miércoles, 3 de junio de 2015

A UN AÑO DEL GOLPE DE ESTADO EN UCRANIA (Audio)

(O sobre cómo es que hay golpes de golpes...)




Invito a escuchar con atención este audio de César Vidal, personaje del cual no se puede sospechar ninguna inclinación de izquierda o pro-rusa (todo lo contrario). Este audio sirve sobre todo, para arrojar luz sobre un hecho que todavía está siendo analizado e interpretado en forma “errónea” (en realidad manipulada), en los países de occidente, ni hablar de Venezuela.

Los hechos del último año y medio en Ucrania constituyen una desgracia, que afectó también a Venezuela, de hecho, la transmisión casi que en cadena internacional, de la supuesta épica del pueblo ucraniano por la libertad, acaparó toda la atención mundial, y dejó en segundo plano las protestas en nuestro país.

Pero para Venezuela queda una lección que se puede fácilmente deducir de este audio, y es que, si la comunidad internacional lo considera conveniente a sus intereses, dar un golpe de estado contra autoridades legítimas, es algo PERFECTAMENTE ADMISIBLE, aún a plena luz del siglo 21, y que además la gracia contará con el apoyo no sólo político, sino institucional y comunicacional masivo, de los gobiernos, instituciones y medios del bloque de los países supuestamente defensores de la libertad y, faltaría más, de la democracia.

Desde luego, este audio no es apto para almas puras que piensen que hay un lado del bien y un lado del mal, en la escena internacional, esa nitidez no existe, y si de verdad queremos estar claros, es hora de abrir los ojos -y la mente- pues no se trata de defender a Putin y a Rusia, sino de entender, más allá de todo candor,  cómo es que se bate el cobre en la escena mundial “multipolar”.



sábado, 25 de abril de 2015

De la vez que la literatura llegó al poder…


Esta semana fui invitado por la Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar, para participar en un foro sobre: “La influencia de la literatura como medio de expresión del ciudadano en la actualidad” en el marco del evento “Zaperoco en la U”.

La invitación, la aproveché para tocar un tema sobre el cual he reflexionado muchas veces, y que planteo expandir en el siguiente exposición.

La verdad, es que sobre la influencia no sólo de la literatura, sino de cualquier cosa en la actualidad, al principio no sabría mucho qué decir, primero, porque pareciera que hoy en día nada tiene influencia, y lo digo porque en este país, cada día pasa de todo y al mismo tiempo, no pasa nada.

Por lo mismo y antes de pasar a la actualidad, quisiera más bien retroceder para anunciarle al gentil y paciente público que, con respecto a la literatura, ya en este país paso lo máximo que podía ocurrir, y es que la literatura ya llegó al poder una vez y lo hizo obteniendo la más resonante victoria jamás alcanzada por aspirante alguno al poder, de hecho, un tal Rómulo Gallegos, escritor e intelectual de fama y prestigio, fue electo presidente por mayoría abrumadora e inigualada.

Eso ocurrió un 14 de diciembre de hace 68 años, cuando a este país se le proporcionó, por primera vez en su historia, la oportunidad increíble de votar, de votar realmente por sus gobernantes en elecciones libres, universales, directas y secretas, en elecciones en donde sólo se tenía que cumplir con el requisito vital de tener 18 años, en unas elecciones ¡en donde se podía ser mujer y poder votar! ¡en donde ni leer ni escribir hacía falta! y es que por primera vez, este país se dignaba de ofrecerse a sí mismo en un gesto de patria única, de hogar único, un acto tan singular en donde hasta el más mísero, humilde, esquelético e iletrado, tendría tanto poder como el que más, para elegir nada más y nada menos ¡que al Presidente de la República!

Y ese país que amaneció ese día de luz eterna de 1947, ese país aun de rurales estrenando urbanidad, de mujeres estrenando ciudadanía, de niños estrenando alpargatas, de estudiantes estrenando pupitres, incluso de citadinos estrenando pocetas… [1] en ese país en donde todo era un estreno, porque apenas un puñado de décadas lo separaban de estadios apenas superiores a la supervivencia extrema disputada día a día contra el salvajismo, ese país, aún enclenque, desnutrido, desdentado e inocente, eligió al más prestigioso de sus escritores, al más insigne de sus intelectuales, y ese pronunciamiento “ingenuo” quedará inmortalizado, en el más alto porcentaje jamás alcanzado por candidato vencedor alguno: 74,5 %

¡74,5 %!...

¡Caramba pero que ignorantes eran!

Y así fue como este país decide estrenarse en la democracia, en la libertad, y asumir su primer reto existencial, confiándole su destino a su mejor escritor, votando a la tarjeta de un partido que tenía como máximos líderes -máximos líderes en el sentido popular- a un escritor y a un poeta, uno, escritor del país adentro, el otro, poeta del corazón adentro, ambos venezolanos comprometidos de la mayor forma posible en dedicar todo su talento y su creación al amor por el país, y siempre en notas estrictamente humanas, severas y sonrientes como las de un buen padre, nunca en tonos de patria patriotera, de sacrificio inefable en altares regados de odio y bañados de sangre, sino en tonos amables, esperanzados, luminosos.

Esa era la calidad de Rómulo Gallegos y de Andrés Eloy Blanco, venezolanos gigantes, venezolanos eternos, que además de ser escritores, poetas, académicos, en otras palabras, intelectuales, también eran, y oigan bien esto: también eran políticos…

¡Sí! ¡Eran políticos! y eran militantes y dirigentes de un partido político que después de estrenarse en la acción en 1945, ahora se estrenaba en la democracia, y no estará nunca de más recordar que la condición de “político” en aquel entonces, no era estimada como algo que pudiese desvalorizarlos, todo lo contrario: Gallegos y Blanco eligieron ser políticos, porque toda ruta de excelencia, de sana y virtuosa ambición, que coincida con una voluntad fuerte y generosa a la vez y una especial sensibilidad hacia lo humano, deviene inevitablemente en liderazgo, deviene en política, no degenera en política, ASCIENDE a la Política.

Por cierto, siempre se habla de Acción Democrática como el partido del pueblo, como el partido de masas por excelencia, pero pocas veces se recuerda que también fue un partido que supo atraer a un notable grupo de intelectuales de altísimo nivel, sobre todo con altísimo nivel de conciencia nacional, intelectuales muy en contraste con muchos de hoy en día, igualmente dotados de un altísimo nivel de conciencia, pero con respecto a sus posibilidades personales de ascenso, glorificación, notoriedad y permanencia, dentro de círculos de exclusividad elitista.

Aquellos eran intelectuales dirigentes, pensadores-luchadores, líderes con ideales y visión, seres que practicaban la integridad, porque palabra y obra en ellos no era cosa desigual, en cambio los disfraces desfilantes de hoy en día, aunque no todos desde luego, son cortesanos cada vez más apretujados en los pocos espacios de exhibición mediática que les quedan, son una micro élite, algunos arañando las patas de cierta mesa llamada “de la unidad”, las patas del último reducto de statu quo que les ha quedado.

A lo que quiero llegar es que nuestro problema no es la ignorancia, es un problema cultural que atañe a todas las clases sociales, y es por tanto un problema de ausencia de verdaderas élites, esta decadencia profunda que vivimos como nación, no la explica la “ignorancia del pueblo” ¡olvídense de eso! esta decadencia es cultural y no es otra cosa que la consecuencia última, de la implantación de una cultura oportunista, exasperada por la erosión de valores y la cuasi extinción de referentes civiles que los testimonien. El sustrato mórbido se ubica en lo cultural, y gran parte de nuestras supuestas élites son la demostración más contundente.

Nuestras élites de vitrina y nuestras actuales burguesías depredadoras de apetito nunca satisfecho, conforman extensos estratos lumpen que sólo se distinguen de los ubicados en las clases más populares, por los distintos nichos ecológicos que ocupan llámense estos cultura, academia, arte, ciencia, periodismo, o cualquier otro gremio relacionado con la esfera (microesfera en este caso) intelectual.

Todo ya es sólo cálculo, siendo el más notorio, y modélico, el de una clase política “responsable” y de “alta madurez y sensatez”, que con diligencia plena de sumisión decadente, sólo atiende su archipiélago de sembradíos electorales, tratando de cosechar algún repele en las pocas parcelas dispuestas a ser cedidas por el actual régimen. [2]

De hecho, en el caso de la MUD ya no se debería hablar más de oportunismo, pues hace rato que ya es mesa acogedora y coqueta, que con mantelito, florerito y velitas, forma parte del decorado del Estado chavista, la MUD de hecho, es ya una INSTITUCIÓN DEL SISTEMA.

¿Porque nuestra memoria, tanto individual como colectiva, es capaz de registrar con la nota más positiva posible, a esos insignes protagonistas del 47 sin que su condición de políticos los degrade en modo alguno? ¿cuáles son las claves de esa alquimia que nos permite, aún hoy en día, recordar a Rómulo Gallegos con admiración y respeto, y a Andrés Eloy Blanco con emoción y hasta devoción, a pesar de que fueron políticos? estas desde luego, no son claves sólo racionales, son claves que supieron anidarse en rincones del alma, que en cada uno de nosotros suenan y resuenan con música distinta, y es allí donde precisamente el verdadero intelectual, el verdadero artista más bien, es insuperable a la hora de dejar una impronta, esa es la alquimia reservada al verdadero talento.

(A propósito, no hay mercadeo político ni asesoría de imagen capaz de igualar eso, aquí entramos en el terreno sagrado de lo auténtico, que nunca es tan ancho y populoso como una tarima, una gira nacional o una campaña electoral, más bien, es lugar tan estrecho y apartado como la cima de la montaña más alta imaginable).

La verdad es que estamos lejos de entender muchas cosas, el mismo Gallegos al parecer no entendió lo que estaba en juego, y la historia de sus nueves meses al frente de la presidencia es una historia trágica de incompatibilidad y rechazo de un “tejido extraño”, que a mi modo de ver no ha sido estudiada sino superficialmente, pues no se trató de un mero choque político, como resultado de la reacción de determinados intereses entre determinadas clases, o entre determinadas élites no dispuestas “a circular” o de un choque entre la visión militar y la civil, sin duda todos estos fueron factores, pero las evidencias aportadas hasta ahora no necesariamente resuelven el caso, no es así, porque hay algo más profundo en todo esto, hay algo patológico, como si tuviésemos un serio problema evolutivo que compromete nuestro sistema inmune, que nos lleva fatalmente a una propensión autodestructiva.

¿Qué fue lo que nos pasó? ¿por qué después de estrenarnos en la democracia en forma tan aparentemente “gloriosa” hace 68 años, eligiendo al mejor símbolo posible de la lucha entre civilización y barbarie, esta última termina venciendo, sin encontrar resistencia?

Sí, barbarie, léase bien, es BARBARIE, porque no otra cosa es lo que le sucede a una nación cuando termina viviendo en el miedo, miedo a salir de sus casas-cárcel, miedo a caminar, miedo a hablar, miedo a protestar, miedo a pensar en el futuro. Cuando llegamos a esos niveles de miedo es porqué hemos retrocedido a un estado de indefensión natural, en donde las fieras nos acechan como en épocas prehistóricas, y cual rebaño inerme de simios tan sociables como asustadizos, sabemos que cualquiera de nosotros podría caer en cualquier momento ante un depredador al acecho, pues bien, déjenme decirles que eso significa que HEMOS CAÍDO EN LA BARBARIE.

Dicho en el lenguaje simbólico de nuestro primer presidente escritor: ya no vivimos en “Altamira”, nos volvieron a mandar para “El Miedo”.

Por 40 años logramos que a este país lo gobernaran CIVILES, desde luego esos civiles distaban mucho de ser perfectos, aunque frente a esto deberíamos en consecuencia preguntarnos: ¿es que acaso éramos nosotros los perfectos?

¿Qué somos? ¿un país bipolar? ¿un país psicópata como afirmaba Herrera Luque? ¿un caso psiquiátrico colectivo? ¿o será que nunca hemos salido de un espejismo redentor, y Rómulo Gallegos no fue otra cosa que otro paladín pasajero de una larga serie de encarnaciones mesiánicas? (Quizás la más romántica).

En fin y para aproximarme al campo de aterrizaje que me asignaron los jóvenes de la USB, sólo me queda comentar una frase que forma parte de mi concepción de la política, porque resume, engloba, todo el problema en cuanto al rol que deberían cumplir los intelectuales, los pensadores, las élites, con respecto al activismo político:

"Toda vanguardia debe ser la expresión consciente del movimiento inconsciente"

Bueno, aquí hemos llegado al llegadero, porque si hay una disciplina, arte, oficio o vocación, capaz de aportar la transcripción necesaria para que toda vanguardia pueda cumplir con esa función indispensable, esa es la literatura.

El problema es que nada es más subversivo que la literatura, ella puede ser la mejor musa de todos los héroes pendientes, la gran calentadora de oídos y otros órganos, porque la única literatura posible, real, en épocas de postración como la actual, debe ser una literatura hambrienta de libertad, golosa de liberación, libertaria, libertina, incitadora de la tentación prohibida, la instigadora intelectual de toda desobediencia…

Si apareciese ¡bienvenida sea! aunque tenga que circular, como siempre, por los bajos fondos, con sigilo por cada esquina, en la sombra… ¡No importa!

[1] Poceta: venezolanismo que alude al retrete o inodoro. En Venezuela todavía mucha gente, incluso de clase media y más arriba, afirma haber conocido este recipiente en edad ya adulta, cuando se desplazó o mudó a las ciudades.

[2] En Venezuela, “repele” es una sobra, lo que resta de algo, por ejemplo, de una comida, de un botín o de un monedero después de hacer las compras, en este caso, es lo que sobra del reparto rentista, las migas.

martes, 24 de marzo de 2015

¡Gracias por todo!



para esas masas insatisfechas
la historia ha debido ser de redención
pero fue muy fácil seguir la vía del reparto
inmediato, pronto, e instantáneo
cotidiano y tangible
siempre con cobertura dulce, de épica altisonante

exactamente,

la vía menos revolucionaria posible.

Ajena a la conciencia
alérgica a la dificultad
complacencia,
sueño,

Opio,
Opio a manos llenas
inoculado a ritmo de petróleo
nos lo dieron, no en jeringas…
sino en barriles

esta ha sido la vía del chavismo
de las escaleras del cerro,
a la cola en la avenida,
el descenso de la necesidad
al apremio.

Una sola vía, en bajada, inexorable, indetenible,

hacia la decadencia…

Al final, la mejor entrega imaginable a cualquier designio
hasta el imperialismo sobra ya
no, el águila no se dignará…
esta será, una pelea vomitiva,
entre buitres

la caza a una carcasa…

costillar hediondo
hueco
eviscerado
de vaina quedará cuero seco
para algún transeúnte que desee patearnos

por accidente pisarnos…

Vergüenza eterna.

¡Gracias por todo fidel!
¡Gracias por todo chávez!

Aún así,
de ese país hundido en fosa común
del cual lo único ascendente, serán oleadas repulsivas
de pobredumbre indescriptible

de ese pozo séptico, a cielo abierto…

Algunos pocos querrán hacer algo.

Lo lograrán…

…………………………………………………………..

Nota del cronista:
aparecerán justamente de un lugar
donde supuestamente no había nada
de momentos
que ya nadie esperaba
con palabras
que ya nadie recordaba



viernes, 13 de febrero de 2015

Fatalidad Parte 2 (no somos la roca)


No, no somos la roca
es más,
somos arena.

Por eso,

nos desmoronamos todo el tiempo
justo detrás de la infaltable sonrisa
justo detrás de esa mueca, en la cara todo el tiempo

No vaya a ser que asustemos,
a un mundo más asustadizo que nosotros
Que no nos perdonaría ninguna cara inconveniente.

Porque, eso, y ninguna otra cosa,
ninguna otra
es el MIEDO (el de ellos) (el del mundo)

Si, nos desmoronamos todo el tiempo…

Con todo y a pesar del castillo que,
con esfuerzo diario, implacable, incansable,

Heroico, Solitario,

logramos levantar.

Pero ese castillo es sólo castillo de arena
¡siempre es! castillo de arena.
No otra cosa es, que un castillo de arena…

Y como todo castillo de arena
al final, o al comienzo, o a la mitad

Se lo llevará el mar.

Y se lo llevará también el salitre, la fuerza, el sol,
el origen, lo que somos
y lo que no somos…

Y aun así, por más fuerte que nos embista el mar
sobre estas, nuestras vidas de arena...
con gusto y a menudo, nos dejaremos llevar
nos dejaremos arrastrar...

Pero eso no es debilidad
Sólo los débiles pueden creer eso

Porque al castillo de arena lo ha de embestir el mar,
Porque al castillo de arena lo DEBE embestir el mar.

A más embestidas,
más arena saldrá

O sea
Si somos invencibles
Es la fuerza la que debemos extraer
precisamente de la fuerza que nos pretende moler
demoler…

Un tal Emerson (Ralph Waldo) lo dijo:
a la botella del cristal más fino
aunque sólo sea una “película de cristal”
no la podrá romper, ni el océano más furioso...

si está llena de la misma agua.

Fatalidad.
Siempre contra uno,
hasta que uno se vuelve uno
con ella.
Y comienza a cabalgarla dichoso. A poseerla.

Como la botella al océano…

O sea
Sí somos invencibles

Solo basta ser capaz,
de cambiar.
Pues el que cambia no puede ser vencido.
Pues el que cambia

¡ES!

Y esa y no otra cosa,
ninguna otra…
es la inteligencia.

(lo contrario del miedo es la inteligencia, que nunca se nos olvide eso en esta comarca)

(el castillo de arena, no es fortaleza, no, es el juego, y como todo juego, no lo es si no puede recomenzar…)

Y el juego ese no termina

Como el mar. Como la arena.

jueves, 29 de enero de 2015

De cuando la autoridad sufre de legitimidad irritable


De cuando la autoridad sufre de legitimidad irritable
Federico Boccanera [1]

Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley.

Se prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas. La ley regulará la actuación de los cuerpos policiales y de seguridad en el control del orden público.

Artículo 68° de la Constitución Bolivariana de la República de Venezuela.

Conciudadanos, hoy amanecimos con la novedad publicada en Gaceta Oficial, de una resolución del ministerio de la defensa (minúsculas ad honorem) que autoriza el uso de armamento “potencialmente mortal”, como “último recurso para evitar los desórdenes”.

No creemos que haga falta aclarar, qué entiende el actual Estado por “evitar desórdenes” y cuál es el criterio que aplica para calificar un “desorden” y activar el “recurso último” al enfrentarlo. De eso tuvimos una muestra exhaustiva el año pasado.

En realidad, desde hace años vivimos una aplicación, moderada si se quiere, de la doctrina de seguridad nacional, de la doctrina del enemigo interno, aunque no tan intensa como en otros momentos históricos, pues no hace falta que sea así: con una oposición comensalista y colaboracionista como la que nos gastamos, tan activa o más que el régimen en condenar el “tobogán de violencia” de grupos radicales.

Frente a esto caben pocas conclusiones adicionales, pocas, porque ya llegamos al océano, a la última frontera. El equipo editorial de La Cabilla, considera que el “llegadero institucional” fue superado hace mucho tiempo, sin embargo, esta última resolución establece una diferencia cualitativa que no debe ser pasada por alto, ni ser juzgada sólo como una violación a ciertos artículos de la Constitución, desde luego, la violación de un artículo como el 68 es grave, pero deseamos referirnos a otro tipo de gravedad cuya implicación va más allá de la ilegalidad de un Estado que ya no es más, un estado de derecho.

Estas son nuestras reflexiones, que expondremos ante el auditorio ciudadano cibernético:

1. El uso de armas contra protestas implica que estas han de considerarse rebelión. El régimen asume su condición totalitaria (y su destino).

2. Cada amenaza y atropello de la opresión, legitima y activa un derecho sagrado ¿será que están conscientes de lo que implica?

3. Las sentencias de la opresión activan y legitiman derechos precisos: a la resistencia, de acato y el derecho supremo a la rebelión.

4. Si se autoriza el uso de armas mortales contra las protestas, se legitiman derechos como el de acato por parte de las fuerzas del orden.

5. Si se autoriza el uso de armas contra las protestas, se legitima el derecho a la rebelión, la ilegitimidad es vacío, el turno pasa a la ciudadanía.

6. El régimen violento se ilegitima a sí mismo al desechar la constitución. La sustitución de este restablecerá la ley, la sustitución por tanto será constitucional.

7. La ley respetando la virtud y honor. Si desaparece la ley, el ciudadano debe restablecerla y las fuerzas de la nación deben apoyar.

EL DERECHO A LA RESISTENCIA

El derecho a la resistencia es el derecho natural e imprescriptible del hombre de oponerse a la opresión, y puede invocarse por parte de individuos y colectivos para combatir el despotismo y restaurar la legitimidad, combatir la arbitrariedad, preservar o recuperar derechos anulados o afectados por acciones u omisiones del poder público, demandar el reconocimiento de nuevos derechos y para generar rebelión en caso de necesidad.

EL DERECHO DE ACATO

“Se acata pero no se cumple…” es el derecho a reconocer la autoridad y su mando pero a no obedecer y aplicar sus órdenes, disposiciones y leyes, cuando estas no se ajustan a la constitución, al derecho o a las circunstancias imperantes. Su función principal hoy en día es la de impedir que excesos o deformaciones en el ejercicio de gobierno, puedan justificarse alegando la institución de la obediencia debida (u obediencia jerárquica).

EL DERECHO SUPREMO A LA REBELIÓN

“El derecho a la rebelión, lo mismo que el derecho a la legítima defensa, surge cuando un cúmulo de hechos graves, plenamente comprobados, conforman un estado de necesidad de inminente y extrema peligrosidad para la preservación de la libertad, la vida y los bienes de todos los ciudadanos, que quedan en total indefensión por cuanto los hechos y las agresiones provienen del Estado que debe ampararlos…”

Interpretación del Derecho a la Rebelión, según John Locke:

“Cualquiera que estando revestido de autoridad, excede el poder que le han confiado las leyes y emplea la fuerza que tiene a su disposición para hacer cosas vedadas por estas, es un tirano; y como obra sin autoridad, se le puede presentar oposición del mismo modo que a cualquiera que invada por fuerza el derecho ajeno…”

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, en su artículo dos, establece que:

“la finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre, que son anteriores a los poderes establecidos y son considerados como aplicables en cualquier lugar y cualquier época:
La Libertad
La Propiedad
La Seguridad
La Resistencia A La Opresión
La Igualdad”

Jorge Olavarría, 26 de febrero de 2002.

LAS CONCLUSIONES SE LAS DEJAMOS A LOS LECTORES.

[1] Artículo publicado como editorial de La Cabilla el 29 de enero de 2015 en su antigua página “lacabilla.com”.
Editorial de La Cabilla
Caracas, 29 de enero de 2015


martes, 20 de enero de 2015

USTEDES SON LOS MUERTOS



Temporada de vacío
de una ausencia que se llevó el calor
de decepciones ensañadas

Temporada gris frío
Temporada gris suelo
de esperanzas volátiles
de arrojar creencias directo al cesto

de muertes de toda especie
de horas muertas
de encuentros muertos
de muerte en toda palabra

la vida se quedó sola 
en algún lugar que no logro encontrar
y en la esquina 
sé que esta la muerte

al fin tendré compañía...

y sé que será compañía
porque el dolor no es tal
el dolor es otro, y está donde debe estar

y no se irá de mi

porque ustedes son los muertos
porque nunca estaré, donde me piensan

ya sé que ustedes piensan
y al hacerlo se detienen.
Ya sé que pienso
y al hacerlo, me vuelvo distancia.

¡No! el dolor ¡mi dolor! No será para nadie
¡ya aprendí a saludarlo!
aprendí que es dura compañía 
pero en tanto siga aquí

la muerte seguirá en la esquina.

Y ustedes allá lejos
mientras terminan de borrarse.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Manifiesto del Solsticio de 2014


Faltan pocas horas para que termine el día más oscuro,
del año más oscuro,
en la Venezuela más oscura.

Ya el país no es de nadie
ni siquiera, de quienes creen ser sus dueños
es más, el país se fue…
Al quedarse primero sin caminos,
y luego sin nadie queriendo pisarlos.

El país se fue…
hasta el lado oscuro de la luna
a esperar la convulsión de su muerte
o de su renacimiento.

En el hueco dejado, 
moran los fantasmas
los peores fantasmas,
los que ya no morirán
pero no por bendición…
No morirán,
porque ya están muertos.

Fantasmas de fantasmas
que creen vivir, pero solo son sombra
de su propia sombra
sombras de sombras.

Abajo en el valle
en el valle de las sombras muertas
donde algunas vez hubo cielo
sólo queda lo que nada sirve,
y sus quejidos,
quejidos cada vez más recios, en su debilidad.

Quejidos que están allí para detener
para parar,
para evitar que algo se mueva, que algo hable.
Son para los inmóviles
los paralíticos
para los aterrados…

Aun así, este año algo hizo ruido,
en la estación ya lejana, de febrero...

Algo salió,
a gritarle a la sordera
a asustar a los asustados
a matar a los muertos…

Fueron 43 y les decían de varias formas,
jóvenes, estudiantes, muchachos, héroes
Nadie sabe de donde salieron,
Ninguna sayona los advirtió
Ninguna llorona los predijo,
se rumora que llegaron y se fueron rápido
porque traían algo raro, llamado “Vida”
que aquí no podía durar…

¡Qué va!

Yo sé que regresaran.

Lo sé,
porque yo sé dónde están, y no soy el único
los he visto, los han visto,
todo el tiempo desde entonces…
están en muchos
están en miles
están en mí…

llegado el momento, saldrán de nosotros
rompiendo las mortajas que nos envuelven
porque ellos se quedaron
en la parte viva que aún nos queda.

Están en lo inmortal

Y están en lo que vence, una y otra vez

Año tras Año
Siglo tras Siglo
Milenio tras Milenio…

Así como la luz siempre comienza a volver,
justo en lo más oscuro,
del día más oscuro.

¡Bienvenido Solsticio del 2014!
Tu oscuridad, tu silencio,
es de amanecer.



domingo, 7 de diciembre de 2014

LA OPOSICIÓN FELIZ


Diosdado Cabello el pasado 16 de octubre, declaró que la oposición andaba “amargada” por el ingreso de Venezuela al Consejo de Seguridad de la ONU. Desde luego que en aquella ocasión como en tantas, el personaje no hacía otra cosa que desatar su usual vomitada contra todo un sector de la sociedad al que calificaba con cinismo monumental, de “vendepatria”.

Pero ya conocemos al personaje y aunque resulte imposible acostumbrarse a su permanente agresión rabiosa, esas representaciones teatrales hace rato que no pueden sorprender a nadie, más bien, me causa siempre algo de gracia -y no me crean perverso- cuando irrumpe contra la “derecha”, justamente él…

Lo que sí es sorprendente es ver a la oposición oficialista refugiada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) adoptando el mismo calificativo y aplicándolo con fruición, con regodeo, ellos también contra todo un sector de la sociedad al que califican, también con gran insolencia, de “oposición amargada”.

Y lo realmente sorprendente es constatar que esta feliz sintonía entre Diosdado y la MUD comienza a mostrarse públicamente, sin ningún problema de que se establezca la inevitable asociación, incluso alternándose en la ofensiva contra el enemigo común que tanto los irrita ¿será esto un efecto de tantas reuniones a la sombra, pactando continuaciones y transiciones? (como tanto se afirma por allí) ¿o será una estrategia acordada para delimitar exactamente los objetivos políticos, electorales, ¿militares? a ser combatidos/neutralizados en un futuro próximo?

Aunque pudiese tratarse también de un desliz muy humano: el efecto de tantos encuentros y tantas horas pasadas juntos en lugares secretos, debajo de la mesa, tiende a crear identificaciones, vibraciones cada vez más armónicas, un reconocimiento del uno en el otro… afinidades crecientes que bien pudieran ser, el preámbulo de cierta promiscuidad que podría marcar el pacto inaugural de una política post-madurista de defensa del poder y del botín a como dé lugar.

En otras palabras, el futuro feliz que ellos quisieran poder preservar, ya nos lo comenzaron a anunciar a nosotros, los “opositores amargados”.

Hace tiempo que la MUD abandonó las formas, para exhibirse sin desparpajos como la asociación oficial de empresas políticas del statu quo, asociación con fines tan múltiples como inconfesables, a la que la lengua se le ha soltado en derroche de sinceridad política que debería agradecerse, al minimizar la especulación e incertidumbre sobre sus verdaderas intenciones.

Definir la persecución política como una “distracción”, incluso como un “circo”, la ausencia notoria de los partidos del huevo frito ahogado en salsa rojita (o sea PJ y AD) al lado de María Corina Machado, el torneo de insultos intelectualoides contra los “feroces destructores” de ferias de libros, la transformación del neoprócer Chúo Torrealba en un almapenante en busca de la marcha perdida, los cacerolazos fallidos, la restitución del arzobispo Aveledo con ampliación de su poder terrenal a oficiador extramuros, etc, etc, son todos actos erráticos y desorientados de esta asociación de empresas partidistas electorales, que se ha ido quedando sin calle ni tarima, sin su Globovisión ni otros medios, sólo las encuestas quedan: una legión de zombis ya parecen… [1]

Y sin embargo, andan muy felices porque viene el 2015, año bendito porque al fin volverá a ser electoral: lo único para lo cual han quedado tras un largo proceso de miniaturización.

Pero no cabe duda que son una oposición feliz, una oposición tan pero tan contenta que no ha logrado, ni de carambola, capitalizar descontento alguno, a pesar de la caída en barrena de la popularidad de Maduro, lo cual es cosa lógica que no amerita mayor explicación, porque los “felices” de todo tiempo y lugar no sólo huyen de los jamás contentos, sino también de su extensa carga negativa, ya que por todos es sabido que nosotros los descontentos nos hemos mostrado impacientes, cortoplacistas, desenfocados, distraídos, violentos, desdeñando impíamente los “tiempos perfectos de Dios” ¡y para rematar ahora también somos unos amargados! ¿a quién puede interesar algo así?

Desde luego la explicación profunda es otra, y obedece a un inesperado despertar que ocurrió en los albores del año, el cual se manifestó en forma inoportuna, inconveniente y contraria a cálculos, pactos, contratos y otras formas de entendimiento entre oligarquías gobernantes, factores de poder y partidos comensalistas del reparto rentista.

Se trató de algo que ha podido significar el rescate popular del espacio público, y eventualmente de la política y su posible renovación, algo que, aunque resultó ser momentáneo, más bien fugaz, fue una bocanada de aire fresco, y eso fue algo que ellos no pueden perdonar, algo que todavía les asusta, les disgusta, les duele.

Aunque después volvimos, a punta de plomo y sangre, a la sana anomia que tanto complace a los perros pastores de la MUD, eso que presenciamos a partir de febrero y en los meses subsiguientes, fue algo que los puso en serios aprietos pues implicaba nada más y nada menos que su peor pesadilla: la reactivación del habitante como ciudadano, el relanzamiento de la política desde su escenario estelar, y sobre todo, ¡el pasarles por encima de una buena vez!

Ese susto quedó y ya nada puede serenarlos, la paranoia llegó para quedarse, y por más que griten ¡allá viene el laboratorio! Ya nada será como antes.

Porque ellos algo si saben: saben que cuando los ciudadanos vuelvan a hablar de sus vidas en la plaza, a debatir sus problemas y apremios en asambleas libérrimas, de pura calle realengas, comenzará la reconquista de la libertad, la cual solo podrá “encenderse” cuando se adquiera conciencia que la actual micropolítica nunca podrá regenerarse “desde dentro”, y menos, desde una sociedad de cómplices…

Por cierto, esa era la idea central, la idea brillante, liberadora, de “La Salida”.

Conciudadanos, la verdadera Política volverá, cuando logremos una verdadera unidad entre nuevos liderazgos y una sociedad reactivada, en donde la resistencia irá quedando como el último reducto, pero a su vez como la máxima expresión posible de ciudadanía.

Así que toda esta “amargura “es la que amenaza la felicidad de la oposición, a la que sólo le queda apelar al chantaje hueco de una unidad en la que ni ellos mismos creen. Por lo tanto, de lo que hay que dividirse es precisamente de ellos.

No podemos sumarnos a los que nos han restado siempre…

¡Amarguémonos todos de una buena vez!

[1] PJ: Primero Justicia, partido “progresista-humanista”, AD: Acción Democrática, partido “socialdemócrata”, fundador de la democracia venezolana.

lunes, 24 de noviembre de 2014

¿Qué Significa Tener Historia?



(Artículo publicado originalmente el 18 de noviembre de 2014, en La Cabilla, con motivo del sexagésimo sexto aniversario del golpe militar contra Rómulo Gallegos)

Muchas veces me ha tocado escuchar la frase esa que dice que “AD es un partido con historia”, y después de oída nunca me canso de recalcar, y con cierto orgullo, que esa historia adeca se funde íntimamente con la historia de Venezuela, incluso desde mucho antes de la fundación formal del partido, hace 73 años.

Siempre me he preguntado qué significa tener historia, y en especial, que implica, o más aún, que ventaja otorga, eso de tener historia, sobre todo porque nunca hay que olvidar, que la historia es también una carga: toda participación genera una responsabilidad.

La situación en la que nos encontramos los venezolanos hoy en día, es el resultado de un proceso que comenzó hace mucho tiempo, donde la actual fase chavista, no es más que su expresión degenerada, y muy probablemente, la fase terminal.

A partir de los años ochenta del siglo veinte, la permeabilidad social que el advenimiento de la era petrolera había impulsado casi sin interrupción ya desde los tiempos del gomecismo, comenzó a obturarse irremediablemente, y eso conllevó a una pérdida colectiva de la esperanza, una pérdida gradual pero indetenible, que muy pronto se asoció, con “la democracia”.

La inflexión en el reparto rentista, el fin de la fiesta que había comenzado en 1974, fue la causa “material” del empantanamiento de la movilidad social, y se podía remediar atacando las deformaciones propias del mismo rentismo, tanto en su expresión política partitocrática, como ajustando, reformando administrativamente, un petroestado elefantiásico que cada vez más, se servía sobre todo a sí mismo.

La crisis que se agudizó a finales de los ochenta, era una crisis política y administrativa, de liderazgos y de modelo, terminó sin embargo, cargándole los platos rotos a la democracia, como si esa forma de gobierno en sí, tuviese algún “defecto intrínseco”, que determinara su inevitable decadencia y corrupción con el pasar del tiempo, una forma de gobierno perecedera pues.

Son muchas las responsabilidades que en este episodio histórico cabe señalar, en esta pérdida de lo único que no debíamos permitirnos perder, bajo ningún concepto, porque la pérdida de la democracia es la pérdida de la libertad desde luego, pero también de la ley, de la justicia, y al final, de la paz, por lo tanto, es también la pérdida de la república.

Se puede atribuir sin lugar a dudas, mucha responsabilidad a enteros estamentos de la sociedad civil, intelectuales, académicos, comunicacionales, gremiales, a nuestras élites, en fin, con responsabilidad decreciente, se podría llegar hasta el mismísimo pueblo, concluyendo con aquella frasecita pseudo moralizante que nos sentencia con un “culpables somos todos…” oración que tanto dice y nada dice.

Pero la máxima responsabilidad indudablemente ha de recaer sobre los partidos, al consentir que la democracia terminara siendo solamente, la cobertura nominal de un sistema consensual que sólo podría definirse como de oligarquía partitocrática, con una expresión que fue binomial, determinada por los partidos fundadores hasta 1988, y que hoy prevalece bajo una modalidad de régimen de partido hegemónico y partidos comensales, una oligarquía estatal de todos modos.

La historia acarrea responsabilidades, no hay duda.

Y Acción Democrática como el partido que precisamente insurgió en 1945, contra las oligarquías enquistadas en el poder desde la revolución liberal restauradora, el partido que inauguró la democracia en 1947, y fue su primer caído, un día como hoy de hace 66 años, es con mucho, el partido responsable: por ser el partido pionero, además de fundador, por ser el partido que protagonizó la revolución que tocaba hacer en el siglo veinte, el partido que llego a ser el partido capilar, el partido estructural de la democracia venezolana.

Partido que con Rómulo Betancourt al frente, es el único que enfrentó en lucha real de cerebro y sangre, tanto la amenaza castrense del militarismo providencial, como la amenaza castrista del foquismo comunista, lo castrense y lo castrista, la conjunción maligna que nos tiene atados actualmente, porque eso fue lo que hizo el partido, desde 1948 contra los militares, y desde 1959, contra los comunistas, hasta que él mismo decayó en la enfermedad rentista y populista sin remedio, a partir de 1974, y contribuyó con la aniquilación de la república, a partir de 1993.

Por eso siempre digo que soy Adeco de la AD que hizo historia, y no vergüenza.

El partido que lleva la democracia en su nombre…

A todo eso obliga la historia, porque toda gloria es carga también, aunque en el caso de AD, se podría afirmar que “AD, carga la historia”.

Porque la implicación última de tener historia, es que esta debe pasar a formar parte de la sustancia misma, hasta transmutarse en su determinante, su destino, y por lo tanto, su deber.

El deber de hacer historia.

Es su esencia. De hecho, también está en su nombre.

Porque la historia no es otra cosa que ACCIÓN.

P.S.: AD ya no existe, solo queda un ideal, ese que acompaña al verdadero Adeco, hasta que se muere.

domingo, 9 de noviembre de 2014

LOS CRISTALES SIGUEN FRÁGILES



La noche de los cristales rotos ocurrió por primera vez, en uno de los momentos más oscuros de la historia, de hecho, fue una verdadera noche de la historia.

Fue noche de tinieblas sin piedad, entre las cosas y entre los hombres, y sólo fue hace setenta y seis cortos -cortísimos- años, años cortos de cercanía, tan cercanos, que aún podrían alcanzarnos…

Porque hay tantas cosas que todavía siguen siendo de cristal.

Y sigue habiendo tanto deseo, 

de noches golpeándolo todo, 

un deseo que acecha en muchas, demasiadas almas.

Almas que solo buscan caídas, porque hace rato cayeron ellas, 
y entonces quieren a todos cayendo, abajo, debajo…

Sólo así asciende la bajeza.

Nos creen de cristal, y tienen razón…

Porque son de cristal, las conciencias. En muchas sociedades que se han quedado sin memoria y sin lección.

Porque son de cristal instituciones que a la hora de la verdad, actúan sin equilibrio ni justeza, y cuando al fin deciden, lo hacen con calculada lentitud e insuficiencia.

Porque es de cristal, la moral de enteros estamentos políticos e ideológicos
(para no hablar de los mediáticos) 

Que le siguen negando toda verdad, al judaísmo y al Estado de Israel.

Porque es de cristal, y de un cristal agrietado sin remedio, la fe de creyentes que callan y omiten condenar la barbarie, en nombre de Dios.

Es de cristal todo acuerdo que se logra, sin verdadero propósito de paz, sólo para ganar tiempo, y echar a andar la molienda de la verdad, 

una y otra vez…

Es de cristal toda tregua también, incluso la más humanitaria, porque es tregua de fieras sedientas de sangre, y no de hombres justos, clamando por el fin de la venganza.

Será por tanto de cristal, toda edificación que se siga intentando erigir, sobre pantanos de odio.

Seguirá siendo de cristal cualquier “nunca más”, que se vuelva susurro, entre gritos invocando muerte.

Y es, y seguirá siendo de cristal desde luego, toda promesa de un mundo mejor.

La friable promesa de un mundo mejor: siempre la más fuerte al surgir un nuevo sol, y la primera en quebrarse, a pleno sol…

Y a pesar de que se nos repita tanto que ya es de día.
La noche siempre puede volver,
mientras vientos de tormenta, se empeñen en soplar sobre cada luz,
y sean los menos, los que enciendan y aviven la esperanza

La noche volverá, no lo duden,
rompiendo cristales y vidas.
Pero sólo mientras sigamos siendo frágiles,
y nos permitamos el olvido.

@FBoccanera