domingo, 27 de julio de 2014

LA TORRE DE DAVID: NUESTRA TORRE DE BABEL


La historia es la misma, no es que se parece, es la misma, la torre como símbolo de alianza, y de construcción y de destino común, y su saboteo por parte de un poder supuestamente “superior” pero temeroso de cualquier altura que al erguirse, pudiese terminar con enfrentarlo cara a cara.

Las torres son esfuerzos ingentes, y si son para aparentar, más aún, y si son para señalar un camino inequívoco hacia la verticalidad triunfante de una ambición que sólo admite el ascenso, ni hablar… y eso fue lo que un tal David Brillembourg se había metido en la cabeza, cuando tuvo su visión.

Visión… la del David de nuestra torre era una visión, y no una alucinación, 

no como la que después vendría…

Porque el Señor David, el de la torre, era inversionista, ambicioso, quizás codicioso, y muy echón como la criollez nuestra lo exige, pero ese Señor tenía un proyecto,  de construcción, de avance… no como la venganza que vendría después que sólo concebía, primero y antes que nada, la destrucción, para después seguir en, otras destrucciones…

Hoy en día se sabe que en ese odio que vino después, no había nada después de la destrucción inicial: sólo algo lo suficientemente desproporcionado que permitiese el cambio de poder…

Y algo lo suficientemente enfermo, que perpetuase ese poder sin oposición posible.

No había nada… y que el heredero escogido fuese este individuo de apellido Maduro, es la demostración trágica, patética, salvaje, de que realmente nada estaba previsto, en ninguna mente, en ninguna mente sana…

La original Torre de Babel, simbolizó muchos siglos antes de Cristo, un proyecto de unión para los pueblos, de ambición hasta tocar el cielo, pero también un episodio ominoso de celo divino ante los posibles logros de una humanidad dispuesta a retar al destino… el relato bíblico habla de un Dios inseguro confundiendo las lenguas, y dando al traste con la primera edificación representativa de una posible gran civilización.

Aquí, en la desdichada Venezuela del siglo XXI no nos fue mejor, jodidos al igual que los originales, con dioses temerosos de sus criaturas, con dioses ahogando sus miedos con un odio tan profundo y arrasador como un diluvio…

Algún día de algún siglo futuro, se nos relatará que también a este país nuestro, alguien llegó para enredar y dividir, para impedir la unión, para inocular la abominación de que somos un país que no sólo no puede entenderse, sino que no debe entenderse…

Con respecto a la torre nuestra, se contará que en tiempos distintos participaron dos países, con dos lenguas, dos visiones: primero, un país con un futuro que no podía ser, y luego, un país despojado de futuro… 

pero ambos, parecidos hasta la hermandad, hasta el sino…

Ambos creyéndose lo que nunca fueron, y ambos creyendo en lo que nunca sería posible.

Ambos, desalojados al fin y al cabo por una realidad que de tanto que la han dejado hacer, le ha cogido gusto a lo más fácil: demoler, como buscando desesperada que alguien se fije en sus desmanes y la enfrente, la detenga, es la huérfana que agrede buscando que le paren…

Que la paren…

Mientras tanto, si es verdad que la esterilidad que nos mantiene secuestrados se va por la cobardía indecible, infinita, imperdonable, de tumbarla, de destruir algo que era puro orgullo y futuro arrojándose sin pudor hacia el cielo…

Entonces, y con la tristeza de lo irreparable, la historia de nuestra “Torre de David” se habrá vuelto una parábola perfecta del país.

Es todo.

@FBoccanera

viernes, 13 de junio de 2014

Hace 78 años, un hombre común escogió lo más fuera de lo común: su destino


Ese día en Hamburgo muchos habrán dicho que seguro lo obligaron a asistir…

Pero estoy seguro de que no fue así,

Él ya sabía qué hacer, o al menos sabía que algo pasaría.

Porque el obrero Landmesser, August, de los astilleros Blohm und Voss, ante el régimen que le aseguró un empleo

(Pero le negó su humanidad, al casarse con el ser amado)

esa mañana se perdió, 

se perdió para su “patria”, se perdió para el esfuerzo bélico, se perdió para la gran nación alemana.

Y cometiendo lo imperdonable -lo imperdonable para siempre- se volvió desobediente, y se lanzó el acto prohibido de alcanzar una dimensión imprudente

hasta el punto que hizo lo  impensable frente al poder

Se volvió distinto.

Sus brazos cruzados fueron el dique infranqueable que osó levantar.

El gesto superó al poder (siempre es así) y el Señor Landmesser sufriría y pagaría, pero sólo en términos que ya no guardaban sentido, porque la alquimia que ya era, y que su actitud fragua en aleación indestructible, ya había logrado la transmutación

a lo Eterno.

La foto, testimonia el momento.

Ningún ruido, ninguna multitud, ni la presencia del Führer: lo único que estaba pasando en ese pequeño momento de una mañana de junio en Hamburgo, lo único que realmente aconteció, era August Landmesser,

escogiendo su destino.


sábado, 26 de abril de 2014

Los otros enemigos de la DEMOCRACIA: El Estado de Partidos, el Consenso...


Se habla mucho de los enemigos de la Democracia, y el más insidioso, "reina" en muchos países supuestamente más civilizados, caso patético de las falsas democracias española e italiana...

Nosotros tenemos el problema adicional de un estado rentista que promueve el ecosistema político ideal para la preservación y eternización de formas degeneradas de Democracia.

Si aquí hubiesen genuinas ganas de debatir, y no de exhibición mercadotécnica, electorera, politiquera... estas deberían ser las tesis a debatir, previas incluso a cualquier propuesta supuestamente ideólogica:


Una vez recuperada la libertad, urgente será evitar que en el estado se enquisten "nuevos" partidos sistémicos, con sus "nuevas" oligarquías.

La representación se perdió hace décadas desde la instauración de la partitocracia, y sólo podrá recuperarse con una nueva sociedad política.

Una nueva sociedad política que realmente intermedie entre sociedad civil y estado, e instaure libertad política y representación.

Una nueva sociedad política generando partidos que se deban y respondan ante la sociedad civil, y no la dejen huérfana de defensa frente al estado.

Cuando al estado lo colonizan los partidos, desaparece la intermediación política que debería ser la base y el canal de la representación.

La partitocracia absorbe a la sociedad política, generando un sistema oligárquico de consensos entre poderes, estructuralmente corrupto.

La partitocracia al degenerar en una oligarquía consensual entre poderes corruptos, anula la separación de poderes: suprime la República.

La partitocracia al imponer sus consensos, suprime la dialéctica del conflicto público, lo dialógico, lo instituyente: suprime la Democracia.

Para imponer sus consensos, la partitocracia sataniza el conflicto y limita la libertad política al solo acto de votar: suprime la Política.

De una partitocracia bipolar, pasamos a un régimen de partido hegemónico: cambió el régimen, pero el estado oligárquico quedó intacto. 

Cuidado con "transiciones" que sólo sirvan al final, para blindar oligarquías...

@FBoccanera

viernes, 25 de abril de 2014

LA CALLE, de Alberto Garrido



Y en la calle
codo a codo
Somos mucho más que dos

Mario Benedetti

No hay vida sin calle. Si la política se petrifica, la calle parece desaparecer escondida por el moho de la muerte. En ese momento, la calle deja de ser calle para simular un cementerio.

Cuando la calle cobra vida, se vuelve osada, irreverente, creadora, inesperada, cerril, ilimitada. La calle florida de gente no tiene rivales. Cada vez que la historia trae una primavera la calle muestra su valentía: el corazón multiplicado por las luces de sus sueños. La calle, bravía, es indómita, atrevida, independiente. No acepta dueños. Le esconde sus secretos a los burócratas, que siempre quieren convertirla en repetido callejón, simple papel para negociar cada uno de los pétalos que arroja a su paso abundante.

En tiempos de oscuridad, la calle es la luciérnaga necesaria para orientar al caminante, el faro milagroso que aparece ante la impotente mirada de cada navegante extraviado. La calle es la ventana que se abre para que penetre el calor del sol.

La calle en marcha carga un fruto maduro: la humanidad compartida, con un sentimiento único, con una sola mirada, con un solo canto. En ese momento la calle se convierte en poesía, en libertad, en el arte de la imaginación política. La calle sólo admite, como compañera final, a la libertad.

Cuando la calle es destruida por el ataque de sus enemigos, o aturdida por el paso redoblado de seres extraños, resiste piedra por piedra, porque el rápido sendero de la historia le ha enseñado que siempre, pase lo que pase, en calle volverá a convertirse. La calle, cuando es calle de verdad, no le teme a los prepotentes. La calle es orgullo, primo del honor, mas no tolera a la soberbia, hermana de la barbarie. La calle rechaza intimidaciones, porque sus cañones son muy potentes: los carga la solidaridad con balas de dignidad.

De la solidaridad en la calle nace la justicia social. En la calle se dan cita madres, padres y niños, ancianos y jóvenes. Cuando la calle enciende sus deseos, solamente queda espacio para los pasos de la gente. El derecho a la calle es, en política, el más importante de los derechos humanos.

La calle no tiene el poder de fuego del Estado. Pero es el principal estado de poder. Solamente los que sienten que la calle es su enemiga le disparan a matar. Necesitan desmovilizarla, descuartizarla, acabarla como calle. Porque la calle en movimiento siempre es subversiva.

La calle practica otra filosofía. Su lógica no es aristotélica ni matemática. La calle en movimiento es la pasión, que vence cualquier barrera de metal. La calle construye argumentos irrebatibles. La calle es esa muchacha que abraza a la multitud para susurrarle al oído que la razón de la fuerza no podrá vencer jamás a la fuerza de la pasión, aunque los fantasmas del tiempo a veces pretendan crear una ilusión contraria.

Cuando la calle se transforma en río no va a morir a la mar. Construye su propio cauce y elige su dirección. Entonces arrastra todo lo que se le atraviesa para limpiar su camino y así volver a ser una calle libre, donde cada uno puede elegir su propio rumbo, el rumbo de todos.


(Publicado el 8 de julio de 2003 en el diario “El Universal”)

martes, 22 de abril de 2014

VOTAR POR “ESPACIOS”: EL VOTO MALIGNO...

La discusión sobre unas elecciones convocadas luego de sendos DERROCAMIENTOS, no es sobre votar o “espacios”, es sobre como DESCONOCERLAS.

Los derechos de la gente, no volverán con una elección. No se trata de “curar la fractura”, sino insurgir contra el atropello que la causó.

La lucha contra la dictadura es por LIBERTAD, DEMOCRACIA, DERECHOS: los de todos los venezolanos, no solo los de su establecimiento político.

Es la defensa del voto y no la defensa de “espacios” ¡LA SOBERANÍA POPULAR FUE DESCONOCIDA! No es cuestión de un cargo y su “reemplazo”.

Por lo tanto la lucha es por la soberanía contenida en el voto y no por vacíos de poder, el voto como expresión sagrada no como instrumento.

El voto como la expresión sagrada del derecho a decidir, en LIBERTAD, no como trámite coaccionado para “remediar” un ABUSO DICTATORIAL.

Si el principio no es de defensa del voto de la gente, sino del espacio de poder (y del reparto): EL VOTO QUEDARÁ TOTALMENTE DESVIRTUADO.

La gente elige alcalde, el régimen lo derroca, la gente reelegirá nuevo alcalde, el régimen lo derrocará también… ¡ESTO ES CONTRA LA GENTE!

Con los alcaldes derrocados, LA GENTE perdió su DERECHO A ELEGIR, mientras los políticos pierden su “espacio”, nosotros perdemos LA LIBERTAD.

Por lo tanto la primera acción es DESCONOCER el derrocamiento de los alcaldes, no por los “espacios”, sino por ¡LA ABOLICIÓN DE LA DEMOCRACIA!

Desconocer el derrocamiento de los alcaldes significa ¡DESOBEDIENCIA CIVIL hasta reconquistar LIBERTAD Y DEMOCRACIA! ¡EL ESPACIO PARA TODOS!

En todo caso se defiende al depositario de la elección popular, de la expresión popular, al alcalde derrocado, no al cargo, o su “espacio”.

Aún si el derrocado pidiese votar de nuevo, prevalece la VOLUNTAD SOBERANA del elector, de defender su ELECCIÓN ORIGINAL ¡NO LA IMPOSICIÓN!

Existe un VOTO BENIGNO, expresión de LIBERTAD, que reafirma DEMOCRACIA: en esa medida es SAGRADO y puede ponerse en la base de la SOBERANÍA.

Existe un VOTO MALIGNO, acto SUMISO, que sólo reafirma al PODER y sus repartos, LEGITIMA LA IMPOSICIÓN, y levanta fachadas para la TIRANÍA.

LA LIBERTAD sólo podremos RECONQUISTARLA: no regresará sola, por hastío de los opresores, y paciencia nuestra...

@FBoccanera

martes, 25 de marzo de 2014

La Pesadilla de cierta Oposición (y del Poder)

La oposición oficialista y sus cortesanos, aquella que niega la dictadura y la dominación cubana, y nos pide darle seis años más de “paz y diálogo” a la opresión para consolidarse aún más, porque no otra cosa puede ofrecer desde su espantosa limitación histórica, ha venido dando muestras ocasionales de cierto temor, aunque sin exponerlo abiertamente (precisamente porque es algo que realmente teme).

La verdad es que la oposición, sí se ha dividido: por una parte tenemos a una oposición prácticamente institucional, que reconoce a Maduro como presidente legítimo, no considera relevante el asunto de su nacionalidad, desdeña la colonización cubana en el poder, el avance totalitario a todas luces, y además, le reconoce validez e idoneidad a instituciones como el CNE, hasta el punto de contar con ella para basar enteramente su eventual proyecto de conquista del poder por la vía electoral, porque al fin y al cabo para esta oposición del establishment, el de Maduro tan sólo es un “mal gobierno”.

Una oposición comensalista, que se ha mostrado muy insistente en condenar la “protesta violenta” y proponer debate y diálogo con la tiranía, sin importar que con eso arrastraría a toda una colectividad hacia una trampa tenebrosa… certeza esta que no parece incomodarla (le incomodan las guarimbas, pero esto no, y asesores que viven calculando porcentajes y timings, ese “cálculo” de preservación de la dignidad y de respeto hacia quienes representan, se abstienen de hacerlo).

Una oposición que no sabe cómo dejar de ser cogollera y mediática, una oposición de redacción, sala de conferencia y comando, que aun sufriendo por la privación de su vida televisiva de sol a sol, se mantiene hostil y contraria a la calle, a la protesta, y a cualquier forma de movilización ciudadana que no sea la de procesiones estandarizadas y rutinizadas, campañas electorales y elecciones del sistema.

Pero existe otra oposición política que se ha comenzado a diferenciar, la de líderes perseguidos como los de Voluntad Popular y María Corina Machado, y otros de proscripción pendiente como Antonio Ledezma y Alberto Franceschi, que llevan un buen tiempo hablando con claridad, o han comenzado por fin a hacerlo, una oposición que no subestima la inteligencia de la gente, que no menosprecia el drama que vive, que no reduce sus exigencias a una categoría mercadotécnica de “calidad de vida” (o peor aun, de puro estómago) y sobre todo, que se ha tomado el trabajo de explicar la importancia absoluta de la libertad, como el criterio imperativo para validar la lucha política y ciudadana contra el régimen madurista.

Esta oposición disidente, en trámite de ser declarada “enemiga del pueblo” (o sea, del estado), ha logrado sintonía con todo un sector de la sociedad en creciente y heroica insurgencia: con la resistencia a la opresión que se ha manifestado en el movimiento estudiantil y vecinal a nivel nacional, y con la desobediencia civil que se ha manifestado con el pronunciamiento cívico del Táchira y Mérida.

Ahora bien: ¿Cuál es la pesadilla?

La pesadilla es esta: si las protestas de todo tipo y modalidad no cesaran, y llegásemos al cabo de un tiempo a una situación de ingobernabilidad creciente, y de conflicto abierto e irreversible de una buena porción de la sociedad con el régimen, en esas circunstancias, una verdadera alternativa de poder pudiera aflorar o terminar de surgir, incluso súbitamente, e imponerse con velocidad de fuego e intensidad viral. Para lograr eso le bastaría con descifrar el mar de fondo y encontrar las palabras que aún esperan por brotar del inconsciente colectivo; la proclama inspiradora que logre captar y proyectar el desafío de los alzados.

Esto no es fantasía, esto podría pasar, sería desde luego un evento excepcional, pero no tendría nada de misterioso o rocambolesco: mucha gente, demasiada gente no se siente comprendida ni apoyada, mucho menos representada, incluso se siente abandonada… estos no son sentimientos “tibios” o antojos temporales, y la persistencia ya de siete semanas, de esta sublevación muy próxima a la rebelión, lo demuestra. Por lo tanto, una oposición de laboratorio, negada a la acción, de discurso agotado y retórica extenuada, podría verse rebasada, incluso quedar totalmente superada, por su “electorado”…

Esta es la pesadilla de la oposición oficialista, y su corte de beatas.

Y desde luego también lo es, para el centro del poder en La Habana y su consulado madurista.

¿Inverosímil? Ellos saben que no es así. Saben incluso que esto ya ha estado a punto de ocurrir, y sólo por una insuficiencia coyuntural se han salvado. Por eso la campaña apaciguadora, de criminalización de guarimbas y barricadas, y de llamado al debate y al diálogo que ya comenzaron, se intensificará notablemente.

Además, existe una posibilidad aún peor.

Porque si se llegara en algún momento a un estado de conmoción interna insostenible, al “estado de necesidad” en pocas palabras, el poder alterno que podría salir a poner orden, y salvar lo poco que queda de estado (y de república), podría ser otro, muy distinto…

Otra pesadilla, y esta con fantasmas.

domingo, 16 de marzo de 2014

Rómulo Betancourt sobre Fidel Castro: Un Perfil Moral

"Estaríamos horas si nos ponemos a hablar de cómo la llamada revolución cubana fue dirigida por un grupo de pistoleros que se iniciaron no leyendo libros de teoría marxista, no haciendo proselitismo político, no organizando partidos políticos, sino como jefes de bandas de secuestradores, bandas de universitarios secuestradores. El sr. Fidel Castro es el personaje a quien describe Rómulo Gallegos como Justo Rigores en su novela cubana "La brizna de paja en el viento". Justo Rigores era un señor, Fidel Castro, y tal como se lo describió a Gallegos su entonces adversador Raúl Roa, profesor universitario, era jefe de un bonche universitario, de gentes que estaban entre un filo de cuchillos entre el Robin Hood de la leyenda inglesa, perseguidor de los ricos en favor de los pobres, y el atacador callejero. En una calle muy central de La Habana, Fidel Castro y sus amigos abatieron a balazos a otro líder universitario llamado Manolo Castro, otro día secuestraron para quitarle un millón de dólares a Julio Lobo, el zar del azúcar. Ahora, esos métodos fueron trasladados a Venezuela por los agentes del quintacolumnismo castrista de nuestro país..."

Rómulo Betancourt
19-05-1978
en el programa "Buenos Días" de Sofía Ímber y Carlos Rangel

http://cic1.ucab.edu.ve/cic/sofiadigital/paginas/archivodigital.html

@FBoccanera

sábado, 15 de marzo de 2014

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL FASCISMO NEOTROPICAL


Advertencia a modo de prólogo:
Un chavista es un fascista de corazón, pero el que defiende el "legado de Chávez" es un fascista íntegro... el fascista de corazón siempre estará con Chávez, el defensor de su "legado" sólo lo usará para sus propósitos.
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La Insoportable Levedad del Fascismo Neotropical

“Suponer que la violencia política sembrada en estos días es espontánea, es ignorar que somos la reserva de petróleo más grande del mundo” 
Nicmer Evans

Somos un país petrolero (de "reservas"), ergo, las protestas nunca son expontáneas, sólo pueden ser violencia política “sembrada”.

Este ahora es el nuevo mantra preferido de algunos eximios fantoches que presumen de analistas.

Aun así, me parece genial que lo afirmen, pues nada evidencia mejor como la esencia verdaderamente fascista, ha penetrado en ciertos individuos que se presumen “intelectuales”.

Desde luego, para el fascismo no existen “protestas expontáneas” (¡faltaría más!) para ellos la “violencia política” siempre es inducida: el chavismo inexorablemente, sigue juzgando según su condición, a cada rato, es que no pueden dejar de hacerlo…

Comenzando con el fatum golpista que acecha desde su génesis para zanjar el inevitable final, en este régimen todo apunta hacia una degeneración totalitaria irreversible, que ya se ha logrado plenamente en el imaginario y en el discurso de sus “jerarcas”.

Hasta permear en la doctrina que sus parloteadores intelectuales e ideológicos difunden, en donde, enajenados del menor temor al ridículo público, se entregan acríticamente a todos los automatismos caros al fascismo: amor por el conspiracionismo, negacionismo militante, el reduccionismo de fórmulas, la linealidad historiográfica, confundir cronología con historia, el esquematismo corporativista, la compulsión al panfleto, las plantillas sociológicas, etc, etc, etc.

El vasto universo que se extiende más allá de sus cráneos, y que comprende sus elucubraciones, sus conjuras, más otras multiplicadas por millones de otras posibilidades, en otras palabras, lo fascinante de la verdadera complejidad, no sólo del poder, de la política, ¡del mundo!, ni los roza…

El totalitarismo empieza en mentes cuyo punto focal esclerosado soló brinca entre escenografías prefabricadas y estáticas, impidiendo toda visión periférica, toda excursión fuera de la instrucción inicial, toda colorimetría que no sea el blanco y negro, y la sustituye por decorados que se rotan según conveniencia sólo discursiva, nunca dialéctica, es como si se tratase de una carencia crónica, de una tara…

Pobre "política” venezolana, saltinbanqueando entre progresismo y fascismo, almapenando extraviada, entre parloteos de fantoches.

@FBoccanera

miércoles, 12 de marzo de 2014

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL DIÁLOGO

La infatuada insistencia de algunos en el diálogo, peor aún en el debate, es pendejera de neutralidad, tibieza vacua, afectación del intelecto: pues ante el país se impone primero el imperativo de derrotar y superar la actual situación de opresión y dictadura.

En el actual conflicto el diálogo no sólo es imposible, sino que sólo podría derivar en una farsa cruel, en encubrimiento de la atrocidad, y lo que es peor, sería una entrega, una traición: esto mientras no sea removido el poder opresor y sumiso a Cuba, con el cual no puede haber interlocución alguna.

Una vez superada esta siniestra etapa de odio y destrucción, el diálogo deberá reinaugurarse -si es que alguna vez ha existido- y para que sea válido y socialmente sustentable, deberá partir de la base, deberá activarse desde abajo.

Las distintas visiones del país deberán desembocar en un proyecto de inspiración y construcción verdaderamente colectiva: sería un gravísimo error dejarle una vez más a las pseudo élites que en desgracia nos han tocado en las últimas décadas, la dirección y conducción de este proceso.

Con los medios tecnológicos actuales las verdaderas vanguardias existentes en el cuerpo social, podrían ser ubicadas y activadas en cada rincón del país, e incorporadas a una comunicación permanente, una comunicación esencialmente libre e interactiva. Las organizaciones sociales y políticas que comprendan esto a cabalidad y capten todo ese potencial, serán las primeras en haberse encaminado hacia lo que será la política en el siglo XXI, y serán las primeras en construir nuevas formas de poder, finalmente republicanas y democráticas, superando el impasse histórico de una representatividad patológicamente incautada por consensos entre el estado rentista y los poderes fácticos.

Parafraseando a Rómulo Betancourt: este país de todos deberemos hacerlo todos, sólo de esa forma será viable.

Enfrentemos primero la tarea de LA LIBERTAD, sin ella la Justicia, y la Paz, y la Vida misma, no valen nada.

Dejen la Paz al final, venciendo al mismo final…

@FBoccanera

lunes, 10 de marzo de 2014

Esto no tiene vuelta atrás...

La protesta se vuelve violenta sí y sólo si el estado niega el conflicto (niega la dialéctica indispensable de la democracia) y a su vez obtura todas las vías para canalizarlo (niega las instituciones republicanas) y la violencia desemboca en rebelión, si ya convertido ese estado en la negación de democracia y república, ergo ya convertido en régimen dictatorial, colapsa en lo único que le queda para defenderse: la persecución y la represión.

Esto no tiene vuelta atrás, porque el régimen auto elevó irreversiblemente el costo político de mantenerse en lo que a su vez -y contradictoriamente- niega ser, en otras palabras, sólo podrá mandar a callar para fingirse democrático, sólo podrá perseguir para mostrarse institucional, solo podrá violar para calificarse como constitucional, y sólo podrá masacrar para conservar su legitimidad.

Por lo tanto sólo podrá desnaturalizarse si persiste en su determinación, desestabilizarse si avanza, volverse ingobernable si insiste, hasta mutar finalmente, de estado necesario a la invocación agónica del estado de necesidad.

El designio ya asomó, y lo trágico consiste en que nadie parece poder interceptar y detener todo esto.

"Ser la expresión consciente del movimiento inconsciente..." sigue siendo la misión histórica de las verdaderas vanguardias.

@FBoccanera