martes, 28 de noviembre de 2017

La fuga permitida, seamos serios


El dirigente de “oposición” Antonio Ledezma fue sacado de su casa y depositado en la frontera por el mismo Estado chavista, que él se lo crea o no lo crea, lo diga o no lo diga, poco importa.

La fuga permitida en apariencia es una operación "ganar-ganar". La nueva realidad se inaugura con una nueva mentira. La falsa guerra de posiciones queda servida.

La fuga permitida de Ledezma, lo consagra como uno de los líderes de esta “nueva oposición”, esto permitirá muchos desarrollos. En la mesa las cartas han sido repartidas y fueron repartidas por el Estado chavista usando carta marcadas, solo a partir de esta constatación se puede intentar reflexionar sobre lo que podría venir:

1. Purga justificada de efectivos de inteligencia y militares, los colaboradores de la “fuga”, ojalá que ocurra este teatro porque si no ocurre, todo sería más tenebroso aún.

2. Leopoldo López y demás presos políticos, quedan más presos aún, mejor dicho, más negociables aún. Los presos políticos militares en particular quedan en la peor posición posible.

3. La “mesa de la unidad democrática” (MUD) queda aún más aislada, beneficio para el régimen.

4. La MUD queda aún más “purificada”, beneficio para ella.

5. El diálogo ahora tendrá su obertura “en fuga”, tocada por la orquesta del régimen.

6. La “nueva oposición” se tiñe aún más de “ilegalidad”, y por ahora si se ha movido es porque el Estado chavista la empuja.

La nueva oposición, ahora contará con un núcleo en torno al cual desarrollar organicidad y “fusionar agendas”, una clara operación socialdemócrata (o de internacional socialista), una clara operación española, rumbo a un eventual gobierno en el exilio.

Todo el juego se podrá normalizar e institucionalizar, queda servida la falsa guerra de posiciones ¿quién ganará con eso? La configuración resultante de una “Venezuela extramuros” solo tendría sentido y validez si desembocara en guerra no solo contra el frente chavista en Venezuela, sino contra todos los frentes de la coalición internacional de izquierdas latinoamericanas. Estamos en el mejor de los casos, al comienzo del comienzo, si a esto se le puede llamar comienzo.

Al llamado de unión entre venezolanos, debe seguir el llamado a una unión internacional, hasta que no se dé el paso en ese sentido, no se logrará nada.

¿Quién dominará el juego político-diplomático convencional en las diferentes vitrinas? ¿Dónde la vitrina Venezuela será una más, dentro del gran centro comercial internacional?

En vista de la pobreza de la maniobra y sus claras costuras, no tengo un buen augurio, por los momentos.

(Recordatorio para los siguientes: quien se fuga de una tiranía, no debe decir quien le ayudó, ni siquiera debe decir por donde salió, a ver si alguna vez logran ser serios)


Artículo publicado originalmente el 18 de noviembre de 2017 en la antigua página de “La Cabilla” (lacabilla.com).

Venezuela constituyente: mafia y partidos, corporaciones y comunas



1. Se equivocan quienes clasifican a la mafia como “crimen organizado”, la mafia es un sistema de poder y puede formar Estado al extenderse.

2. Chávez realmente no entendió la naturaleza mafiosa del poder que había construido, creyó que podía "arbitrarlo".

3. Maduro en cambio, sabe que esas fuerzas deben "arreglarse" entre ellas, no se mete, y sabe que solo en esa medida, podrá sobrevivir.

4. Algún día se entenderá que subestimar a Maduro fue un error trágico, es más eficaz que Chávez, al prescindir del "esfuerzo pastoral".

5. Todas las elecciones ya son "constituyentes", el Estado chavista al estructurarse en corporaciones y comunas, asimilará a "los partidos".

6. El Estado chavista en constituyente, impondrá una estructura derivada del rentismo, sobre élites y población que son lumpen por igual.

7. La constituyente prescribirá corporaciones para las élites siempre lumpen del Estado rentista, no será una imposición "contranatura".

8. La constituyente prescribirá comunas, para la población siempre lumpen del Estado rentista, tampoco será una imposición "contranatura".

9. Una constituyente de corporaciones y comunas, así será el estado chavista, donde “los partidos” serán una corporación "colaborante".

10. Toda lucha mal llevada contra el Estado chavista, refuerza el caos que lo realimenta, la constituyente cosechará de este proceso.

11. Venezuela rumbo al "Estado totalitario eficiente" donde habrá mafias "produciendo" y población sometida al menor costo posible.

12. El Estado chavista, un modelo perfectamente exportable y adaptable a todo país que haya caído en degeneración oligárquica.


Artículo publicado originalmente el 1 de noviembre de 2017 en la antigua página de “La Cabilla” (lacabilla.com).

Elegir elecciones o elegir la guerra


1. Persiste una confusión permanente: el régimen chavista es el triunfo total del estado, sobre la sociedad, sobre la nación.

2. El régimen chavista es el estado chavista, y no es un estado fallido, es un estado totalmente triunfal, ha logrado todo el poder.

3. Un estado fallido es un estado derrotado en sus monopolios, el estado chavista en cambio ha logrado EL MONOPOLIO.

4. La lucha no es contra “un régimen”, es contra un estado que cuenta con fuertes alianzas externas, no es un estado “aislado”.

5. El estado chavista es privado y transnacional, Venezuela es la sucursal de una transnacional amoral que actúa global y planificadamente.

6. Contra esto, la única proposición posible es de guerra en todas sus variantes, y esta guerra debe ser transnacional, en varios frentes.

7. En esta guerra, Venezuela debe ser uno de los frentes, por lo tanto, la tarea opositora debe darse en un ámbito geopolítico.

8. En esta guerra, Venezuela es uno de los frentes, la tarea debe ser geopolítica, y la lucha interna ser subalterna a esta.


Artículo publicado originalmente en La Cabilla, el 21 de octubre de 2017.

La puerta ha sido cerrada



Luego de las elecciones regionales sigue la discusión sobre fraude versus abstención, una discusión a puerta cerrada, mejor dicho, a celda cerrada, se trata de una cárcel.

Se ignora (y se tapa) un solo hecho simple, el cual basta y sobra para descubrir todo el circo: el Consejo Nacional Electoral (CNE), nunca fue tocado por la actual Asamblea Nacional (AN).

Mientras tanto, la discusión bizantina “fraude vs abstención” solo sirve para animar la distracción dentro del penitenciario.

Se trata de una discusión sobre culpas y responsabilidades, que nos distrae de los verdaderos hechos, todos hechos fatídicos.

Aquí la lista nefasta:

1. Queda demostrado el dominio absoluto del régimen sobre un sistema electoral que puede generar los resultados que se necesiten, sin importar los índices de sufrimiento en la población. Habrá por lo tanto elecciones al “viejo estilo directo”, hasta que por vía constituyente el Estado comunal ponga en práctica su propio sistema de elecciones indirectas, colegiadas.

2. El dominio es tan absoluto que el ente rector del sistema electoral es intocable, la abstención de toda acción real de la AN “opositora” contra el CNE desde que esta se instaló, no hace unos días, sino hace más de 21 MESES lo demuestra (esta es la verdadera abstención, la que tenemos como viga en el ojo).

No hay nada, nada más abstencionista que la Asamblea Nacional. ¿Se entiende ahora por qué el resultado electoral que la generó en 2015, fue una concesión sin riesgos por parte del régimen?

3. En estas elecciones recién concluidas, una parte de los partidos de la “mesa de la unidad democrática” (MUD) llevaron al matadero al resto, fue una emboscada. Hay otros partidos “que son más iguales que otros” en esta granja. Sin duda, hay otros pactos, más allá de los pactos visibles de “unidad”.

4. Esto significa una sola cosa: en las presidenciales todos los candidatos serán del sistema, la cuadratura gatopardiana perfecta, por lo tanto el candidato de oposición siempre será de oposición, contra nosotros.

Ni régimen ni oposición, ES UN SISTEMA. La tiranía, es el más perfectible de los sistemas.

El surgimiento de una verdadera oposición llevará tiempo, no hay nada listo, no hay líderes listos, no hay organizaciones, salvo egos más o menos “organizados” en permanente turgencia mediática. Esta no es una competencia de relevos, sobre todo porque este país será determinado desde fuera, una vez más. Ya expliqué eso en artículos anteriores, “aquí ya no pintamos nada”.

La eficacia de toda verdadera oposición al régimen chavista será determinada por alineaciones externas que solo pueden ser trabajadas, a ritmos que poco tienen que ver con “emergencias humanitarias”, y que dependen de una complejidad geopolítica que se encuentra en los preliminares al acto de complicación, mejor ni les comento cuanto tiempo se lleva eso, cuantas tragedias se lleva eso.

Sospechen de todo el que prometa o clame por “velocidad”, más aún si lo anuncia públicamente para mejor aviso al enemigo, desconfíe de esas sirenas que quieren llevarlo al conflicto deseado por ese enemigo, y para el cual está más que preparado. Si alguna lección debiera extraerse de la sangre vertida en los meses de agitación callejera, es esta.

Así como en psicología hay "fases del duelo", en Venezuela se viven "fases de negación / ilusión / ira / frustración opositora" y a cada de una de esas fases sirve una oposición circunstancial, que no ataca al sistema sino a estos ciclos. Hay que salirse de este determinismo que además posee una característica maligna: nos hace ver como local, lo que es global.

La puerta ha sido cerrada, y solo podrá ser abierta desde afuera.


Artículo publicado originalmente el 17 de octubre de 2017 en la antigua página de “La Cabilla” (lacabilla.com).

La hora “0” será la hora 25…



Escribo este artículo sin aún conocer los resultados finales del plebiscito, los cuales de todos modos carecen de importancia ante la avalancha humana observada ayer, tanto a nivel nacional como internacional, una manifestación verdaderamente popular cuyo volumen hace que la cifra numérica final pierda mucho sentido ¿Cuántos fueron? sabemos que fueron ¡MUCHOS! Y estoy seguro de que para la clase política tanto de la “mesa de la unidad democrática” (MUD) como para los oportunistas del “chavismo crítico”, así como para el Estado chavista y para la fuerza armada, fueron demasiados.

¿Ocurrió algo impredecible? definitivamente sí, porque incluso este servidor que se esperaba una respuesta masiva, una respuesta “importante” (en torno a los 4 millones de votantes) nunca se imaginó la dimensión del desborde que al final ocurrió, un desborde colosal, que estoy seguro agarró de sorpresa tanto a sus organizadores como a los observadores, a todo nivel y en toda instancia.

Hoy la gente anda feliz, y se lo merece, el régimen no, no anda feliz, los militares tampoco ¡y la MUD tampoco! Este desborde de hoy los metió a los tres en un berenjenal, que no creo que altere muchos los planes en cuanto a objetivos finales, pero si pudiera obligarlos a replantearse tácticas, fases y ritmos.

Todos ellos han contado hasta los momentos con la promoción del caos para aprovecharlo -un recurso de “provecho mutuo creciente”- pero al ver que la potencial magnitud del caos podría desbordarse hacia lo inmanejable, por las dimensiones que pudiese llegar a tener y por el surgimiento de núcleos de resistencia política indomables, esto podría obligar a un replanteo, el cual podría consistir en una aceleración de los tiempos para llegar a la fase de negociación, nada de raro tendría esto, porque además los efectos de la observación internacional es altamente probable que se orienten en esa dirección.

La constituyente va, y va porque además el plebiscito, salvo acción de un grupito incontrolable en Caracas, fue "permitido", pero la constituyente en su ejecución podría ver prolongada su fase "blanda" inicial y hasta permitir elecciones, no solo de gobernadores (ya aprobada), sino también de alcaldes y hasta anunciar presidenciales para el 2018, para aliviar en forma efectiva la presión inmediata, porque el "mandato" que surge del plebiscito, el “mandato urgente” para TODOS será bajar la presión, lo más rápido que sea posible, un movimiento táctico indispensable ante lo que pasó hoy.

La “hora 0" por parte de la MUD desde luego irá, porque no activarla en menos de 48 horas, sería como tentar la detonación de una bomba atómica social, pero buscarán "dosificarla" de alguna forma, para no despertar gigantismos protestatarios, en otras palabras, la transformarán en la hora 25, la hora tardía...

Ahora bien, la hora “0” muy bien podría ser el llamado a huelga general, porque sería de aceptación popular y porque sobre todo serviría, si se dirige de cierta forma, para un "enfriamiento rápido" por su carácter paralizante, no sé si a la MUD le dolería la destrucción que supondría en términos de pequeña y mediana economía comercial y productiva, y de avance del plan del régimen para esa área, a lo mejor, también los micropolíticos de la MUD comparten ese objetivo, en anuencia con determinadas boliburguesías y otras burguesías rampantes, de viejo y nuevo cuño, que encontrarían allanado el camino para suplantar ese tejido productivo y distributivo.

Esto se escribe en caliente, algo que generalmente no hago, pero esta vez lo siento como un deber, porque la demostración de la gente fue realmente extraordinaria, y por lo tanto las amenazas que se ciernen sobre la población, también podrían ser extraordinarias, en cuanto a su inminencia.

Qué lástima que no contamos, por ningún lado, aunque sea con un "liderazgo mínimo", incluso de pericia política básica, que pudiese capitalizar esto que comenzó hoy, pero no lo tenemos, NO SE VE POR NINGUNA PARTE.

¡Qué gran ocasión perdida!


Artículo publicado originalmente el 17 de julio de 2017 en la antigua página de “La Cabilla” (lacabilla.com).

La Resistencia Suicida



En menos de cuatro meses, en el caos creciente promovido tanto por el Estado chavista como por su oposición oficial agrupada en la “mesa de la unidad democrática” (MUD), para poder surfear juntos hacia el dialogo-antesala de la cohabitación constitucional, ha surgido una verdadera oposición independiente, que no es la oposición farsante cuya verdadera naturaleza al fin terminó de aflorar con la excarcelación de Leopoldo López y la aparición del manifiesto llamando al “entendimiento nacional”.

Se trata de una oposición real, independiente, divorciada de cálculos promovidos por poderes del statu quo, que se hace llamar “resistencia”, y debe ser vista como un síntoma positivo de que el sistema inmune de la política nacional, aun puede crear anticuerpos, sin embargo, esta resistencia no toda es oro en su brillo, es un movimiento insurrecto sin duda alguna, pero un movimiento políticamente desordenado que bien podría degenerar en calamidad adicional, si no se toma conciencia desde ya, desde el seno del mismo movimiento, de sus limitaciones, errores y desviaciones.

Este artículo es una advertencia dirigida a la misma resistencia, y a la colectividad que debería gestarla, alimentarla y acompañarla en determinado momento, hacia acciones que bien podrían resultar subversivas si se logra cierto concierto, mientras tanto, aquí les va mi “aguacero”.

La resistencia está cometiendo el trágico error de reforzar la estrategia del régimen de asedio a la población, con acciones de AUTOASEDIO, sin tomar en cuenta que la lucha es contra fuerzas que no obedecen a vestigio alguno de civilización, y a las cuales no les temblará el pulso para incursionar directamente contra hogares y comercios.

Tampoco toma en cuenta que todas las líneas de abastecimiento, de servicios básicos, dependen del enemigo, y las pocas con las que contamos, los comercios justamente, son fácilmente aniquilables, no toma en cuenta en fin, que la parálisis de la vida ciudadana, es EL GRAN FAVOR que se le hace a la tiranía y sus cortesanos.

¿Se han puesto a pensar realmente en lo que significa una situación de AUTOASEDIO?

¿Se han puesto a pensar, que al Estado solo le importaría mantener abiertas ciertas vías y corredores, y que las mantendrán abiertas mediante verdaderas acciones DE GUERRA que solo podrían ser contrastadas (inútilmente), sin desguarnecer precisamente los “nichos de resistencia”?

¿Se han puesto a pensar cuando se trancan y se aíslan en supuesto bastión, qué hacer si alguien resulta herido, o si un vecino requiere atención médica que solo puede proporcionar un consultorio, o una clínica?

¿Se han puesto a pensar en cómo quedarían, si el Estado decide cortarles la electricidad, el agua, LA INTERNET y las radio bases de telefonía celular? Piénsenlo bien porque bastaría con interrumpir, uno solo de esos servicios.

La resistencia está cometiendo el error de la acción precediendo a la organización, no se puede involucrar a la fuerza a una comunidad en acciones de “resistencia” sea activa o pasiva, sin antes hacer un verdadero trabajo político de concientización y organización en esa comunidad, donde lo que se planifique y ejecute debe maximizar apoyos y minimizar rechazos.

La resistencia adoptó ciertos conceptos como religión: Guarimba, Ucrania, Gene Sharp, Sun Tzu, etc., y esto es peligroso por tres lados: endurece una visión que por necesidad debe ser totalmente flexible, sobre todo en el saber CUANDO ACTUAR, y por otro, tribaliza la lucha y la convierte en asunto de “iluminados” auto glorificados, que solo ven impureza fuera de su círculo, tercero, focaliza la lucha, un gran favor que se le hace a un enemigo que sabe de “foquismo” y “guerra popular” lo que ciertos iluminados (e iluminadas) de la resistencia no aprenderán ni en 100 años, porque de paso se distinguen por ser particularmente ignorantes.

La resistencia no toma en cuenta que el momento de actuar NO ES AHORA, porque nunca se arremete cuando el enemigo está justamente aguardando eso, y necesita de tu ataque para arrasarte, no se ataca a un enemigo que está con la guardia alta, que sabe dónde estás, sabe lo que vas a hacer y está ansioso por destruirte. [1]

Por último, hay que cuidar mucho todo contacto y relación con todos los que se hacen llamar “resistentes”, porque en estos momentos muchas organizaciones, aun las más modestas, podrían estar infiltradas “hasta los tuétanos”, no hace falta investigar profundamente para comprobar la ingenua permeabilidad de muchos de estos grupos que no han asumido, por ejemplo, que en cada urbanización, y en cada foro real o virtual, hay “patriotas cooperantes” que están siendo bien recompensados por su labor (y que con los “comités de rescate de la democracia” harán fiesta por cierto).

Hay que desconfiar también de ciertas organizaciones francamente siniestras, que promueven caos de realimentación a la guerra zamorana del Estado (Plan Zamora + Constituyente) y a la guerra necesaria para hacernos tragar el “diálogo” (Entendimiento Nacional), y me refiero específicamente a los “resistentes” que promueven saqueos, y a ciertos partidos que promueven el acto suicida máximo: la huelga general política (destrucción del aparato productivo de pequeños y medianos empresarios, y de la reserva moral y material para resistir).

El momento para actuar lo debe determinar una conjunción de factores de organización, comunicación, coordinación, sincronización y oportunidad, que deberán ser evaluados en ámbitos tanto de la sociedad como del Estado, y en la misma fuerza armada, esto es trabajo de conspiración, y necesita tiempo y sangre fría.

La resistencia en todas sus formas, incluso las más pacíficas, deberá actuar bajo la presión implacable de persecución por parte del Estado y su oposición oficial, pues será la enemiga de todos los establecimientos y estamentos, y se le clasificará como terrorista, y esta será la culminación de un proceso que viene desde hace tiempo, y para muestra un botón: hace 8 MESES, o sea mucho antes de que todo este caos intencional se activara, escribí sobre lo que ya estaba pasando en un artículo cuyo título es “Ha Nacido La Oposición”, el cual se encuentra ligado a ciertas actualidades del momento, solo en apariencia ya superadas, pero sigue siendo totalmente válido.

[1] Addendum imperativo: la transición al comunismo versátil necesita activar un período de caos prolongado e insoportable con miras hacia una crisis resolutiva final que deje como único camino plausible la negociación política, se trata de un caos inducido desde el Estado y su oposición (la sociedad de cómplices) al cual no se le debe realimentar, esto ya ha sido explicado en muchos artículos míos y de Aura Palermo en forma exhaustiva.

Ahora bien, logrado el objetivo de la implantación de un nuevo régimen de consenso y alternabilidad, el Estado y todos los poderes que gravitan en torno a él necesitarán estabilidad creciente para la consolidación del mismo, no solo en lo político sino en lo social, y será solo a partir de ese momento cuando podría comenzar a presentarse la oportunidad para iniciar verdaderas operaciones de conspiración, resistencia, disidencia y desobediencia, acciones cuyo “timing” deberá calibrarse cuidadosamente y solo si se han logrado estructurar instancias sólidas de organización, comunicación, coordinación y sincronización a nivel nacional e internacional.

Hacerlo en estos momentos, antes de la finalización del ciclo caótico, o a destiempo durante la fase de estabilización del nuevo régimen de consenso y “paz rentista”, nos llevaría a caer directamente en una de las muchas trampas que el poder ha preparado, especialmente después de la experiencia acumulada en el cuatrienio del 2002 al 2005. La conspiración por ejemplo, no podrá empezar, ni avanzar, mientras no estén dadas ciertas condiciones que por los momentos están lejos de lograrse, y lo que vale para la conspiración, deberá valer para todo tipo de iniciativa o acción que aspire verdaderamente a la insurrección.

Esta problemática será explicada en su momento, lamentablemente, habrá bastante a tiempo a disposición para los únicos que podrían emprender el camino acertado: los que logren quitarse de sus mentes el “falta poco”, el “ahora o nunca”, el “para luego es tarde”, típicos de una idiosincrasia venezolana que permea todos los niveles socioeconómicos y educativos.


Artículo publicado originalmente el 13 de julio de 2017 en la antigua página de “La Cabilla” (lacabilla.com).

jueves, 22 de junio de 2017

La Fuerza Armada, el verdadero legado de Chávez (El Minotauro Militar, Parte 2)


Es la fuerza armada bolivariana la obra más acabada de Hugo Chávez, la que sí pudo concluir antes de morir, su verdadero legado, y es la culminación histórica de un largo proceso de convergencia natural del militarismo político venezolano con el comunismo, el sistema político que consagra un estado de guerra permanente. [1]

Y este proceso comenzó antes de Chávez, años y décadas antes de que siquiera concibiera la idea de entrar a la academia militar, de hecho en 1971 cuando ingresó, ya se había recorrido largo trecho en el proceso de infiltración e ideologización del cuerpo militar, proceso conspirativo paciente pero nunca interrumpido, “sin prisa pero sin pausa” como dice el argot popular.

Sobre el proceso de infiltración de las fuerzas armadas, primero por el comunismo y luego por el castrismo, especialmente en lo referente a lo que a la postre sería la vertiente dominante “bolivariana revolucionaria”, no se ha escrito mucho y se ha leído muy poco. Alberto Garrido en su imponente investigación, la sitúa a partir de 1957 [2], otros investigadores la colocan más atrás en el tiempo como una convergencia de varias concepciones históricas “restauradoras y redentoras” que siempre han existido en el militarismo político, hasta empatarla con el “ciclo octubrista” (1945-1948) y más allá con el ciclo andino, un arco que va de 1899 hasta 1982, año de fundación del MBR-200 [3], y esto no debe sorprender al constatarse ciertas claves contemporáneas, como la veneración que tuvo Chávez por Cipriano Castro, y que de hecho encuentra en personajes como el general Jesús María Castro León, nieto precisamente de Cipriano Castro, y otros como el teniente coronel Juan de Dios Moncada Vidal, tejido conectivo sólido.

Realmente, nada impide trazar una “línea genealógica” del militarismo político venezolano que nos remonte hasta el mismo ciclo independentista (1810-1830), pasando antes por Antonio Guzmán Blanco (trasladado al Panteón Nacional por Chávez, en gestión de sobrenatural urgencia en sus primeros días como presidente), pasando por Ezequiel Zamora, faltaría más, y de allí directo a Simón Bolívar y su gesta sagrada. Desde luego esa línea estaba perfectamente trazada en la mente de Chávez por mérito investigativo tanto suyo como de otros, y no es una línea fantasiosa, es un trazado providencial que viene de lejos y permite justificar la función inmanente que lo militar cumple -y debe cumplir- en la historia venezolana, en “el devenir del pueblo”.

Es la necesaria creación de religión militar para poder fundirse con la religión comunista, y en eso consiste el logro del sincretismo chavista: solo lo militar liga historia con pueblo y el pueblo debe vivir en lucha, en guerra permanente, algo que solo puede ocurrir en el comunismo. Este es el verdadero significado del “patria o muerte”.

Esto es el chavismo militar, concebido para consumo del sacerdocio militar para la construcción de una fuerza armada “bolivariana”, que debe ser la expansión sublime de la “Logia del Samán de Güere”, que debe ser el partido militar que constituya la base del poder “por ahora y para siempre”.

Aquí lo importante, es percibir que el chavismo es una doctrina que supo construir un ideario paradigmático perfectamente compatible con el de un militarismo político nunca extinto, que a su vez pudiese confluir en forma natural hacia la ideología política militarista por excelencia: el comunismo.

El chavismo militar -en realidad no hay otro, los otros son “tácticos”- de todos modos refuerza su doctrina con conceptos provenientes del maoísmo y el fascismo: la guerra popular y la unión cívico militar, por ejemplo, y aquí la lista podría ser extensa en cuanto a influencias, claramente detectables, las cuales no constituyen un “batiburrillo” sino un sistema sorprendentemente armónico que está lejos de haber sido improvisado, y que ha funcionado con comprobada eficacia en su aplicación al petroestado rentista venezolano, de hecho, configura un diseño específico gradualista que demuestra conocer muy bien al país, y desde hace tiempo.

Una construcción meditada y cuidadosa que además está diseñada para ser insertada como el chip perfecto, en la ranura del cráneo militar venezolano.

Y que encuentra en el militar Chávez, y en el comunista Chávez, la coexistencia perfecta.

El asalto al poder de Chávez comienza con un intento de golpe militar y concluye con la instalación y consolidación del poder militar actual, pasando por la lección de 2002 que le reafirma su convicción sobre la perenne debilidad civil y la perenne superioridad militar. Esto le confirmó también un diseño inicial, que nunca cambiará y que nunca ha cambiado, en donde lo electoral siempre es solo una “ventana táctica” cuyo aprovechamiento se estrenó, cuando su movimiento la aprueba en 1997 para el inicio de la conquista, pero Chávez en ningún momento abandona la estrategia totalitaria y sobre todo, la tesis principal de la guerra necesaria para llegar a la “ruptura histórica”, a la revolución: “Vengo a destruir lo existente para crear un nuevo sistema…” proclama sin tapujos en el libro “Habla el Comandante” de Agustín Blanco Muñoz, publicado en plena campaña electoral de 1998, la que lo llevaría a la presidencia por primera vez. [4]

Una vez llegado al poder en 1999, queda por preparar lo único necesario para la guerra del fin de los tiempos: un nuevo ejército, institución en donde Chávez ha podido comprobar por años, una predisposición auspiciosa para metabolizar la “buena nueva”, y a eso dedica todo un esfuerzo de restructuración, de purga, de selección desde la misma puerta de ingreso, y mucho lavado cerebral puro y duro, inmoderado y sin clemencia. Proceso con extensión “táctica” hacia el resto del Estado y la sociedad, mediante intrusión de lo militar en lo civil, la militarización de la nación, algo en lo cual el comunismo es maestro.

Y Chávez esto lo comienza rápido, sin pérdida de tiempo, sin esperar ni siquiera por su constitución, de hecho, a los dos días de tomar el poder celebra con un imponente desfile militar, el séptimo aniversario de la intentona de golpe militar del 4 de febrero de 1992.

LA CONSTITUCIÓN MILITARISTA

Desde ese día hasta el presente, es importante señalar que nunca hubo una corrección de ruta porque una vez más, se debe recalcar que el diseño está presente desde el inicio y está presente sobre todo en su instrumento de ejecución más importante: la Constitución de 1999, cuya convocatoria es su primer acto de gobierno y es el texto fundamental que consagra el principio clave que se usará para ir a la guerra, contra toda la construcción republicana y democrática, contra la separación no de los poderes “burgueses”, sino contra la separación del país civil del país militar que impide la unión “caudillo-ejército-pueblo”, y este principio clave, muy bien “envaselinado” en la constitución, es el principio de la “corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad” expuesto en el capítulo II de los principios de SEGURIDAD DE LA NACIÓN:

Artículo 326:

“La seguridad de la Nación se fundamenta en la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil, para dar cumplimiento a los principios de independencia, democracia, igualdad, paz, libertad, justicia, solidaridad, promoción y conservación ambiental y afirmación de los derechos humanos, así como en la satisfacción progresiva de las necesidades individuales y colectivas de los venezolanos y venezolanas, sobre las bases de un desarrollo sustentable y productivo de plena cobertura para la comunidad nacional. El principio de la corresponsabilidad se ejerce sobre los ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar”.

Este articulo más que un principio de “seguridad de la nación” constituye el eje principista de una nueva doctrina de “seguridad nacional”, y no se trata de un juego de palabras: se trata de llevar a la nación a un permanente estado de amenaza (como debe ser todo país comunista). La “corresponsabilidad” debe constituir la base de la unión cívico militar y es la tela con la cual se confeccionarán conceptos como “defensa integral” y “guerra popular”. Finalmente, su aplicación justificará la “ruptura histórica” derrotando al enemigo interno. En otras palabras, ésta es la base del Estado totalitario chavista.

“Corresponsabilidad” y “defensa integral” a su vez no son solo fundamentos de la actual doctrina militar bolivariana, son el verdadero programa político, el cual dentro del gradualismo programático del “injerto socialista”, decreta tempranamente el fin de la separación de lo civil y militar en los cargos del Estado, y planificadamente “sin prisa” debería rematar en el fin de la separación entre Estado militar y sociedad civil, tal como se desprende de lo que fue realmente el Estado militar soviético, y lo que es el Estado militar chino, y el de Vietnam, y sobre todo el ESTADO MILITAR CUBANO.

Pero esto no es todo, no se trata solo de la ponzoña bien disimulada del artículo 326, que al convertir todos los ámbitos de desenvolvimiento y desarrollo de la nación en asuntos que conciernen la seguridad del Estado, proporciona la base constitucional del tutelaje militar sobre todos los poderes, en otras palabras, la militarización del Estado.

La constitución de 1999 ahonda la concepción militar al eliminar la autorización civil para los ascensos de los oficiales superiores y otorgarles el privilegio del antejuicio de mérito, elimina también la prohibición del ejercicio simultáneo de la autoridad militar y civil, y muy pero muy importante, acaba con el carácter apolítico y no deliberante de los militares y les concede el derecho al sufragio.

LA CONSTITUCIÓN SOCIALISTOIDE

Los que aducen que las palabras “revolución”, “socialismo” y “comunismo” no están en la constitución, no han entendido que eso está reservado para otra etapa, mientras tanto, todo lo necesario para preparar el “Estado Social” está contenido en la “transversalidad” calculadamente no frontal, de virtud aparentemente inobjetable, que impregna a toda la constitución de 1999.

Hay quienes argumentan que el “Estado Social” de la constitución del 99 realmente es para llevarnos al corporativismo fascista, esta tesis sin duda la comparto hasta cierto punto, pero no le veo su acierto total porque no será el socialismo fascista la meta, y no porque no “les funcione”, la meta será el comunismo porque ya existe un comunismo “actualizado” que es perfecto: es el “comunismo versátil” tal como lo enseñan los chinos deslumbrando al mundo con “un país, dos sistemas”, algo que al Estado rentista venezolano le calza primorosamente, pues en el fondo, eso es lo que ha sido desde hace décadas.

Conciudadanos, ésta es la constitución que toda la oposición al “gobierno de Maduro”, no solo la agrupada en la “mesa de la unidad democrática” (MUD), nos pide defender.

Pero volvamos a lo militar.

Mientras tanto, puesto ya el “seguro” y cerrado el cerrojo de seguridad nacional que representa la fuerza armada bolivariana, todo se reduce a administrar el “caos civil” destructivo y autodestructivo del país, caos propiciado por el mismo régimen para avanzar en sus planes, y que oficialmente es descrito como una rebatiña entre “meros civiles” por el reparto y el mantenimiento de sus estatus viejo-burgueses y neo burgueses (los civiles con sus cosas como siempre).

Una situación coyuntural que confirma el general Vladimir Padrino, Ministro de la Defensa y Comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (el verdadero jefe del Estado militar venezolano), en entrevista reciente [5]:

“Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa, expresó que los problemas de los venezolanos deben resolverlos los políticos. Considera que no habrá una solución por la vía militar.

“Este es un problema que lo van a resolver los políticos. No es por la vía militar que se va a resolver, no es en la Conferencia Episcopal Venezolana, no son los empresarios”, dijo Padrino López en una entrevista a Televen.

A juicio del militar, los políticos venezolanos deben reconocerse, respetarse, dialogar y negociar para llegar a un acuerdo de convivencia”.

Esto no debe significar otra cosa que, el chavismo “sin Chávez, pero con legado”, el “chavismo democrático” en otras palabras, podría llegar perfectamente a un consenso con su oposición oficial, un pacto de reconocimiento mutuo, cohabitación pacifica e impunidad, que también deberá funcionar para acceder (muy importante) a una mayor pluralización del reparto, dentro de una lógica mutualista/comensalista de preservación del ecosistema rentista y de preservación de “oposiciones” que realimenten al sistema de dominación cultural.

Y esto podría contar con apoyo nacional, con apoyo interno, desde la MUD y el “chavismo crítico”, y algo crucial, contará seguramente con apoyo externo desde la izquierda internacional, en otras palabras, desde la progresía y la corrección política globalizadas, sistemas altamente interesados en evitar cualquier caída en desprestigio del “Legado de Chávez” y eventuales “gorilismos militares fascistas” (un golpe militar aguafiesta).

Y desde “la derecha”, o sea desde el establecimiento estadounidense bipartidista, también se podría encontrar apoyo, sobre todo en los promotores de una actualizada tesis “patio-traserista” que dictamina que la prioridad para Venezuela (y la región) debe ser la estabilidad política, la “PAZ”, tesis cuya novedad consiste en que puede darse con o sin un our son of a bitch. Pragmatismo que obedecería sobre todo a la necesidad de evitar enojosos flujos de inmigración, pero también para evitar un revoltijo de prioridades geopolíticas cuya compleja explicación, trasciende el propósito de este artículo.

Aquí lo importante es que se decida lo que se decida, nadie podría tocar lo militar, o sea nadie podría tocar al verdadero poder, so pena de echarlo todo a perder, una “inmaculada transición” se cuidaría de hacerlo, tan es así que desde ya tanto la MUD como la Asamblea Nacional solo le piden a la fuerza armada “que no se pasen a la oposición, sino a la constitución”,  lo cual no significa otra cosa que “podrán seguir siendo, la fuerza armada chavista”.

Se estaría así repitiendo de alguna forma, la historia (¿o la metodología?) de la “transición democrática” nicaragüense, en donde se permitió una pluralización “libre” durante tres períodos constitucionales, 17 años, un proceso de gatopardiana alternabilidad que al impedir la extirpación de raíz del sandinismo, fatalmente culminó con el retorno de Daniel Ortega.

Estimados lectores, aquí no hay salida posible con la clase política actual “de lado y lado” pues no bastará con cambiar al chivo expiatorio Maduro: aquí hay que acabar con el Estado chavista y el Estado rentista por igual, y con el modelo de sociedad y de hegemonía cultural que deriva de ese ecosistema.

Pero el “chavismo real”, el armado, el verdadero legado, el verdadero poder, el partido militar, “el seguro y reserva” de la patria, ese solo podrá ser vencido y desalojado por los mismos militares, no hay vía civil que valga, ni valdrá.

Aquí lo único que procede es LA EXTINCIÓN DEL CHAVISMO, por su expulsión total del poder, de la vida política y la prohibición de su activismo, y sobre todo, por destrucción de su ecosistema: el Estado rentista, porque si no lo hacemos así a la primera oportunidad volverán a saltar a nuestra yugular.

Alemania así lo hizo con su destructor, el nazismo, con el juicio de Nuremberg, con la “desnazificación” del país, con la prohibición del partido, sus símbolos y la persecución criminal a prófugos y cultores, no estoy pidiendo algo inédito.

Ni algo imposible.

[1] El comunismo es esencialmente militarista, y lo explico en un artículo anterior titulado “El Gran Trapo Rojo (El Comunismo Versátil)”.

[2] “La guerra de Hugo Chávez”, Libertad Digital, 3.2.2003: https://www.libertaddigital.com/opinion/alberto-garrido/la-guerra-de-hugo-chavez-12637/

[3] MBR-200: el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 fue la organización cívico-militar, clandestina y subversiva, fundada por Hugo Chávez Frías, Raúl Isaías Baduel y otros militares comunistas (Logia del Samán de Güere) en 1982.

[4] “Habla el Comandante Hugo Chávez Frías”, Agustín Blanco Muñoz, Fundación Cátedra Pío Tamayo de la UCV, Caracas, 1998.

[5] “Padrino López: Los políticos deben resolver los problemas, no los militares”, Diario El Nacional, 28.5.2017:


Contra la Babel opositora: 10 puntos


1. La única oposición posible es de insurrección contra el régimen y el Estado, contra todo el régimen chavista y todo el Estado rentista.

2. Enfocarse en Maduro es estrategia para crear un supuesto "madurismo", y dejar intacto el "legado de Chávez" para usufructo político.

3. Toda la clase política aspira a heredar el legado de Chávez, el chivo expiatorio de Maduro se usará para lavar ese altar común.

4. El enfoque en Maduro es el puente hacia un régimen chavista más negociador, que comparta la hegemonía y pacte un consenso de asociación y alternabilidad.

5. Enfocarse en Maduro y su salida, cumple también el deseo de dejar intacto el Estado rentista, ecosistema indispensable para el populismo.

6. Quien no apunte a la insurrección contra todo el régimen y el Estado rentista, no desea una transición real a la libertad y la democracia.

7. Quien no apunte a una transición verdadera hacia la república, la democracia y el mercado, no desea la libertad, solo un cambio cosmético.

8. Lo positivo de estos días ha sido la activación de la lucha por la libertad y el retroceso de los gatopardos: tratarán de voltear esto.

9. A la distracción del enfoque sobre Maduro, se suma la de refrescar el prestigio de la "unidad" de la “oposición”, caer en ambas trampas sería nuestra perdición.

10. La oposición ya existe, solo debe organizarse y no caer en la trampa del "falta poco" que la condenaría al desorden que favorece a otros.


Artículo publicado originalmente el 25 de mayo de 2017 en la antigua página de “La Cabilla” (lacabilla.com).

Sobre fábulas militares, y de guerra


Con respecto a los militares hemos sido víctimas de una permanente falsificación fabulada, sobre todo después de la crisis militar de 2002.

De los hechos de 2002, Chávez recabó una lección militar, la lección de los “civiles” fue de impotencia, esto no se entendió, y se sigue sin entender.

Cuidado con el descontento en los militares, puede ser por falta de radicalización. Como siempre, la cuestión se remite al conteo de cañones.

El descontento en los militares puede ir en una dirección u otra, sin conspiración podría ir justo hacia el recrudecimiento de la opresión.

El descontento interno en los militares no implica “pasarse al enemigo”, y menos que menos si se aprecia inconsistencia y debilidad en los civiles.

Si los militares aprecian una "oposición" capaz de contentarse con concesiones electorales dialogadas, jamás darán ningún paso de ruptura.

Por cierto, los militares son los primeros en no engañarse con ese "No al diálogo", saben que la cosa vendrá determinada desde afuera.

Nada sustituye al trabajo de conspiración, hecho con inteligencia, visión y la correcta ambición, militares no entregan su fusil a pendejos.

Este es un régimen militar donde lo civil cumple la función mimética que todo comunismo necesita, para perfeccionar su estado de guerra permanente.

El comunismo es militarista, transforma al estado en un cuartel y a la sociedad en ejército, todos en guerra permanente contra lo invisible.

A propósito, la guerra "civil" del Estado contra la sociedad puede ser asimétrica, el requerimiento de dos ejércitos es otra fábula beata.

"Militares constitucionalistas o institucionalistas", para la conspiración se necesita que sean políticos: esto es guerra, o sea, es política.

Los militares políticos son algo indeseable, pero ante la descomposición son indispensables, no estamos para darnos el lujo de la pureza.

Y si estos militares no sirven, pues habrá que "crear" (o criar) unos nuevos, tal como hizo el castrismo, y se puede hacer en menos tiempo.

El fantasma de militares políticos puede acechar a cualquier nación en crisis, que por corrupción terminal se vuelva tolerante a la sedición.

Todo el resto es teatro, tragedia para los muertos, drama para los noveleros, épica para los calculadores.



lunes, 15 de mayo de 2017

La hora de la sospecha



Con militares que en las actuales circunstancias hagan público su descontento o piden la baja, lo único que debemos hacer es SOSPECHAR.

Con funcionarios del régimen que a pesar de disentir siguen intactos en sus cargos, lo único que debemos hacer es SOSPECHAR.

De cualquier individuo que nos haga llamados a la paz, debemos SOSPECHAR.

De todo el que quiera amaestrar la protesta, con rutinarias procesiones sumisas ante instituciones inexistentes, debemos SOSPECHAR.

De todo el que nos quiera llevar, con triunfalismos de pacotilla, a emboscadas donde los verdugos nos esperan, debemos SOSPECHAR.

De cualquier agrupación que anuncie públicamente y con anticipación, sus acciones a la tiranía, se debe SOSPECHAR.

De quien nos haga creer, que triunfaremos por seguir a micropolíticos que solo nos han arreado hasta la estepa arrasada, debemos SOSPECHAR.

De quien nos haga creer, que otras naciones van a hacernos el trabajo que no hemos querido hacer, debemos SOSPECHAR.

lunes, 1 de mayo de 2017

En el laberinto, como ratones de laboratorio



Mis reflexiones ante el 19 de abril (19A) de 2017, expuestas con la mayor simpleza posible.

El universo opositor acudirá a las manifestaciones del 19A con dos agendas distintas, la de la clase política y la de la gente, para ponerlo simple: la oposición saldrá dividida.

(aunque una de sus divisiones, no es oposición)

¿El régimen afrontará el 19A igual de dividido? aquí lo importante no es su división política sino militar ¿existe la posibilidad de fractura en el seno de la Fuerza Armada?

Para el régimen, el 19A será una operación militar y lo está anunciando en términos militares inequívocos desde hace días, de esto no se puede tener la menor duda e incluyan en esto el despliegue agitatorio de los últimos días, más distractivo que intimidatorio, el cual no preanuncia necesariamente un baño de sangre, a no ser que el estado de conmoción interior y la suspensión de garantías constitucionales hayan sido prefijados como objetivos tácticos de la jornada.

La eventual caída de Maduro, se las dejo como juego de mesa anti-educativo para niños entre 3 y 5 años, Maduro no tiene importancia, es un mascarón de proa.

La caída de Maduro en las actuales circunstancias no sería otra cosa que un relevo en el mando civil operado por el poder militar, si Maduro cae sin fractura de la Fuerza Armada no estará ocurriendo otra cosa que un reacomodo por cirugía, y no por terremoto. El que se fue no hace falta, cantarán algunos.

En el supuesto negado de la caída de Maduro con fractura de la Fuerza Armada, se abrirían las compuertas que darán paso a un conflicto civil, cuya inestabilidad podría durar años, desde luego, ningún militar se lanzará por allí, desde luego, la comunidad de tutores y garantes internacionales no permitirá eso, pues todos absolutamente todos desean la estabilidad para el país negocio, para el país lavadora.

Se pretende con el 19A forzar o incluso hacer caer a un régimen militar que es un conjunto militar/miliciano/delincuencial/terrorista que va más allá de los cuarteles, porque no se trata de la Fuerza Armada, sino de varias "fuerzas armadas". La pretensión contará con "fuerzas de liberación" en la calle, fuerzas desorganizadas, desarmadas y divididas, renunciando escrupulosamente a cualquier efecto sorpresa en el espacio/tiempo. Sun Tzu no podría calificar esto de suicidio, porque la meada de risa no le dejaría.

Si la pretensión del 19A es “presionar”, sepan que a este régimen militar solo se le podría presionar rompiendo su monopolio de ganancia sobre el caos, misión imposible mientras el promotor del caos sea el mismo Estado.

De todos modos, la verdadera presión que se busca, la única que cabe en los cálculos de la clase política, es pura y simple táctica de pre-negociación, tutelada internacionalmente, la cual procederá en tiempos y ritmos diplomáticos.

Dejo a la conciencia individual de cada uno, el participar de esta escenificación, este servidor en particular no arriesgaría ni un milímetro cúbico de sangre por nada de esto.

Si de verdad se quiere hacer algo, se debe abandonar el impulso irresistible de la idiotez colectiva.

Lo que hace falta es un pacto contra el poder y sus asociados, que sea:

·       Insurreccional
·       Clandestino
·       Impredecible
·       Atemporal
·       Antifrágil

Esto requiere seriedad, requiere discreción, requiere tiempo, y un verdadero esfuerzo de comunicación, coordinación y sincronización, hacia la resistencia organizada.

Esto requiere una junta, que coordine entre la resistencia, la desobediencia ciudadana, poderes alternos civiles y militares activos. Una junta que oriente y coordine una política interior, hacia lo civil y militar, y una política exterior de alianzas que superen lo circunstancial, y rompan cierto determinismo histórico.

Esto se puede hacer, y se llama conspiración.


Artículo publicado originalmente en la antigua página de “La Cabilla” (lacabilla.com) el 18 de abril de 2017.