jueves, 22 de junio de 2017

La Fuerza Armada Bolivariana, el verdadero legado de Chávez (El Minotauro Militar, Parte 2)


Es la fuerza armada bolivariana la obra más acabada de Hugo Chávez, la que sí pudo concluir antes de morir, su verdadero legado, y es la culminación histórica de un largo proceso de convergencia natural del militarismo político venezolano con el comunismo, el sistema político que consagra un estado de guerra permanente. [1]

Y este proceso comenzó antes de Chávez, años y décadas antes de que siquiera concibiera la idea de entrar a la academia militar, de hecho en 1971 cuando ingresó, ya se había recorrido largo trecho en el proceso de infiltración e ideologización del cuerpo militar, proceso conspirativo paciente pero nunca interrumpido, “sin prisa pero sin pausa” como dice el argot popular.

Sobre el proceso de infiltración de las fuerzas armadas, primero por el comunismo y luego por el castrismo, especialmente en lo referente a lo que a la postre sería la vertiente dominante “bolivariana revolucionaria”, no se ha escrito mucho y se ha leído muy poco. Alberto Garrido en su imponente investigación, la sitúa a partir de 1957 [2], otros investigadores la colocan más atrás en el tiempo como una convergencia de varias concepciones históricas “restauradoras y redentoras” que siempre han existido en el militarismo político, hasta empatarla con el “ciclo octubrista” (1945-1948) y más allá con el ciclo andino, un arco que va de 1899 hasta 1982, año de fundación del MBR-200 [3], y esto no debe sorprender al constatarse ciertas claves contemporáneas, como la veneración que tuvo Chávez por Cipriano Castro, y que de hecho encuentra en personajes como el general Jesús María Castro León, nieto precisamente de Cipriano Castro, y otros como el teniente coronel Juan de Dios Moncada Vidal, tejido conectivo sólido.

Realmente, nada impide trazar una “línea genealógica” del militarismo político venezolano que nos remonte hasta el mismo ciclo independentista (1810-1830), pasando antes por Antonio Guzmán Blanco (trasladado al Panteón Nacional por Chávez, en gestión de sobrenatural urgencia en sus primeros días como presidente), pasando por Ezequiel Zamora, faltaría más, y de allí directo a Simón Bolívar y su gesta sagrada. Desde luego esa línea estaba perfectamente trazada en la mente de Chávez por mérito investigativo tanto suyo como de otros, y no es una línea fantasiosa, es un trazado providencial que viene de lejos y permite justificar la función inmanente que lo militar cumple -y debe cumplir- en la historia venezolana, en “el devenir del pueblo”.

Es la necesaria creación de religión militar para poder fundirse con la religión comunista, y en eso consiste el logro del sincretismo chavista: solo lo militar liga historia con pueblo y el pueblo debe vivir en lucha, en guerra permanente, algo que solo puede ocurrir en el comunismo. Este es el verdadero significado del “patria o muerte”.

Esto es el chavismo militar, concebido para consumo del sacerdocio militar para la construcción de una fuerza armada “bolivariana”, que debe ser la expansión sublime de la “Logia del Samán de Güere”, que debe ser el partido militar que constituya la base del poder “por ahora y para siempre”.

Aquí lo importante, es percibir que el chavismo es una doctrina que supo construir un ideario paradigmático perfectamente compatible con el de un militarismo político nunca extinto, que a su vez pudiese confluir en forma natural hacia la ideología política militarista por excelencia: el comunismo.

El chavismo militar -en realidad no hay otro, los otros son “tácticos”- de todos modos refuerza su doctrina con conceptos provenientes del maoísmo y el fascismo: la guerra popular y la unión cívico militar, por ejemplo, y aquí la lista podría ser extensa en cuanto a influencias, claramente detectables, las cuales no constituyen un “batiburrillo” sino un sistema sorprendentemente armónico que está lejos de haber sido improvisado, y que ha funcionado con comprobada eficacia en su aplicación al petroestado rentista venezolano, de hecho, configura un diseño específico gradualista que demuestra conocer muy bien al país, y desde hace tiempo.

Una construcción meditada y cuidadosa que además está diseñada para ser insertada como el chip perfecto, en la ranura del cráneo militar venezolano.

Y que encuentra en el militar Chávez, y en el comunista Chávez, la coexistencia perfecta.

El asalto al poder de Chávez comienza con un intento de golpe militar y concluye con la instalación y consolidación del poder militar actual, pasando por la lección de 2002 que le reafirma su convicción sobre la perenne debilidad civil y la perenne superioridad militar. Esto le confirmó también un diseño inicial, que nunca cambiará y que nunca ha cambiado, en donde lo electoral siempre es solo una “ventana táctica” cuyo aprovechamiento se estrenó, cuando su movimiento la aprueba en 1997 para el inicio de la conquista, pero Chávez en ningún momento abandona la estrategia totalitaria y sobre todo, la tesis principal de la guerra necesaria para llegar a la “ruptura histórica”, a la revolución: “Vengo a destruir lo existente para crear un nuevo sistema…” proclama sin tapujos en el libro “Habla el Comandante” de Agustín Blanco Muñoz, publicado en plena campaña electoral de 1998, la que lo llevaría a la presidencia por primera vez. [4]

Una vez llegado al poder en 1999, queda por preparar lo único necesario para la guerra del fin de los tiempos: un nuevo ejército, institución en donde Chávez ha podido comprobar por años, una predisposición auspiciosa para metabolizar la “buena nueva”, y a eso dedica todo un esfuerzo de restructuración, de purga, de selección desde la misma puerta de ingreso, y mucho lavado cerebral puro y duro, inmoderado y sin clemencia. Proceso con extensión “táctica” hacia el resto del Estado y la sociedad, mediante intrusión de lo militar en lo civil, la militarización de la nación, algo en lo cual el comunismo es maestro.

Y Chávez esto lo comienza rápido, sin pérdida de tiempo, sin esperar ni siquiera por su constitución, de hecho, a los dos días de tomar el poder celebra con un imponente desfile militar, el séptimo aniversario de la intentona de golpe militar del 4 de febrero de 1992.

LA CONSTITUCIÓN MILITARISTA

Desde ese día hasta el presente, es importante señalar que nunca hubo una corrección de ruta porque una vez más, se debe recalcar que el diseño está presente desde el inicio y está presente sobre todo en su instrumento de ejecución más importante: la Constitución de 1999, cuya convocatoria es su primer acto de gobierno y es el texto fundamental que consagra el principio clave que se usará para ir a la guerra, contra toda la construcción republicana y democrática, contra la separación no de los poderes “burgueses”, sino contra la separación del país civil del país militar que impide la unión “caudillo-ejército-pueblo”, y este principio clave, muy bien “envaselinado” en la constitución, es el principio de la “corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad” expuesto en el capítulo II de los principios de SEGURIDAD DE LA NACIÓN:

Artículo 326:

“La seguridad de la Nación se fundamenta en la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil, para dar cumplimiento a los principios de independencia, democracia, igualdad, paz, libertad, justicia, solidaridad, promoción y conservación ambiental y afirmación de los derechos humanos, así como en la satisfacción progresiva de las necesidades individuales y colectivas de los venezolanos y venezolanas, sobre las bases de un desarrollo sustentable y productivo de plena cobertura para la comunidad nacional. El principio de la corresponsabilidad se ejerce sobre los ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar”.

Este articulo más que un principio de “seguridad de la nación” constituye el eje principista de una nueva doctrina de “seguridad nacional”, y no se trata de un juego de palabras: se trata de llevar a la nación a un permanente estado de amenaza (como debe ser todo país comunista). La “corresponsabilidad” debe constituir la base de la unión cívico militar y es la tela con la cual se confeccionarán conceptos como “defensa integral” y “guerra popular”. Finalmente, su aplicación justificará la “ruptura histórica” derrotando al enemigo interno. En otras palabras, ésta es la base del Estado totalitario chavista.

“Corresponsabilidad” y “defensa integral” a su vez no son solo fundamentos de la actual doctrina militar bolivariana, son el verdadero programa político, el cual dentro del gradualismo programático del “injerto socialista”, decreta tempranamente el fin de la separación de lo civil y militar en los cargos del Estado, y planificadamente “sin prisa” debería rematar en el fin de la separación entre Estado militar y sociedad civil, tal como se desprende de lo que fue realmente el Estado militar soviético, y lo que es el Estado militar chino, y el de Vietnam, y sobre todo el ESTADO MILITAR CUBANO.

Pero esto no es todo, no se trata solo de la ponzoña bien disimulada del artículo 326, que al convertir todos los ámbitos de desenvolvimiento y desarrollo de la nación en asuntos que conciernen la seguridad del Estado, proporciona la base constitucional del tutelaje militar sobre todos los poderes, en otras palabras, la militarización del Estado.

La constitución de 1999 ahonda la concepción militar al eliminar la autorización civil para los ascensos de los oficiales superiores y otorgarles el privilegio del antejuicio de mérito, elimina también la prohibición del ejercicio simultáneo de la autoridad militar y civil, y muy pero muy importante, acaba con el carácter apolítico y no deliberante de los militares y les concede el derecho al sufragio.

LA CONSTITUCIÓN SOCIALISTOIDE

Los que aducen que las palabras “revolución”, “socialismo” y “comunismo” no están en la constitución, no han entendido que eso está reservado para otra etapa, mientras tanto, todo lo necesario para preparar el “Estado Social” está contenido en la “transversalidad” calculadamente no frontal, de virtud aparentemente inobjetable, que impregna a toda la constitución de 1999.

Hay quienes argumentan que el “Estado Social” de la constitución del 99 realmente es para llevarnos al corporativismo fascista, esta tesis sin duda la comparto hasta cierto punto, pero no le veo su acierto total porque no será el socialismo fascista la meta, y no porque no “les funcione”, la meta será el comunismo porque ya existe un comunismo “actualizado” que es perfecto: es el “comunismo versátil” tal como lo enseñan los chinos deslumbrando al mundo con “un país, dos sistemas”, algo que al Estado rentista venezolano le calza primorosamente, pues en el fondo, eso es lo que ha sido desde hace décadas.

Conciudadanos, ésta es la constitución que toda la oposición al “gobierno de Maduro”, no solo la agrupada en la “mesa de la unidad democrática” (MUD), nos pide defender.

Pero volvamos a lo militar.

Mientras tanto, puesto ya el “seguro” y cerrado el cerrojo de seguridad nacional que representa la fuerza armada bolivariana, todo se reduce a administrar el “caos civil” destructivo y autodestructivo del país, caos propiciado por el mismo régimen para avanzar en sus planes, y que oficialmente es descrito como una rebatiña entre “meros civiles” por el reparto y el mantenimiento de sus estatus viejo-burgueses y neo burgueses (los civiles con sus cosas como siempre).

Una situación coyuntural que confirma el general Vladimir Padrino, Ministro de la Defensa y Comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (el verdadero jefe del Estado militar venezolano), en entrevista reciente [5]:

“Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa, expresó que los problemas de los venezolanos deben resolverlos los políticos. Considera que no habrá una solución por la vía militar.

“Este es un problema que lo van a resolver los políticos. No es por la vía militar que se va a resolver, no es en la Conferencia Episcopal Venezolana, no son los empresarios”, dijo Padrino López en una entrevista a Televen.

A juicio del militar, los políticos venezolanos deben reconocerse, respetarse, dialogar y negociar para llegar a un acuerdo de convivencia”.

Esto no debe significar otra cosa que, el chavismo “sin Chávez, pero con legado”, el “chavismo democrático” en otras palabras, podría llegar perfectamente a un consenso con su oposición oficial, un pacto de reconocimiento mutuo, cohabitación pacifica e impunidad, que también deberá funcionar para acceder (muy importante) a una mayor pluralización del reparto, dentro de una lógica mutualista/comensalista de preservación del ecosistema rentista y de preservación de “oposiciones” que realimenten al sistema de dominación cultural.

Y esto podría contar con apoyo nacional, con apoyo interno, desde la MUD y el “chavismo crítico”, y algo crucial, contará seguramente con apoyo externo desde la izquierda internacional, en otras palabras, desde la progresía y la corrección política globalizadas, sistemas altamente interesados en evitar cualquier caída en desprestigio del “Legado de Chávez” y eventuales “gorilismos militares fascistas” (un golpe militar aguafiesta).

Y desde “la derecha”, o sea desde el establecimiento estadounidense bipartidista, también se podría encontrar apoyo, sobre todo en los promotores de una actualizada tesis “patio-traserista” que dictamina que la prioridad para Venezuela (y la región) debe ser la estabilidad política, la “PAZ”, tesis cuya novedad consiste en que puede darse con o sin un our son of a bitch. Pragmatismo que obedecería sobre todo a la necesidad de evitar enojosos flujos de inmigración, pero también para evitar un revoltijo de prioridades geopolíticas cuya compleja explicación, trasciende el propósito de este artículo.

Aquí lo importante es que se decida lo que se decida, nadie podría tocar lo militar, o sea nadie podría tocar al verdadero poder, so pena de echarlo todo a perder, una “inmaculada transición” se cuidaría de hacerlo, tan es así que desde ya tanto la MUD como la Asamblea Nacional solo le piden a la fuerza armada “que no se pasen a la oposición, sino a la constitución”,  lo cual no significa otra cosa que “podrán seguir siendo, la fuerza armada chavista”.

Se estaría así repitiendo de alguna forma, la historia (¿o la metodología?) de la “transición democrática” nicaragüense, en donde se permitió una pluralización “libre” durante tres períodos constitucionales, 17 años, un proceso de gatopardiana alternabilidad que al impedir la extirpación de raíz del sandinismo, fatalmente culminó con el retorno de Daniel Ortega.

Estimados lectores, aquí no hay salida posible con la clase política actual “de lado y lado” pues no bastará con cambiar al chivo expiatorio Maduro: aquí hay que acabar con el Estado chavista y el Estado rentista por igual, y con el modelo de sociedad y de hegemonía cultural que deriva de ese ecosistema.

Pero el “chavismo real”, el armado, el verdadero legado, el verdadero poder, el partido militar, “el seguro y reserva” de la patria, ese solo podrá ser vencido y desalojado por los mismos militares, no hay vía civil que valga, ni valdrá.

Aquí lo único que procede es LA EXTINCIÓN DEL CHAVISMO, por su expulsión total del poder, de la vida política y la prohibición de su activismo, y sobre todo, por destrucción de su ecosistema: el Estado rentista, porque si no lo hacemos así a la primera oportunidad volverán a saltar a nuestra yugular.

Alemania así lo hizo con su destructor, el nazismo, con el juicio de Nuremberg, con la “desnazificación” del país, con la prohibición del partido, sus símbolos y la persecución criminal a prófugos y cultores, no estoy pidiendo algo inédito.

Ni algo imposible.

[1] El comunismo es esencialmente militarista, y lo explico en un artículo anterior titulado “El Gran Trapo Rojo (El Comunismo Versátil)”.

[2] “La guerra de Hugo Chávez”, Libertad Digital, 3.2.2003: https://www.libertaddigital.com/opinion/alberto-garrido/la-guerra-de-hugo-chavez-12637/

[3] MBR-200: el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 fue la organización cívico-militar, clandestina y subversiva, fundada por Hugo Chávez Frías, Raúl Isaías Baduel y otros militares comunistas (Logia del Samán de Güere) en 1982.

[4] “Habla el Comandante Hugo Chávez Frías”, Agustín Blanco Muñoz, Fundación Cátedra Pío Tamayo de la UCV, Caracas, 1998.

[5] “Padrino López: Los políticos deben resolver los problemas, no los militares”, Diario El Nacional, 28.5.2017:


Contra la Babel opositora: 10 puntos


1. La única oposición posible es de insurrección contra el régimen y el Estado, contra todo el régimen chavista y todo el Estado rentista.

2. Enfocarse en Maduro es estrategia para crear un supuesto "madurismo", y dejar intacto el "legado de Chávez" para usufructo político.

3. Toda la clase política aspira a heredar el legado de Chávez, el chivo expiatorio de Maduro se usará para lavar ese altar común.

4. El enfoque en Maduro es el puente hacia un régimen chavista más negociador, que comparta la hegemonía y pacte un consenso de asociación y alternabilidad.

5. Enfocarse en Maduro y su salida, cumple también el deseo de dejar intacto el Estado rentista, ecosistema indispensable para el populismo.

6. Quien no apunte a la insurrección contra todo el régimen y el Estado rentista, no desea una transición real a la libertad y la democracia.

7. Quien no apunte a una transición verdadera hacia la república, la democracia y el mercado, no desea la libertad, solo un cambio cosmético.

8. Lo positivo de estos días ha sido la activación de la lucha por la libertad y el retroceso de los gatopardos: tratarán de voltear esto.

9. A la distracción del enfoque sobre Maduro, se suma la de refrescar el prestigio de la "unidad" de la “oposición”, caer en ambas trampas sería nuestra perdición.

10. La oposición ya existe, solo debe organizarse y no caer en la trampa del "falta poco" que la condenaría al desorden que favorece a otros.


Artículo publicado originalmente el 25 de mayo de 2017 en la antigua página de “La Cabilla” (lacabilla.com).

Sobre fábulas militares, y de guerra


Con respecto a los militares hemos sido víctimas de una permanente falsificación fabulada, sobre todo después de la crisis militar de 2002.

De los hechos de 2002, Chávez recabó una lección militar, la lección de los “civiles” fue de impotencia, esto no se entendió, y se sigue sin entender.

Cuidado con el descontento en los militares, puede ser por falta de radicalización. Como siempre, la cuestión se remite al conteo de cañones.

El descontento en los militares puede ir en una dirección u otra, sin conspiración podría ir justo hacia el recrudecimiento de la opresión.

El descontento interno en los militares no implica “pasarse al enemigo”, y menos que menos si se aprecia inconsistencia y debilidad en los civiles.

Si los militares aprecian una "oposición" capaz de contentarse con concesiones electorales dialogadas, jamás darán ningún paso de ruptura.

Por cierto, los militares son los primeros en no engañarse con ese "No al diálogo", saben que la cosa vendrá determinada desde afuera.

Nada sustituye al trabajo de conspiración, hecho con inteligencia, visión y la correcta ambición, militares no entregan su fusil a pendejos.

Este es un régimen militar donde lo civil cumple la función mimética que todo comunismo necesita, para perfeccionar su estado de guerra permanente.

El comunismo es militarista, transforma al estado en un cuartel y a la sociedad en ejército, todos en guerra permanente contra lo invisible.

A propósito, la guerra "civil" del Estado contra la sociedad puede ser asimétrica, el requerimiento de dos ejércitos es otra fábula beata.

"Militares constitucionalistas o institucionalistas", para la conspiración se necesita que sean políticos: esto es guerra, o sea, es política.

Los militares políticos son algo indeseable, pero ante la descomposición son indispensables, no estamos para darnos el lujo de la pureza.

Y si estos militares no sirven, pues habrá que "crear" (o criar) unos nuevos, tal como hizo el castrismo, y se puede hacer en menos tiempo.

El fantasma de militares políticos puede acechar a cualquier nación en crisis, que por corrupción terminal se vuelva tolerante a la sedición.

Todo el resto es teatro, tragedia para los muertos, drama para los noveleros, épica para los calculadores.



lunes, 15 de mayo de 2017

La hora de la sospecha



Con militares que en las actuales circunstancias hagan público su descontento o piden la baja, lo único que debemos hacer es SOSPECHAR.

Con funcionarios del régimen que a pesar de disentir siguen intactos en sus cargos, lo único que debemos hacer es SOSPECHAR.

De cualquier individuo que nos haga llamados a la paz, debemos SOSPECHAR.

De todo el que quiera amaestrar la protesta, con rutinarias procesiones sumisas ante instituciones inexistentes, debemos SOSPECHAR.

De todo el que nos quiera llevar, con triunfalismos de pacotilla, a emboscadas donde los verdugos nos esperan, debemos SOSPECHAR.

De cualquier agrupación que anuncie públicamente y con anticipación, sus acciones a la tiranía, se debe SOSPECHAR.

De quien nos haga creer, que triunfaremos por seguir a micropolíticos que solo nos han arreado hasta la estepa arrasada, debemos SOSPECHAR.

De quien nos haga creer, que otras naciones van a hacernos el trabajo que no hemos querido hacer, debemos SOSPECHAR.

lunes, 1 de mayo de 2017

En el laberinto, como ratones de laboratorio



Mis reflexiones ante el 19 de abril (19A) de 2017, expuestas con la mayor simpleza posible.

El universo opositor acudirá a las manifestaciones del 19A con dos agendas distintas, la de la clase política y la de la gente, para ponerlo simple: la oposición saldrá dividida.

(aunque una de sus divisiones, no es oposición)

¿El régimen afrontará el 19A igual de dividido? aquí lo importante no es su división política sino militar ¿existe la posibilidad de fractura en el seno de la Fuerza Armada?

Para el régimen, el 19A será una operación militar y lo está anunciando en términos militares inequívocos desde hace días, de esto no se puede tener la menor duda e incluyan en esto el despliegue agitatorio de los últimos días, más distractivo que intimidatorio, el cual no preanuncia necesariamente un baño de sangre, a no ser que el estado de conmoción interior y la suspensión de garantías constitucionales hayan sido prefijados como objetivos tácticos de la jornada.

La eventual caída de Maduro, se las dejo como juego de mesa anti-educativo para niños entre 3 y 5 años, Maduro no tiene importancia, es un mascarón de proa.

La caída de Maduro en las actuales circunstancias no sería otra cosa que un relevo en el mando civil operado por el poder militar, si Maduro cae sin fractura de la Fuerza Armada no estará ocurriendo otra cosa que un reacomodo por cirugía, y no por terremoto. El que se fue no hace falta, cantarán algunos.

En el supuesto negado de la caída de Maduro con fractura de la Fuerza Armada, se abrirían las compuertas que darán paso a un conflicto civil, cuya inestabilidad podría durar años, desde luego, ningún militar se lanzará por allí, desde luego, la comunidad de tutores y garantes internacionales no permitirá eso, pues todos absolutamente todos desean la estabilidad para el país negocio, para el país lavadora.

Se pretende con el 19A forzar o incluso hacer caer a un régimen militar que es un conjunto militar/miliciano/delincuencial/terrorista que va más allá de los cuarteles, porque no se trata de la Fuerza Armada, sino de varias "fuerzas armadas". La pretensión contará con "fuerzas de liberación" en la calle, fuerzas desorganizadas, desarmadas y divididas, renunciando escrupulosamente a cualquier efecto sorpresa en el espacio/tiempo. Sun Tzu no podría calificar esto de suicidio, porque la meada de risa no le dejaría.

Si la pretensión del 19A es “presionar”, sepan que a este régimen militar solo se le podría presionar rompiendo su monopolio de ganancia sobre el caos, misión imposible mientras el promotor del caos sea el mismo Estado.

De todos modos, la verdadera presión que se busca, la única que cabe en los cálculos de la clase política, es pura y simple táctica de pre-negociación, tutelada internacionalmente, la cual procederá en tiempos y ritmos diplomáticos.

Dejo a la conciencia individual de cada uno, el participar de esta escenificación, este servidor en particular no arriesgaría ni un milímetro cúbico de sangre por nada de esto.

Si de verdad se quiere hacer algo, se debe abandonar el impulso irresistible de la idiotez colectiva.

Lo que hace falta es un pacto contra el poder y sus asociados, que sea:

·       Insurreccional
·       Clandestino
·       Impredecible
·       Atemporal
·       Antifrágil

Esto requiere seriedad, requiere discreción, requiere tiempo, y un verdadero esfuerzo de comunicación, coordinación y sincronización, hacia la resistencia organizada.

Esto requiere una junta, que coordine entre la resistencia, la desobediencia ciudadana, poderes alternos civiles y militares activos. Una junta que oriente y coordine una política interior, hacia lo civil y militar, y una política exterior de alianzas que superen lo circunstancial, y rompan cierto determinismo histórico.

Esto se puede hacer, y se llama conspiración.


Artículo publicado originalmente en la antigua página de “La Cabilla” (lacabilla.com) el 18 de abril de 2017.

Mis reflexiones ante el 19 de abril


Mis reflexiones ante el 19 de abril (19A) de 2017, expuestas con la mayor simpleza posible.

El universo opositor acudirá a las manifestaciones del 19A con dos agendas distintas, la de la clase política y la de la gente, para ponerlo simple: la oposición saldrá dividida.

(aunque una de sus divisiones, no es oposición)

¿El régimen afrontará el 19A igual de dividido? aquí lo importante no es su división política sino militar ¿existe la posibilidad de fractura en el seno de la Fuerza Armada?

Para el régimen, el 19A será una operación militar y lo está anunciando en términos militares inequívocos desde hace días, de esto no se puede tener la menor duda e incluyan en esto el despliegue agitatorio de los últimos días, más distractivo que intimidatorio, el cual no preanuncia necesariamente un baño de sangre, a no ser que el estado de conmoción interior y la suspensión de garantías constitucionales hayan sido prefijados como objetivos tácticos de la jornada.

La eventual caída de Maduro, se las dejo como juego de mesa anti-educativo para niños entre 3 y 5 años, Maduro no tiene importancia, es un mascarón de proa.

La caída de Maduro en las actuales circunstancias no sería otra cosa que un relevo en el mando civil operado por el poder militar, si Maduro cae sin fractura de la Fuerza Armada no estará ocurriendo otra cosa que un reacomodo por cirugía, y no por terremoto. El que se fue no hace falta, cantarán algunos.

En el supuesto negado de la caída de Maduro con fractura de la Fuerza Armada, se abrirían las compuertas que darán paso a un conflicto civil, cuya inestabilidad podría durar años, desde luego, ningún militar se lanzará por allí, desde luego, la comunidad de tutores y garantes internacionales no permitirá eso, pues todos absolutamente todos desean la estabilidad para el país negocio, para el país lavadora.

Se pretende con el 19A forzar o incluso hacer caer a un régimen militar que es un conjunto militar/miliciano/delincuencial/terrorista que va más allá de los cuarteles, porque no se trata de la Fuerza Armada, sino de varias "fuerzas armadas". La pretensión contará con "fuerzas de liberación" en la calle, fuerzas desorganizadas, desarmadas y divididas, renunciando escrupulosamente a cualquier efecto sorpresa en el espacio/tiempo. Sun Tzu no podría calificar esto de suicidio, porque la meada de risa no le dejaría.

Si la pretensión del 19A es “presionar”, sepan que a este régimen militar solo se le podría presionar rompiendo su monopolio de ganancia sobre el caos, misión imposible mientras el promotor del caos sea el mismo Estado.

De todos modos, la verdadera presión que se busca, la única que cabe en los cálculos de la clase política, es pura y simple táctica de pre-negociación, tutelada internacionalmente, la cual procederá en tiempos y ritmos diplomáticos.

Dejo a la conciencia individual de cada uno, el participar de esta escenificación, este servidor en particular no arriesgaría ni un milímetro cúbico de sangre por nada de esto.

Si de verdad se quiere hacer algo, se debe abandonar el impulso irresistible de la idiotez colectiva.

Lo que hace falta es un pacto contra el poder y sus asociados, que sea:

·       Insurreccional
·       Clandestino
·       Impredecible
·       Atemporal
·       Antifrágil

Esto requiere seriedad, requiere discreción, requiere tiempo, y un verdadero esfuerzo de comunicación, coordinación y sincronización, hacia la resistencia organizada.

Esto requiere una junta, que coordine entre la resistencia, la desobediencia ciudadana, poderes alternos civiles y militares activos. Una junta que oriente y coordine una política interior, hacia lo civil y militar, y una política exterior de alianzas que superen lo circunstancial, y rompan cierto determinismo histórico.

Esto se puede hacer, y se llama conspiración.


Artículo publicado originalmente en la antigua página de “La Cabilla” (lacabilla.com) el 18 de abril de 2017.

martes, 21 de febrero de 2017

Tareck El Trumpeado


Tareck El Trumpeado
Aura Palermo y Federico Boccanera

Hoy amanecimos con la noticia de las sanciones del departamento del tesoro de los EE.UU. contra el vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, por su supuesta participación en operaciones internacionales ligadas al narcotráfico.

Desde luego, solo un tonto de capirote podría circunscribirse en clasificar esta acción del gobierno estadounidense, como una medida “específica” contra un narcotraficante internacional, en realidad, se trata de apuntar a un personaje cuya peligrosidad va mucho más allá.

Tareck El Aissami se encuentra en el centro no solo del poder político en Venezuela, porque él es el que realmente va a dirigir toda la ofensiva próxima del régimen de Maduro contra la sociedad venezolana, pero El Aissami también es uno de los dirigentes más importantes de una operación internacional a gran escala, dedicada sí al narcotráfico y al lavado de capitales, pero operación indisolublemente asociada con el terrorismo, y por lo tanto indisolublemente asociada con el expansionismo castrista, y por los momentos nos detendremos aquí para no ir más allá, en las implicaciones que dicha operación tiene en oriente medio con el extremismo islámico.

Tareck El Aissami es la personificación acabada de un poder complejo cuya base política está en La Habana y quisiéramos adentrarnos en una breve digresión, para establecer el marco histórico que rodea a este personaje.

Hay que refrescarle al público que el régimen castrista se asoció -léase bien, pues no se trata de meros nexos- se ASOCIÓ con el narcotráfico colombiano/mexicano en los años ochenta, y ciertos eventos, como el trascendental episodio del juicio y fusilamiento del general Arnaldo Ochoa y Tony de la Guardia, no fue otra cosa que una suerte de reacomodo societario, algo así como una “reestructuración gerencial”.

Un breve paréntesis: qué casualidad que en 1989, el año de la caída del muro de Berlín, fuese también el de la caída del general Ochoa y los hermanos La Guardia, y que unos meses antes, Fidel Castro acudiese como invitado estrella a la toma de posesión del presidente electo Carlos Andrés Pérez -CAP- y que pocos días después, ocurriese el famoso estallido social conocido como “el caracazo”, acto con el cual comenzará a gestarse en Venezuela, el derrocamiento del mismo CAP disfrazado de destitución por vía institucional.

Volviendo al punto, la asociación de Fidel Castro con el narcotráfico es una clave importante de su supervivencia más allá de la caída de la Unión Soviética, y tiene mucho que ver con su inagotable influencia política.

Algún día alguien unirá los puntos como se debe.

Esa influencia “simpática” y persistente, inexplicable para muchos, que ejerce Fidel sobre el perfecto idiota latinoamericano y europeo, no es solo carismática/totémica, Castro manejaba una trama de poder, gracias a su sociedad con el narcotráfico, que le permitió ejercer poderosa influencia sobre el ámbito político, militar, mediático, cultural y académico de Iberoamérica, especialmente sobre sus élites.

Para nadie es un secreto que el general Ochoa estaba vinculándose con Pablo Escobar, y que uno de los objetivos de este general en África, era establecer en ese continente bases para una operación de narcotráfico internacional, y toca decir que eso tuvo una continuidad más allá del general fusilado, para muestra, relacionen este hecho pasado con lo que actualmente trama Venezuela, con un país tan ejemplar como Guinea Bissau.

Al mismo tiempo, Tony La Guardia tenía una operación de narcotráfico con EE.UU., más específicamente, de trafico de lanchas rápidas entre Cuba y los cayos de la Florida, y esta operación tampoco se interrumpió, ocurrió solo un “cambio de gerencia”.

Ahora volviendo a Tareck El Aissami, y nos disculpan este rodeo introductorio necesario para poder establecer ciertas conexiones, Tareck ahora se encuentra al frente de toda una operación de narcoterrorismo y narcolavado por designación especial del finado Fidel, el ejecutor del “cambio gerencial” antes descrito. De hecho, cuando Hugo Chávez fue desahuciado por motivo de su enfermedad terminal Fidel y Raúl procederán a designar a sus herederos en Venezuela, y estos herederos no son otros que Nicolás Maduro y Tareck El Aissami.

Ya ungido por Fidel, El Aissami se encuentra al frente de una operación compleja que, dejando de lado sus nexos con Hezbolá, con Irán, con el terrorismo chiíta (porque El Aissami con quien está es con el bando chiíta, no con ISIS para poner un ejemplo) dejando de lado momentáneamente este asunto, hay que recalcar que El Aissami dirige operaciones de lavado en Miami y otros lugares de EE.UU. y también es un aliado de los carteles mexicanos del narcotráfico.

Se olvida pronto que “el muro de Trump” más que un muro entre Estados Unidos y México es un muro entre Estados Unidos y ese norte de México que, el “Estado fallido” mexicano ha entregado en manos de los carteles.

El Aissami es la cabeza visible (aunque de proceder discreto) de una operación global que amenaza a todo el hemisferio, y este personaje es el producto refinado de un proceso de “capacitación” que abarca toda su vida, desde su juventud tanto militar como universitaria, donde tempranamente es captado por lo que luego sería el chavismo, y que culmina en la actualidad con su cargo en la vicepresidencia, pasos en donde debemos subrayar por ejemplo, que en 2004 fue promovido como el primer jefe de la “Misión Identidad”, la institución del Estado chavista que ha sido acusada internacionalmente, de proporcionarle documentos de identificación venezolanos (cédulas de identidad y pasaportes) a extremistas del medio oriente.

El paso dado por la administración Trump es coherente y certero en contra de este personaje, que concentra todo el poder necesario y todo el odio necesario para dirigir, no solo la arremetida final contra la sociedad venezolana, sino la arremetida hemisférica contra países no solo iberoamericanos, ya que Estados Unidos también se encuentra en la mira.

La oportunidad para la conspiración se presenta perfecta, porque aprovechará la guerra del establecimiento estadounidense contra Donald Trump, para que sirva a propósitos que van más allá de atacar y demoler su administración, y eventualmente desalojarlo del poder, aquí dentro de lo que podríamos llamar una “complejidad local”, no solo asistimos a una reacción del establecimiento enquistado en Washington, en los medios, en las universidades y en ciertas industrias: nos encontramos ante una escalada ofensiva de la izquierda continental, del progresismo internacional, aliado con poderes globales, muchos de ellos de matriz islámica o que le deben su existencia al financiamiento islámico, ofensiva aliada a su vez con poderes más o menos visibles, como la constelación de organizaciones, fundaciones y operadores políticos y económicos, que giran en torno a un personaje tan siniestro como el magnate George Soros, pero bueno, ese es otro tema.

Lamentablemente, muchas justificadas antipatías que levanta el personaje Trump, impedirán a muchos procesar la información realmente relevante y comprender el problema global con todas sus implicaciones hemisféricas, e impedirá que se den las alineaciones necesarias en la formación de opinión, y en la concientización de las sociedades bajo riesgo, para enfrentar en el plano político y mediático la amenaza que se cierne contra el continente americano, de norte a sur, y una vez más, la mayoría de los analistas y “expertos” se mirarán el ombligo y no lograran orientar ni guiarnos hacia otro lugar que no sea a la antesala del desastre, tal como ocurrió con Venezuela.




Aura Marina Palermo, es analista de entorno y de evaluación de riesgo, especializada en el contexto político, social y económico de latinoamérica.

martes, 27 de diciembre de 2016

Mensaje de Solsticio de 2016 (VP y Vente Venezuela frente al destino)


Termina el año 2016 y cuando nos encontramos justo a las puertas de lo que será la peor avanzada del régimen desde que se instauró, ofensiva incomparable con la gradualidad de “injerto socialista” de años anteriores, la ciudadanía termina el año entrampada y frustrada, extraviada en el laberinto del régimen y su oposición oficial, entidades ambas constituidas por la peor clase política en un siglo, clase política que no es que sea débil, es degenerada, porque en ninguna otra circunstancia habría podido multiplicarse y menos sobrevivir, al ser expresión de la misma decadencia que dio origen a estos años oscuros, los de una “larga noche venezolana” que comenzó en la madrugada del 4 de febrero de 1992.

En 2017 se nos viene una arremetida sin precedentes por parte del régimen, y nos va a agarrar sin oposición, sin dirección política y con una ciudadanía abandonada a su suerte, en desespero. La mesa está servida para situaciones que harán palidecer las penurias de estos últimos años y más que de mesa servida, se debería hablar de altar sacrificial, es más, todas las “mesas” se han vuelto eso en los últimos tiempos.

No debería perder el tiempo hablando de la “mesa de la unidad democrática” (MUD) pero es inevitable, pues desde ese altar sacrificial se aprestan a preparar su doble festín electoral en 2017, con las elecciones para gobernadores y alcaldes, con las cuales piensan “conquistar espacios” como nunca, juergas perversas que se nos venderán una vez más, como procesos cruciales en donde el país se “juega su destino”, y una vez más, mucha gente acudirá a votar, por vacío, por comodidad, por esperanza. Aviso desde ya que a esa gente, no está dirigido el presente artículo.

Tampoco está dirigido a los partidos, porque los partidos en mi opinión, ya se terminaron de definir en el “diálogo” y se terminarán de definir sin vuelta atrás en 2017, con su participación en la Asamblea Nacional (AN) y sobre todo en las elecciones.

¿Cuál será la asamblea que tendremos en 2017? ¿La misma farsa y comparsa que tuvimos este año? ¿o tendremos una AN distinta, combativa, realmente insurgente? La respuesta la obtendrán el 5 de enero: si logran reanudar sesiones y su presidente será Julio Borges por mérito de un pacto de alternancia, ya saben que no habrá cambios, más que en apariencias, en apariencias de apariencias mejor dicho.

¿Pero cómo se definirá en 2017 si realmente un partido es de real oposición o solo de “unidad”? la prueba ácida la constituirá su participación en las elecciones, incluso más temprano, con su participación en las primarias. Eso definirá si son o no son del sistema: si siguen en la “unidad” ya sabremos de una vez por todas que no son partidos de oposición, punto.

La cuestión de ciertos partidos en definición aún pendiente, va dirigida a cualquier partido que no pertenezca al grupo escatológico conocido como “G3” constituido por las empresas “Primero Justicia” (PJ), “Acción Democrática” (AD) y “Un Nuevo Tiempo” (UNT), en ese grupo no incluyo a la inversora “Avanzada Progresista” (AP) porque su tarea será distinta de aquí al 2018, pues Henri Falcón en algún momento, o dividirá a la oposición, o la neutralizará definitivamente si se erige en su candidato.

La "unidad" es un diseño "desde arriba", y eso en tiranía implica un plan para promover adaptación y no ruptura, un plan para identificar, visibilizar, vigilar, encauzar y finalmente neutralizar el descontento, operación de gatekeeping que al conjugarse con la del clero mediático, explica el “entrampamiento” en el cual muchos han caído. Esto es algo elemental pero al parecer, muchos no lo ven, sobre todo porque hay todo un trabajo comunicacional para impedir esta percepción básica (El Gran Trapo Rojo).

En cuanto a la definición opositora fuera de este diseño desde el sistema, solo me referiré en particular a dos partidos, Voluntad Popular (VP) y Vente Venezuela que, por fuerza de los hechos, deberían ser verdaderos partidos de oposición, no de “unidad”, y a los cuales les queda poco tiempo para definirse, muy poco.

En mi artículo anterior, “Ha nacido la oposición” expliqué porque les queda muy poco tiempo para demostrar lo que realmente son, invito a su lectura.

Los partidos VP y Vente Venezuela, en 2017 no deberán elegir a cuál "unidad" pertenecer si no elegir si van a construir la oposición que aún no existe, trabajo que los debería conectar en la base social con grupos de disidencia y resistencia, con los cuales deberán activar una interacción enteramente clandestina, y digo clandestina aludiendo a un sentido “no mediático”.

Si VP y Vente Venezuela eligen la ruta mediática, electoral, institucional, cualquiera de estas, no les quedará más remedio que seguir siendo "unidad", una unidad en la cual ellos sobran y mucho estorban.

Estos partidos, aunque sigan en la MUD, siempre serán unos "marginales" y en el caso de María Corina Machado, una indeseable, de paso seguirán siendo acusados de conspirar, tanto por el régimen como por su G3 asociado. Igual deberán estar conscientes de que, tomen el camino que tomen, seguirán siendo maltratados, acosados, perseguidos, encarcelados y en general, reprimidos por el régimen con la entusiasta complicidad y traición de ese G3.

Tomen el camino que tomen… de allí que la definición en este caso será trascendente, trascendente porque su evolución política podría implicar entrar en guerra abierta contra el sistema, su establecimiento y sus partidos, incluyendo gran parte de la opinión pública nacional e internacional, y sí, digo “guerra”, porque no cabe otra palabra.

Sí VP y Vente Venezuela decidieran convertirse en partidos de oposición, deberán cambiar, incluso “mutar” porque serán ilegalizados y perseguidos si llegasen a mostrar alguna eficacia política.

Y el cambio deberá pasar por su exposición pública. Sí VP y Vente Venezuela decidieran su conversión, la tarea no deberá centrarse en lo mediático, sino en la formación de redes REALES. Organizar, comunicar, coordinar y sincronizar REDES REALES.

Al enfrentar una tiranía, el peor error que se puede cometer es ser predecibles, el activismo político de una verdadera oposición deberá contemplar menos anuncios en "redes sociales" y más trabajo en redes reales, también porque la internet en algún momento podría ser intervenida por el régimen.

La oposición lleva 2 años perdidos, se dejó meter en el laberinto de la "unidad", y en 2017 el régimen probablemente demolerá ese laberinto, para levantar una cárcel para todo verdadero opositor, organizado o no. Ese cambio "cualitativo" deberá ser considerado desde ya. Si son inteligentes y poseen visión, sabrán ver en esta limitación su principal oportunidad, a pesar de la dificultad.

“Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad” frase de Romain Rolland que hizo suya Antonio Gramsci, y no se asusten pues se trata de una verdad que es válida más allá de cualquier ideología o filosofía política.

Lo dejo como mensaje de solsticio, el verdadero año nuevo.

Cuídense. 


lunes, 14 de noviembre de 2016

Ha Nacido La Oposición


Si, ha nacido la oposición, la que siempre soñó el prócer José Vicente Rangel, “una oposición seria, responsable” y sobre todo, impecablemente excluible de la sempiterna calificación de “golpista”.

Una oposición que pertinazmente no solo se opone a golpes sino a cualquier agitación insurreccional, y se dispone a su absorción institucional definitiva por parte del Estado, al desechar (con alivio) el referéndum revocatorio y permitir, sin que se le caiga la cara por la vergüenza, nuevos comicios en el estado Amazonas, con ello ha firmado su asimilación ¡al fin una oposición sensata, que desea la paz! podrá afirmar, entre cumbia y salsa, el bailarín Maduro.

Es desde luego, una oposición que está siendo recibida con júbilo por la comunidad internacional en pleno, por la nueva iglesia católica jesuita, con su papa blanco y su papa negro a la cabeza, y muy importante, los militares.

Una oposición que nunca nombra a Cuba y el dominio que ejerce sobre el régimen chavista, una oposición que nunca habla de militares salvo para advertir que “todos los golpes son malos”, se trata de una oposición que con obediencia y disciplina, cumple rigurosamente con el perfil requerido para incorporarse al Estado chavista.

Con esta oposición se podrán hacer muchas cosas, se podrá avanzar en el proyecto nacional bolivariano y se podrá pactar incluso una inofensiva “transición al consenso”. La peronización, en este caso “chavización” de la oposición venezolana, permitirá que además el proceso se pueda hacer sin sobresaltos ideológicos. Por primera vez toda la izquierda, una izquierda de faunas variopintas que se extiende desde los fundamentalistas de la guerrilla hasta los neoallendistas de Primero Justicia, está lista para unificarse pragmáticamente en torno al poder, esta es la verdadera “unidad” por si no lo habían notado. Es el sueño de Teodoro Petkoff hecho realidad, la unificación de las "dos izquierdas", una izquierda unida, una "unidad popular" pero con protección militar.

¿Qué hacer? pues poner la cabeza en orden antes que nada.

La primera resolución que debemos plantearnos, en especial los ciudadanos que se sienten traicionados por una “dirigencia” que los pastoreó hasta la estepa arrasada, es que no podemos seguir permitiendo la distracción de la “mesa de la unidad democrática” (MUD), “El Gran Trapo Rojo”, y una vez tomada esta resolución, enfocarnos en terminar de comprender la cuestión del poder y prepararnos para tratar de construir una oposición verdadera, que deberá desenvolverse bajo régimen de represión y persecución en cuanto comience a dar muestras de “organicidad eficaz”.

La cuestión del poder pasa por asimilar de una buena y definitiva vez, que el Estado chavista es un Estado dominado por Cuba, que esto no se trata de mera injerencia. El Estado chavista es una emanación del Estado castrista y aplica un proyecto adaptado al rentismo venezolano y su ecosistema de poderes, aquí no hay improvisación, ineptitud, corrupción, las hay como no, pero no es lo determinante, aquí hay un proyecto preciso en ejecución que nos llevará al comunismo versátil, tal como lo describí en un artículo anterior. [1]

La cuestión del poder pasa sobre todo por la fuerza armada, mientras no entendamos sin sombra de duda, que el Estado chavista es un Estado militarista, y que el poder no es que pasa por los militares, es que ellos son EL PODER, nunca se comprenderá ni la naturaleza ni la dimensión del problema. Hay que empezar a comprender con frialdad minucias muy de moda como las de Miguel Rodríguez Torres y Henri Falcón, que en el fondo son proyectos -uno boliburgués, el otro “ecuménico”- que han sido confeccionados para contar con la imprescindible anuencia militar.

Mientras sigamos distraídos con los devaneos civiles de la casta política, y no incorporemos a Cuba y los militares como lo que debe dominar nuestra visual del Estado chavista, siempre estaremos luchando contra espantapájaros, estaremos dando vueltas en el vacío, sin avanzar un milímetro.

Cuba determina y manda sobre un Estado militarista, este país es un cuartel cuyo comando está en La Habana y Caracas es una sucursal colonial, métanse esto en la cabeza y “paren de sufrir” por lo que hacen y dejen de hacer los micropolíticos, sean “opositores” o no.

En cuanto a preparar y construir una verdadera oposición de disidencia y resistencia, déjense también de cuentos de hadas, de que podrá armarse algo en relativa tranquilidad, contando con la tolerancia de la seccional partitocrática del Estado chavista, pues toda oposición verdadera, operante, eficaz, será ilegal, y será reprimida y perseguida, y en eso contará con la colaboración de los partidos de la MUD, no solo de los partidos escatológicos PJ, AD y UNT [2], sino de todos los que se queden del lado “institucional-constitucional”.

Es más, lo que deberían evitar de ahora en adelante todos los que de verdad quieran constituir una legítima oposición de disidencia y resistencia, es el contacto con los partidos escatológicos de la MUD y también con los “ambiguos” y “vacilantes”, pues cualquier cosa que digan o comenten será como contársela al enemigo, por eso es que me dan risa ciertas propuestas conmovedoras, en donde se habla de una “unidad superior” o “mayor”, que incorpore a la MUD ¡si cómo no! ¡háganlo para que vean cómo van a terminar!

Una de las consecuencias siniestras del "diálogo", es que de ahora en adelante o habrá partidos oficiales o habrá partidos perseguidos. Partido que no se pliegue al "diálogo" se expondrá a la acusación de ser un grupo golpista-terrorista, y a ser ilegalizado y perseguido como tal, váyanse dando cuenta por favor.

A Voluntad Popular, la aceptación del “diálogo” lo ha puesto realmente entre la espada y la pared: o se arrodilla, o tendrá que asumir su destino insurgente, el único coherente con su trayectoria de líder máximo preso y cuatro alcaldes derrocados.

Imperativamente deberá considerarse esta ominosa perspectiva, a la hora de crear una alternativa política la cual deberá proponer la clandestinidad como su ámbito exclusivo de acción, cualquier otra cosa no deberá ser tomada en serio, especialmente cuando haya arrancado la transición de los gatopardos.

[1] “El Gran Trapo Rojo” (El Comunismo Versátil) 

[2] Los partidos Primero Justicia, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo, mejor conocidos como el “G3”.

@FBoccanera

lunes, 7 de noviembre de 2016

Sobre dateados, escatologías y VP…


Una de las peores plagas de las redes sociales son los que se la quieren dar de "dateados"…

A los “dateados”, y en especial si son anónimos, les aplico su merecido bloqueo e invito a hacerlo: ganaran en serenidad, lucidez y precisión.

Ahora circulan listas pormenorizadas sobre lo que se va a negociar, para todos los gustos y públicos, dibujitos que dan pena ajena.

Es increíble que no se capte, que la negociación ya ocurrió, y a los partidos escatológicos de la MUD, PJ/AD/UNT, ya les zumbaron lo que ladraban.

PJ/AD/UNT, los partidos escatológicos de la MUD, ya obtuvieron el grueso de lo negociable: las elecciones para gobernadores y alcaldes de 2017.

Las elecciones para gobernadores y alcaldes de 2017, son la gran oportunidad de PJ/AD/UNT de acceder a cotos de renta y plataformas de campaña (los “espacios”).

Tanta obsecuencia en la suspensión de sesiones y marchas, responde a esa concesión, la desfachatez en cambio, refleja el respeto que sienten por sus votantes.

Obtuvieron la bendición de la suspensión del RR, algo que al fin los va a liberar para dedicarse a primarias y campañas para el 2017.

El resto son conchas de ajo que fastidian muchísimo a PJ/AD/UNT, como lo es la cuestión de los presos políticos, que a ellos ni les roza.

Debería no tener que recordarse, pero salvo ajustes de cuenta particulares, el grueso de los presos son un aporte de VP y heroicidades individuales.

Presos políticos que “ellos mismitos se los buscaron”, como, p.ej., Leopoldo López, el bambi de la micropolítica venezolana.

A Leopoldo López lo llamo “el bambi”, porque sea por las razones que sea, hizo lo que un político, aunque sea “cuarto e pelo” no debe hacer nunca: dejarse meter preso por una tiranía.

Leopoldo López se dejó meter preso por una tiranía, y peor aún, lo hizo entregándose voluntariamente, las razones son marginales, ante este error fundamental.

Los demás presos, poco importan a la trinidad escatológica PJ/AD/UNT, es más, por debajo de la mesa, concuerdan en la clasificación terrorista para Voluntad Popular.

PJ/AD/UNT chismológicamente han estado propalando la especie conspirativa de VP, en complicidad con el régimen, no se engañen: a estas alturas la ingenuidad es tóxica.

Por diversas razones, VP es un partido preso, preso su líder, presa su dirigencia de la ambición y el pescueceo, y presa su militancia como consecuencia.

VP es la paradoja de un partido que quiere integrarse al sistema, pero es víctima de esa misma codicia, es la maldición rentista en acto.

Para concluir todo esto, basta observar, no hacen falta más “datos”, es el viejo arte de atar cabos.
(cabos gruesos, en todo caso, dada la vulgaridad impúdica de la micropolítica venezolana).