martes, 3 de abril de 2018

El negocio de la conspiración en Venezuela (El Minotauro Militar, parte 3)



La conspiración “cívico-militar” ha sido una constante en la historia de Venezuela, en la fuerza armada nunca se detuvo, ni siquiera durante los 40 años de supuesta “paz civilista” desde 1959 hasta 1999, un gran libro (o enciclopedia) que exponga la historia de las conspiraciones en Venezuela sería de gran utilidad, para comprender los mecanismos ocultos detrás de cada intento y no se trata de un contagio de “conspi-paranoia” afectando al redactor, porque el conspiracionismo degenerado en paranoia, es otra cosa, es como aquellos hombres que veían por primera vez un automóvil y lo revisaban buscando donde andaba metido el caballo.

Sobre el tema de la conspiración como una constante histórica se desconoce demasiado, y eso nos condena a un permanente infantilismo en la interpretación de ciertos hechos del pasado y del presente. Nos impide visualizar, por ejemplo, la componenda permanente entre la derecha (gomecista, post-gomecista y no solo) y los comunistas, en contra de la democracia. Si pudiésemos superar esta infancia forzada, veríamos como existe un proceso de posguerra que comienza con Medina Angarita y con el Partido Comunista Venezolano en 1945, para después seguir un curso subterráneo poco estudiado, que vuelve a aflorar en las vicisitudes que desembocaron en el golpe de estado de 1993 contra Carlos Andrés Pérez. Hay gente que no entiende, cómo es posible que los Boulton apoyaran tanto a Chávez para llevarlo a la presidencia, hay gente que no entiende que los Vollmer anden de carantoñas con Maduro, esa gente que no entiende, son como niños.

Pero la historia de la derecha venezolana acostándose con comunistas para tratar de acabar con la “democracia puntofijista” y sobre todo con un demonio llamado Rómulo Betancourt y lo que consideran su obra (que en realidad termina en 1969, pero eso nunca se recuerda), esa otra historia, de paso historia de alto tenor conspirador de parte y parte. porque también se “nos olvidó” que la insurrección de la generación del 28 no fue solo de estudiantes, había militares “compañeros de generación” incluyendo un hijo de López Contreras, metido en la candela, esa historia dista mucho de haber sido contada a plenitud.

El Doctor Enrique Tejera París, que conocía la historia por haberla hecho en muchas partes, en conversaciones personales que sostuvimos durante un tiempo, me iluminó sobre el tema y me iluminó también sobre el aspecto “folclórico” de la conspiración, aún recuerdo sus relatos sobre cómo es la dinámica de los grupos golpistas, como pululan, y como se multiplican milagrosamente el día del golpe, sus codazos en la repartición inminente, las intrigas y sorpresas que cunden al “destaparse los gallos”.

Sobre el tema, hablaba alguien que vivió plenamente cinco golpes: 1945, 1948, 1958, 1993 y 2002, y aún recuerdo vivamente cuando llega a la conclusión de como el golpismo degrada, de gesta emancipadora a simple negocio, a simple “chamba”, siguiendo un proceso inexorable de mediocrización en los hombres, algo que pudo constatar sin sombra de duda, en los últimos años.

Los golpes, el genuinamente revolucionario de 1945 y el genuinamente conservador de 1948, el golpe democrático del 58, el golpe esperpéntico de 1993, y el golpe vacío, vacío de todo de 2002, nos muestran la paulatina degeneración de la clase política y militar en Venezuela.

No es objetivo de este artículo hacer un análisis de estos golpes (aplicando conocimientos de historia para los tres primeros y de patología para los dos últimos) sino más bien exponer la situación actual. El que quiera buscar paralelismos, convergencias o divergencias será bienvenido, pero para este servidor están claras dos cosas: que la degeneración militar y política, y el tipo de poder incomparable establecido por la empresa trasnacional chavista, hacen muy difícil cualquier ejercicio de anatomía comparada.

Los golpes del 45, 48 y 58 fueron con hombres que bien o mal, cualquiera de ellos pasaría por estadista comparado con las miniaturas actuales, y los movimientos que los impulsaron obedecían a un plan de nación, nos gusten o no nos gusten.

Los golpes del 93 en adelante son golpes de decadencia, en todo sentido, primero la decadencia de un país encantado con la reaparición del minotauro militar, y en 1993 se manifiesta también la decadencia senil y momificada de algunos que de los golpes anteriores habían salido beneficiados.

LA BABEL DEL 93

1993, más de sesenta años de rentismo y en descomposición acelerada en los últimos veinte no son una broma y dejan una secuela de esterilidad profunda que se manifiesta en el proceso de lumpenización de la sociedad, comenzando por sus élites. Pero además los hechos de 1993 muestran una vez más, la complicidad eterna de una élite de derecha enemiga histórica de la democracia y sobre todo del “proyecto adeco”, con el comunismo: me refiero a “los notables”, los tontos útiles más tontos de la historia, y no son los únicos, de hecho, las intentonas del 92 y el golpe del 93 se dan en medio de una situación donde no hay unificación conspirativa en lo ideológico, lo del 93 fue una babel que solo funcionó para desalojar al único enemigo en donde pudieron ponerse de acuerdo: Carlos Andrés Pérez.

2002, EL VACÍO DE PAÍS

El 11 de abril de 2002 y los días siguientes, fueron de suicidio colectivo a escala nacional, en medio no de un “vacío de poder”, sino en medio de un vacío de país, en donde el país militar, el país civil, el país político, el país de cualquier estamento, ninguno de ellos fueron alternativa de poder, y solo fueron la expresión de una carencia aterradora de cualquier cualidad y de cualquier talento, hasta para poner orden en sus propias decadencias.

El golpe de 2002 le confirmará a Chávez la certeza de la perenne debilidad civil, en donde la sociedad civil -si es que eso se puede llamar así- se presenta fracturada y sale molida: Fedecámaras en su trama, la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) en otra, y los partidos en ninguna, con la iglesia pontificando sobre purezas sucesorales, los poderes públicos cobijados en sus madrigueras, a la espera de anotarse a ganador, y el río de gente de horas antes, esfumado su caudal como en un espejismo.

En cambio en la fuerza armada no hay molienda, hay sí, tiburones luchando por encontrar agua en la cual nadar, hay generales en perplejidad y generales desubicados y generales muy bien ubicados. La casa militar presidencial, intocada y monolítica, es el signo más alentador, finalmente, aparecerá el rey mago del sincretismo militar, Raúl Baduel, resucitando a Chávez al tercer día.

El conteo de cañones impide que alguien se le atraviese y todo habrá ocurrido casi que de principio a fin, puertas adentro de una “casa club” que sale del trámite con los aporreos menores típicos de las rumbas que se descontrolan, de hecho, las reales posibilidades de fractura se comprobarían después en el patetismo teatral de Plaza Altamira, donde se demuestra que la comparsa insurgente tanto le preocupa al poder, que no interrumpe la función y la permite por meses para poder cosechar toda la información que necesitaba, y en medio de esta farsa, que de increíble tiene el hecho de no haberle parecido una ridiculez a “gente avezada” que se supone con cacumen, en medio de la farsa, el bendito sector “institucional” será como una sombra en noche sin luna, en una cueva: si existe, es un secreto demasiado oscuro…

La peripecia del 2002 le confirma a Chávez que todo el trabajo de establecimiento de su poder, de su consolidación, es un trabajo que deberá seguir haciéndolo en la fuerza armada: los civiles, no tienen remedio.

Once años después, la fuerza armada será su legado.

LA FUERZA ARMADA, EL VERDADERO LEGADO DE CHÁVEZ

La fuerza armada nacional bolivariana es la obra más acabada de Hugo Chávez, es su verdadero legado y es la resultante de un largo proceso de convergencia -que el chavismo encuentra natural- entre el militarismo político venezolano y el sistema político militarista por antonomasia: el comunismo, el cual transforma a sus líderes en comandantes, a las sociedades en ejércitos, a los ciudadanos en tropa y consagra un estado de guerra permanente.

El supuesto fenómeno del descontento militar reapareciendo en estos días, no puede evaluarse en forma completa si se prescinde del hecho que la fuerza armada también se ha convertido en una confederación de mafias (que es lo constituyente en el Estado chavista) y que esta confederación no es ajena a la guerra entre bandas que observamos en el sector civil, con pugnas que apenas se logran disimular y hasta deserciones clamorosas. El caso reciente y muy ilustrativo del mayor general retirado Clíver Alcalá Cordones, por la naturaleza del personaje y su historial, no implica descontento militar, sino guerra “con cuartel” dentro de un sindicato del crimen.

Estas mafias militares son intocables y han acumulado riqueza y poder no por abuso, sino por designio supremo del Estado chavista cuya constitución de 1999 eliminó el requisito de la autorización civil para los ascensos a oficiales superiores y les otorgó el privilegio del antejuicio de mérito, eliminó la prohibición del ejercicio simultáneo de la autoridad militar y civil, eliminó el carácter apolítico y no deliberante de la institución militar, concedió a los militares el derecho al sufragio, y lo más importante, estableció una doctrina de seguridad de la nación y defensa integral, que debe regirse por el principio de “corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil”, el cual debe ejercerse sobre “los ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar”. [1]

Esta doctrina, al convertir todos los ámbitos de desenvolvimiento y desarrollo de la nación en asuntos que conciernen la seguridad del Estado por “corresponsabilidad y defensa integral”, se convierte en la base constitucional de la unión cívico militar, del tutelaje militar de todos los poderes, de la militarización del Estado por deber de “seguridad nacional”, justificando la conversión de todo asunto de orden público en un asunto de orden interno (toda alteración de la paz ciudadana es un complot contra el Estado). De paso, respalda toda la actual doctrina militar de “guerra popular” prevista en el “Plan Zamora”, supuesto preámbulo de la futura “ruptura histórica” derrotando al enemigo interno.

Esta doctrina por lo amplio e ilimitado de su alcance es la base del Estado totalitario chavista, el cual es, un Estado militarizado.

LA FUERZA ARMADA, EL GRAN EMPORIO FLORECIENTE

La fuerza armada (FA) en Venezuela, no solo se ocupa de su deber tradicional, de hecho también gobierna, y lo hace con militares activos en rol de ministros y directores sectoriales. Considerada en conjunto, conforma el principal núcleo empresarial, público y privado, legal e ilegal del país. Y hay algo más, algo que se obvia con torpe, irresponsable o sospechosa facilidad: no es la única fuerza armada.

La FA gobierna y se ha hecho con el sector “público-legal” es así como el ejército controla nueve de los catorces ministerios relacionados con el área económica y de infraestructura. Un mayor general de la guardia nacional bolivariana (GNB), es ministro de Petróleo y presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), son militares desde luego, los que dirigen la también estatal “Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas” (CAMIMPEG), adscrita al ministerio de la defensa, desde el cual se manejan además otras diez empresas que aportan al “desarrollo económico” de la FA, por lo tanto, se encuentran en manos militares los sectores que generan la renta tradicional del Estado venezolano.

La realidad de estos últimos años, de destrucción acelerada del mercado y creación simétrica del gran precariado nacional, nos revela que a los militares le corresponderá la administración, la importación y la distribución de los productos, sobre todo alimentarios, para atender al grueso de la población. Emporio en donde los militares actuarán con sus necesarios testaferros y contratistas civiles, pero será un negocio militar. Y no está de más recordar, que el ministro de la defensa el general en jefe Vladimir Padrino, es también el jefe de la “Gran Misión Abastecimiento Seguro” y que otro militar activo, es el ministro del “Poder Popular” para la alimentación.

Y también está siendo controlada por militares, el buque insignia del Estado rentista: PDVSA, la salida de Rafael Ramírez no es por guerra interna (que si existe) pero corresponde a la determinación estratégica de asignar PDVSA a la fuerza armada. Es la culminación de una transferencia que involucra a todo el sector minero. El valor de la empresa transnacional chavista tiene como únicos respaldos materiales, los recursos minerales y la favorable ubicación geográfica del territorio, por lo tanto, no debería costar tanto entender que el sector militar es el llamado a defender y salvaguardar los intereses del Estado privado chavista y sus socios internacionales.

En el sector “privado-ilegal” la existencia de mafias militares dedicadas al narcotráfico y a cualquier otro tráfico, desde armas hasta combustible, incluyendo tráfico humano y otras actividades ilícitas, ya se ha vuelto tradicional y estructural, porque incluso data de antes de la llegada del chavismo al poder.

Y esta actividad económica portentosa, necesariamente se extiende a cuantiosas inversiones pseudo legales de legitimación de los capitales provenientes de sus “emprendimientos” y socios externos como la "Ndrangheta" (la mafia más rica y poderosa del mundo), los cuales por cierto, incluyen medios de comunicación y partidos políticos, sean sumisos al Estado o en apariencia independientes o de oposición.

MADURO, EL GRAN SEÑUELO

Nicolás Maduro es un encargado, debe ejecutar sin vacilación un trayecto crucial dentro de la precisa planificación del Estado chavista, no debe arbitrar, no debe meterse en ninguna confrontación interna, ni civil, ni militar, no es su tarea, y la selección es acertada, porque a la postre Maduro no es ni civil ni militar, no es civil por lo interiorizado de su disciplina y no es militar por no haber sido iniciado en un templo castrense. Y si llegase a caer por una razón u otra, sobre todo al determinarse que su asignación se ha cumplido, su salida de Miraflores (sin dolientes y costo para la FA) será el sacrificio de un peón, no el jaque mate que algunos candorosos bobalicones creen.

NO ES FUERZA ARMADA, SON LAS FUERZAS ARMADAS

Anteriormente, antes de la llegada al poder del chavismo y la imposición ilegítima de la constitución de 1999, a la institución militar se le denominaba oficialmente “fuerzas armadas nacionales” porque constaba de 4 fuerzas, hoy en día, se le debe llamar “fuerza armada nacional”, en singular, y las fuerzas ahora son “componentes”.

Sin embargo, se debería seguir usando el plural de “fuerzas armadas”, porque en la actualidad es lo que verdaderamente corresponde con la realidad de los distintos grupos armados al servicio del Estado: en Venezuela no existe una única “institución armada”.

Y para poner un ejemplo significativo, el general Miguel Rodríguez Torres fue eyectado del ministerio de “Relaciones Interiores, Justicia y Paz”, al final de una trama sangrienta, la del 2014, en donde todos los ejecutores no están bajo su control, y pierde finalmente en su enfrentamiento contra una o más de estas fuerzas armadas, en particular los “colectivos”, demostración del poder de estos grupos y demostración de que hay fuerzas que gozan de un amparo que ni el más inescrupuloso esbirro devenido en ministro, puede contrastar.

Estas otras fuerzas armadas, constituyen el sector supuestamente popular del “pueblo en armas”, preparado para algún día participar de la “guerra zamorana” contra el enemigo interno, el enemigo histórico, porque esa guerra deberá hacerla “el pueblo junto a la fuerza armada” ¿y por qué debe ser así? porque será el paso indispensable para consolidar el estado espía, el estado policial, el estado de terror (y ese es en el fondo el verdadero objetivo).

A propósito, ya vimos otra pequeña demostración durante la masacre de El Junquito, donde Oscar Pérez y su grupo fueron ajusticiados y en donde ambos sectores, militar y miliciano, se presentaron en el “teatro”, no sin ciertos choques (inevitables entre manadas hamponiles) los cuales no suponen otra cosa que una disputa entre verdugos, de lo que debía ser una ejecución pública.

Por cierto, estas “fuerzas armadas” pluralizadas, según el parecer de algunos estudiosos del tema, no deben llamarse paramilitares sino “milicia”, porque no actúan con autonomía operativa, sino que son emanaciones leales y obedientes de un Estado militarista-mafioso, y en muchos casos, han recibido entrenamiento terrorista importado por ese mismo Estado: de Cuba, de Colombia, del País Vasco, del Medio Oriente, etc.

¿MILITARES CONTRA MILITARES?

Lo primero que debe quedar claro, es que tenemos una fuerza armada instalada en el poder como nunca en la historia, rica y poderosa como nunca en la historia y rodeada de otras fuerzas amigas nacionales e internacionales, que disfrutan también de un sueño hecho realidad, como es el de un Estado petrolero, abierto y promiscuo, convertido en un santuario que cobija y nutre a terroristas, guerrilla, mercenarios, cuerpos armados del crimen organizado (mafias y carteles), del hampa organizada (colectivos y pranes), paramilitares, etc, etc, sin distingo de raza, condición social, religión, nacionalidad, estatus político y tendencia criminal.

Ante esta realidad que nadie puede negar o subestimar, algunos pronósticos alucinados por parte de ciertos “conspiradores mediáticos del golpismo”, en los cuales se anuncia que “se caerán a tiros entre ellos”, además de demostrar total ignorancia sobre lo que menos desean los militares en su vida, implica un incompetente desdén hacia lo obvio, porque si llegaran a liarse en algún episodio de “ajuste de cuentas” pueden apostar que será por sus negocios, por un reparto de botines y territorios. Francamente, si algo denota torpeza de entendimiento, hasta de lo más elemental, de lo que está a la vista, es esto.

Además, estos supuestos sectores civiles de un posible golpe militar “institucional” no puede ser más improbables, porque al presentarse como se presentan, sin mostrar sobriedad, prudencia, discreción, inteligencia ni RESPONSABILIDAD, no puede ser tomados en serio. Este es un tema relacionado con el negocio de la conspiración que se tratara más adelante.

Lo que viene haciendo la administración Trump, dándole señales de luz verde a los militares venezolanos para un golpe, es super tardío, y demuestra que no han terminado de entender el meollo del poder en Venezuela. De paso, es de esperar que no sean ciertas algunas informaciones que afirman que, en ciertas esferas, se cree que Diosdado Cabello o incluso un espécimen como Jesús Suárez Chourio son ganables o aprovechables para la causa, esta sería la confirmación de una profunda confusión, y muy probablemente de que los promotores de estas “ideas” han caído en el negocio de la conspiración, o se han convertido sin quererlo, en su principal promotor.

EL NEGOCIO DE LA CONSPIRACIÓN

El negocio histórico de la conspiración me fue revelado y hasta con derroche de exquisito humor, por el doctor Enrique Tejera París y otro personaje más cuya identidad no puedo revelar, pero que igualmente se trata de alguien conocido y respetado (con merecimiento). Los relatos se remiten al pasado y al presente, y coinciden en forma sorprendente: se trata sin duda alguna, de un método decantado en el tiempo y de comprobada eficacia.

Desde hace unos años campea este particular negocio, y desde hace unos meses ha tomado fuerte impulso sobre todo en ciertas mecas del exilio como Miami y Bogotá, es un negocio del cual se aprovechan militares activos, retirados, e intermediarios civiles, todos beneficiarios de la generosa obra de tontismo útil a la cual se prestan periodistas “prestigiosos” de la fuente militar, “militarólogos” de agudeza pulidamente obtusa y “halconólogos” que pretenden demostrar que cada you're fired de Trump, es un paso previo decisivo para activar la operación “Just Cause 2” contra el Noriega venezolano.

La acción de estos tres grupos comunicacionales bastante influyentes en la desamparada opinión pública, resulta indispensable para crear el “clima”, el “ambiente de caída” ese que mucha gente llega hasta a oler y a “sentir”, y que impulsa a la clarividencia espontánea del “aquí va a pasar algo”.

Pero ¿en qué consiste el negocio de la conspiración? pues en confeccionar y vender tramas conspirativas y golpistas cuyo balance entre realidad y ficción puede ser variado y variable, de acuerdo con el gusto de los eventuales “financistas” y “promotores” destinados a ser estafados, y la calidad y abundancia de los rumores.

Los “financistas”, que bien podrían llamarse “los venados” en lo que podría describirse como una cacería de gente u organizaciones incautas, sobre todo del exterior, deben cumplir con dos condiciones: dinero y credulidad en abundancia. Y esto de conseguir crédulos boyantes con algún “afán de gesta” es sencillo, porque se pueden avistar y atraer con cierta facilidad en ciertos hábitats opulentos, lo cual constituye uno de los atractivos principales que ofrece el mercado para esta actividad, sobre todo si se organizan en la ciudad “correcta”.

Una constante en los tramas que cuidadosamente tejen para timar a sus víctimas, es que siempre hay abundancia de rangos militares, abundancia de guarniciones, abundancia de cañones, abundancia de tropas y… escasez de dinero.

El negocio es curioso porque casi siempre debe contar con colaboradores intermedios que deben creerse lo de la trama, y que generalmente son premiados con la promesa de una colocación en “la junta” u otras prebendas futuras, y después de creerse eso también, hasta cooperan ad honorem con los estafadores en la operación de búsqueda, ubicación y raqueteo de “los venados”, porque también creen que el dinero recolectado será destinado a una noble causa, lamentablemente existe gente así, y con sabiduría muy venezolana, pasan siempre por parecer gente “enterada”, perspicaz y sagaz.

Hasta aquí, el negocio podría pasar por un ejercicio muy condenable de viveza y de talento para el fraude, pero en realidad produce un daño, y cumple, a sabiendas o no, una verdadera función de saboteo del verdadero esfuerzo de oposición, resistencia y conspiración contra el Estado chavista, al crear distracción, confusión, desprestigio, desaliento, desconfianza, dispersión, para no hablar de la facilidad con que estas bandas de “conspi-estafadores” son infiltradas, o incluso creadas por el enemigo.

Porque de eso muchas veces se trata este negocio.

UNA CONCLUSIÓN DESALENTADORA Y ALENTADORA

El “material humano” más a la mano para poder conspirar, no ha mejorado nada desde 2002, de hecho, ha empeorado hasta un punto de coagulación cognitiva y oportunismo ramplón, que este servidor en muchos casos considera irreversible.

Si por fin llegáramos a la conclusión de que el país ya no existe, y el 2002 lo certificó en forma abrumadora, todo plan de verdadera conspiración ganaría en claridad y precisión. Sonará terrible, pero la lograda y prolongada inexistencia del país, otorga un montón de ventajas aprovechables. La consistencia de la anomia siempre es blanda...

Pero aprovecharse de esa “blandura ventral” requiere de un tipo de inteligencia que, en todos los predicadores de golpes e intervenciones, y en todos los vendedores de paquetes conspirativos, brilla por su ausencia.

Por ahora.

[1] Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, capítulo II de los principios de Seguridad de la Nación, artículo 326.

@FBoccanera


¿Comunismo o populismo? Un ejercicio de sospecha



El problema de las clasificaciones y etiquetas en política parece un problema insoluble y sobre el cual se pueden cometer errores, pero el máximo error sin duda ocurre, cuando pudiendo disponer de clara evidencia para decir que alguien es comunista, se opte por llamarlo “populista”, es un error tan peculiar que me parece sospechoso.

Y es lo que ocurre, por ejemplo, cuando la politóloga de fama internacional, Gloria Álvarez Cross, acusa de “populista” a alguien como Gustavo Petro, a un comunista molecular como Gustavo Petro, el verdadero candidato de las FARC (de paso ungido finalmente por obra y gracia de un oportunísimo infarto, que providencialmente ocurrió en alguien que notoriamente no tiene corazón).

Este servidor tiene sus clasificaciones políticas, que intentan evitar etiquetas que poco ayudan y mucho confunden, por ejemplo, trato de desdeñar las de “socialdemocracia” y “socialismo real”. Usar la etiqueta “socialdemocracia” aplicándola a partidos que son socialistas, es un error, y sobre aplicar la etiqueta “socialismo real” a lo que es comunismo, ni hablar.

Pero esto no se detiene aquí, hay errores más insidiosos que representan un triunfo, un triunfo rotundo e histórico para la izquierda, sea socialista sea comunista, un triunfo de propaganda perdurable que, serenamente y hasta orgullosamente, ha sido adoptado por los afectados. Este triunfo consiste en haber logrado colocar a todos sus enemigos en “la derecha”, un gran éxito dialéctico sin duda alguna, pero la dialéctica en la izquierda es una trampa, casi siempre.

Es así como al fascismo, que es socialismo nacionalista, lograron colocarlo a la derecha, y no contentos con eso, lograron apresar al mismo liberalismo [1] en la derecha, y esto, con la colaboración entusiasta de muchos liberales, con vocación de fitófagos hipocalóricos.

Al conceder que al fascismo se le llamase “de derecha”, se otorgó una licencia ilimitada que terminaría por poner al liberalismo en el mismo campo de concentración, y mezclarlos sin que a nadie -o casi nadie- se le revolviese el estómago al ver como se juntaba lo más antiliberal con lo liberal, los que endiosan al Estado, con los que más lo detestan, es así como los liberales terminaron mereciendo el escupitajo condenatorio de “facha”.

Liberales, conservadores, fascistas, todos son de derecha ¡misión cumplida!

Y con respecto a la derecha, se volvió inútil repetir que la derecha, puede ser liberal y antiliberal, y ambas corrientes tienen su historia, legítima. Cuando ocurrió la igualación derecha=fascismo por alguna razón quedó relegada la constatación real de que cierta derecha, a pesar de ser tan antiliberal y anticomunista como el fascismo, no puede ser equiparada con el totalitarismo intrínseco del fascismo, que siempre incluye la demolición revolucionaria del cosmos anterior, del cosmos burgués, para sustituirlo con otro, que de "tradicional" solo tiene una pretendida conexión mitológica con pasados imperiales y "espacios vitales". 

El liberalismo moderno, que tiene a la república como forma de gobierno, y a la democracia como forma de estado, y a la economía de mercado no solo como modo de producción sino como modo de realización de la libertad, también busca ese mismo "orden" tan apreciado por la derecha, pero un orden que debe construirse en la misma sociedad: por eso no sataniza el conflicto, lo ventila, lo enfrenta y lo resuelve abiertamente, porque lo procesa y lo metaboliza precisamente como una manifestación de libertad, ese liberalismo por lo tanto no es, esa derecha a la que le aterra todo conflicto, porque puede ser semilla de revuelta, ni es esa izquierda que usa el conflicto como herramienta para llegar al poder, y luego monopolizarlo desde el Estado.

El liberalismo clásico coloca en la sociedad y en el individuo (en ambos), la responsabilidad de la libertad, porque desea una distribución del poder, donde el Estado es un servicio público. El liberalismo es la doctrina que limita la libertad del Estado.

Pero aterricemos de una buena vez en el populismo, que de doctrina solo tiene su cualidad de disfraz, de método astuto, y para decirlo sin rodeos, de truco, un truco perteneciente a la familia de los trucos de enamoramiento, de hecho, hay algo de populista en todo cortejo, quizá de allí derive su eficacia: tiene una base “antropológica” por decirlo de algún modo.

El populismo como definición, como etiqueta, es una invitación a la confusión si se le desea clasificar ideológicamente, por eso me quedo con esta definición que he ido construyendo con el tiempo, que apunta a lo más importante, a lo que debe quedar claro, sin equívocos:

El populismo es una actitud política primitivamente seductora, que se presenta como salvadora y redentora del pueblo, y aplica como estrategia la demagogia, o sea, la conquista de la popularidad halagando a la masa, manipulando sus emociones, explotando sus prejuicios, y exaltando en modo fantasioso las supuestas virtudes del líder, sobre todo las inexistentes.

El populismo transforma la política en una actividad sentimental y mesiánica, cuya misión de dirigir y pastorear al pueblo hacia “la felicidad”, es un engaño colosal.

Y puede ser usado por cualquiera, lo puede usar tanto un Chávez como un Berlusconi, por lo tanto, al despacharlos como populistas, nos quedamos en las mismas, saber que son populistas no nos ayuda, en cambio averiguar cuáles son sus verdaderas intenciones y denunciar sus ejecutorias reales, concretas, es lo único que debería importarnos. Es aquí donde el envoltorio “populista” solo sirve para miopizar y confundir, de hecho, aplicar (o aplicarse premeditadamente) el término “populista”, es una argucia básica de muchos populistas.

Por eso evito usar la etiqueta populista, incluso cuando aplica, incluso cuando aplica descaradamente.

El comunismo que nos atañe, a Venezuela, a Colombia, y no solo a estos países, es una versión actualizada y optimizada, la cual denomino “comunismo versátil”, y que he descrito en otros artículos, un comunismo capitalista al que verdaderamente solo le interesa hacerse con el poder para no volverlo a soltar, y puede usar, manosear y manipular cualquier cosa, incluso cosas sagradas, para lograr su objetivo. Despachar a este comunismo con una etiqueta superficial como “populismo”, es hacerle un favor, un gran favor.

En Venezuela estamos enfrentando un comunismo militar-mafioso-transnacional, que privatiza al Estado y transforma al capitalismo en privilegio del poder [2], y que se puede sentir muy cómodo criando burguesías de conveniencia, pandillas elitescas y chusmas endiosadas que lo ayuden en la tarea hegemónica, un comunismo que incluso es capaz de simular organizaciones civiles, y hasta partidos, para mostrar lo que no hay, y a los cuales se les exige adaptación y complicidad para comprometerlos.

Un comunismo que puede crear dos circuitos económicos, uno para atender al precariado y anularlo como sociedad, y otro para hacer prosperar su Estado privado, traficante, delincuencial, criminal, y convertirlo en modelo exportable, en un germen patógeno de fácil contagio y cura desconocida en términos pacíficos.

(Francamente, el comunismo siempre ha sido así, versátil, tan versátil que nunca conquistó realmente a ningún proletariado digno de tal nombre, y ni por un segundo prescindió del capitalismo para crear su propia oligarquía y burguesía)

Para exponer al mundo este comunismo, que debe ser descrito, narrado y denunciado con claridad, tarea de por si nada fácil porque obliga a retirar ropajes variados, toda una colección de atuendos para poder exponer una desnudez que de todos modos no es simple, sino la desnudez de un monstruo multiforme y contrahecho, para esa tarea, no necesitamos que nadie nos traiga un accesorio de moda, para colocarlo encima de la montaña de trapos, sombreros, bragas e implantes, que tanto trabajo nos cuesta tirar al piso.

Cuando usted tiene en frente a un comunista y viene otro y lo llama “populista”, sospechen…

[1] Al referirme a liberalismo, me refiero a lo que en los EE.UU. llaman “Libertarismo” (Libertarianism) el cual tiene varias tendencias que pueden ser “clásicas”, “austríacas”, conservadoras, anarquistas, nacionalistas, agrupaciones que siempre han impedido una definición única e inequívoca. Además, considero necesario evitar dos confusiones adicionales: la primera es que un liberal en los EE.UU. es fundamentalmente un socialista, aunque ese rótulo lefty es perfectamente capaz de amparar a un comunista. La segunda es que en muchos países de Europa, un “libertario” es fundamentalmente un anarquista, aunque para confundir más las cosas, los meten a todos en un mismo saco donde se agolpan anarquistas colectivistas y anarquistas individualistas, anarquistas capitalistas y comunistas, y desde luego, anarco-liberales (el que haya estudiado el anarquismo sabe a qué me refiero).

[2] Una de mis definiciones preferidas de “comunismo” es muy simple: es el régimen político que con mayor habilidad transforma al capitalismo en un privilegio.

viernes, 9 de marzo de 2018

La Miseria de la Unidad



La Miseria de la Unidad
(Miserias de la representación y la legitimidad)

Llevaba tiempo queriendo escribir sobre la “unidad” (es posible que “genios” del mercadeo propongan de ahora en adelante usar el término “unión”) y el acto entusiasta en la Jaula Magna de la Universidad Castrista de Venecuba (UCV) me animó bastante, pero fueron dos tuits del inestimable Erik Del Búfalo (que será muy “profesor”, pero para mí es filósofo) los que me dieron el impulso que necesitaba.


¡Bien dicho Erik! porque esa “unidad” al fin y al cabo es un dispositivo de neutralización, paralización y conformismo.

Esa unidad busca “parados” y “neutros”, gente que no quiere ser “enemiga” de nadie, ni siquiera de sus asesinos, y aquí llegamos de una al meollo: la unidad busca abortar el nacimiento de la unidad de combate, la unidad de los dispuestos a ir a la guerra.

La unidad también busca preservar que sean siempre los mismos los que mantengan la dirección, chantaje moral de los que no admiten ser desplazados de sus posiciones, menos aún si eso pudiese venir de una verdadera confrontación, un verdadero conflicto, donde en las urnas en vez de caer votos, caigan ellos.

La unidad en otras palabras es una trampa (y para muchos sin llegar a saberlo nunca, ha sido y será, una tumba).

La verdadera unidad solo puede ser CONTRACULTURAL, y contra-estructural, debe ser anti-representativa, divisionista por virtud, y su legitimidad deberá construirla AL FINAL venciendo al enemigo de la nación. Y será unidad con respecto a un solo propósito: la guerra de independencia contra el Estado, tanto en su tumoración chavista como rentista, un monstruo que no tiene 20 años tiene 90, y que en su basamento militar existe desde que nacimos como país.

No se trata de acabar con el chavismo “y luego veremos”, o de acabar con el madurismo “y luego veremos”, se trata de acabar también con ese “luego veremos” y la miseria conformista que emana de esa visión, que no es de determinación sino de sumisión cristalizada, que una vez más está dispuesta a encargar su destino a otros, y nunca encargarse personalmente.

“Encargar", esa palabra que encierra tantas claves, entre otras, la renuncia a la actitud, y la escapatoria permanente al refugio en el rebaño, ese donde los borregos elige a quien poner en un cargo, los que “encargan” nunca se encargan de sí mismos, porque es necesario que “culpables” siempre sean los pastores, no uno (ni el rebaño engañado), y aquí entra en juego el victimismo como forma de vida, y la unidad también ofrece esa cómoda oportunidad.

Peor aún si se pretende afirmar que solo la unidad puede ser legítima, apelando a la estafa de automatizar representación con legitimidad, "idea-fuerza" que pretenden imponernos y que podría resultar todo lo contrario, y llevarnos directamente hacia la perversión, incluso hacia la destrucción, créanme que no exagero, hablo de algo que esta la vista en el presente, y en el pasado.

Las naciones, nunca han sido el diseño de una mayoría, son hijas de la determinación de una minoría, que se auto elige sin esperar por nadie, y se encarga, pasa a la acción, y se legitima al resultar vencedora, porque la legitimidad -no la infantil- la adulta, la única que puede existir, será siempre la legitimidad del vencedor.

La que otorga el perdedor, por resignación o por esa mezcla de indolencia, cobardía, egoísmo y victimismo que es la idiotez política, es una legitimidad siniestra, que puede ser aprovechada por perdedores ambiciosos que saben que por esa vía abierta por otros perdedores, pueden prevalecer.

País de perdedores, gobernado por perdedores, suena familiar…

Es la legitimidad malsana que otorgan los idiotas [1], que emana de una pérdida de voluntad y no de una transferencia de vitalidad, de virtud (de virilidad en su sentido original), esa es la razón por la cual tantas veces eso que llaman “la voluntad popular”, solo ha servido como preámbulo para la tragedia, por ausencia de determinación y no lo contrario, como pasó cuando los alemanes le otorgaron el "triunfo de la voluntad" a un perdedor nato.

Sólo de la tenaz insistencia de una minoría, imbuida de visión y audacia, depende la evolución de una sociedad.

Ningún país puede exigir una definición pacífica de su destino, desde la cobardía.

La lucha que deberemos emprender NO DEBE ser “representativa”, no tiene por qué ser “unitaria”, porque no será un asunto de representación ni de “legitimidad de origen”, sino de determinación y reconocimiento ante los que deberán hacer la guerra.

[1] Mucha gente desconoce que la palabra idiota proviene del término griego idiotes, con el que se definía en la Grecia Clásica a quien, a pesar de tener la condición de ciudadano y de reunir una serie de requisitos que le permitían participar en los asuntos públicos, eludía ejercer de forma activa la condición de político para dedicarse exclusivamente a sus asuntos privados. (Y por si no lo saben, político viene de polis, y un político no era otra cosa que un ciudadano, es decir, una persona con derechos políticos, que residía en la polis).


@FBoccanera

domingo, 4 de marzo de 2018

Antonio García Trevijano: Genio e Ingenuo


Extracto del Programa “La Voz” de César Vidal, publicado el pasado 1 de marzo de 2018:

Aquí el link original:


Comentario de César Vidal sobre Antonio García Trevijano, sobre el pensador, el personaje y el conspirador, “genio y figura” podría decirse, aunque en su caso, podría afirmarse también “genio e ingenuo”.

De la obra de García Trevijano se pueden extraer nutrientes valiosos, si se sabe separar el trigo de la cizaña, lamentablemente, este servidor terminó descubriendo lo que César Vidal apunta con precisión: la faceta del “tonto útil”, posible caso de efecto Dunning-Kruger reforzado con una especial dosis de ingenuidad, asociable quizás a una muy particular expresión de nobleza, pero también a algo que he podido comprobar que es un sino.

Vidal en su comentario me confirma que García Trevijano durante la transición española, terminó siendo el “tonto útil” del PCE (las transiciones siempre están llenas de esos tontos), y por lo visto, no aprendió la lección, pues a este servidor le consta personalmente su vulnerabilidad hasta el final, para ser mareado y usado por oportunistas hambrientos, farsantes y vividores, exactamente, la fauna que pulula en “el negocio de la conspiración”, negocio que algunos logran desarrollar hasta el nivel de arte, convirtiéndolo así en un modo de vida, y en ciertos casos, en toda una vida.

Le deseo verdadera paz a los restos de Don Antonio, a pesar de ciertos buitres que deben estar sobrevolando sobre su cadáver, aún tibio.


martes, 27 de febrero de 2018

Entrevista Cabilla con Federico Boccanera (completa)

¿Cómo subtitular a un hombre capaz de llamarse a sí mismo “traidor a la patria chavista”? No caben ni alegorías ni prólogos ni epílogo ni colofón: Federico Boccanera no lleva subtítulos. Aunque podríamos decir que es tajante, certero, crudo, inapelable en sus sentencias, e insuperable en sus análisis de profundidad, igual, los subtítulos están siempre de más.

Es quizás difícil para el simple mortal, seguir el ritmo de sus análisis del país, pues parece siempre llevar dos o tres pasos adelante. Así, el desprevenido, puede sentir que está hablando de otro país o de otra realidad alterna. La reacción del menos avezado es señalar a la salud mental del emisor del mensaje, como siempre hace el ignorante de la vida más allá de la vida. “Este tipo está loco”. Pero pasan los días y el desprevenido ve los hechos, ve las cosas y de repente, le cae un rayo, se le atraviesa como un gato negro en medio de la noche de luna llena, un deja vu. Y así, recuerda, que “hubo un loco que dijo algo como eso, que advirtió algo de esto, que yo leí por alguna parte”.

Generalmente, no recuerdan el nombre del “loco” pero son capaces de repetir su argumentación tres meses después ante la fuerza de los hechos, generalmente sin reconocer la autoría del argumento ni recordar siquiera dónde, cuándo y cómo fue que llegó a escucharlo o leerlo.

A Boccanera no parece molestarle verificar, en efecto, esa situación. Como pez en el agua de las redes sociales, más bien parece disfrutarlo. Uno puede asegurar, sin saberlo, que más de una vez suelta una carcajada al ver a castas palomas de la beatería, tomar argumentaciones de feroces halcones de la guerra del teclado, pero tres o cuatro meses o hasta un año después de que en efecto se hicieron advertencias. La frustrante verificación del extravío, tragicómico, más bien es aliciente en medio de la locura de los “analistos” o “analisiados”, tiranos de la opinión políticamente correcta, asalariados de la falsa cordura, corderos de Dios que quitan los pecados del mundo, mientras pecan de colaboradores.

Pero volvemos al principio. ¿Cómo subtitular a un hombre capaz de llamarse a sí mismo “traidor a la patria chavista?”. La respuesta quizás sea más que obvia: no caben subtítulos. Quizás habría que decir, en honor a la verdad, que para sus amigos Federico Boccanera es amigo real y sin apelación.

Pero siendo parte del Equipo La Cabilla el entrevistado y el entrevistador, vale la pena decir en honor a la verdad que no hubo en esta entrevista ni miramientos ni contemplaciones. Cosa que, obviamente, demuestra que La Cabilla es tan dura como él, quien la ha moldeado en fortaleza, desde que se planteó como proyecto editorial en una mesa, café de por medio, en la Venezuela que nos atormenta.

1.- En su perfil de Twitter, se declara “traidor a la Patria Chavista”. ¿Podría explicarnos a qué se refiere?

Significa que no contento con desconocer la existencia de ese chancro purulento al que llaman “patria chavista”, lucho contra esa infección en la medida de mis posibilidades, y en el proceso, soy perfectamente capaz de aliarme con otras “patrias”, de convertirme en su agente, si eso ayuda a la causa.

Los chavistas no son venezolanos, tampoco son cubanos, en realidad, no tienen nacionalidad, y esto se explica en forma muy simple: no desean un país, desean una madriguera, de paso, se sabe desde tiempo inmemorial que la prostitución no tiene patria.

Por cierto, no soy nada original en mi posición.

2.- Siendo profesional en actividades completamente distintas a la política, ¿En qué momento sintió Federico Boccanera la necesidad de entrar en política como analista, activista o como ciudadano con responsabilidad en lo político?

El momento definitivo ocurrió en 2005, cuando sentí que se había perdido el mejor momento para hacer algo, para ir hacia una verdadera insurrección, cuando hubo esas elecciones que fueron desertadas en más de un 90 % tanto por chavistas como por opositores, ese fue el mejor momento de desobediencia universal al poder por el cual hemos pasado, y en vez de sacar provecho de ese potencial, los políticos optaron por la vía “electoral”.

En ese momento capté que había algo que no funcionaba de ninguna manera, sospecha que arrastraba desde los hechos del 2002 y el 2003, pero no tenía claridad, no encontraba una explicación. Entonces decidí que me pondría a estudiar en serio (por mi cuenta), y al mismo tiempo decidí activarme políticamente, para poder disponer de experiencia y conocimientos de primera mano. Como ya conocía mucha gente metida en política, incluso a alto nivel, no me resulto difícil.

Tampoco me resulto difícil estudiar, no solo porque nunca he dejado de hacerlo, sino porque el estudio de la historia, del poder, se transformó en una pasión, una pasión que ya dura 14 años, y que ha terminado por conformar una extensa biblioteca/videoteca, tanto real como electrónica.

3.- ¿Qué ha sido lo peor que ha hecho en política? ¿Se arrepiente de algo?

No me arrepiento de ninguna de mis peripecias políticas, todas destinadas al más rotundo fracaso, pero sin esa experiencia, entretenida a veces, dramática a veces, no contaría con ese conocimiento que solo lo vivido te puede proporcionar, y que es imposible adquirir mediante cursos, libros o simples conversaciones.

Me arrepiento eso sí, de la enorme cantidad de precioso tiempo vital que le dediqué a eso, pero solo en el sentido de que se habría podido aprovechar para hacer algo más productivo, a nivel personal o familiar.

4.- ¿Para qué le han servido a usted los 20 años de chavismo? ¿Para qué le han servido al país?

Me han servido para adquirir la cultura política que tengo, lo cual es magro consuelo en vista de los resultados. Me han servido también, para aprender a tomar decisiones totalmente opuestas al confort y a la certidumbre, y enfrentar las consecuencias con cierta serenidad, y me refiero sobre todo a la decisión de emigrar, la cual no solo no es fácil, sino que en muchos casos, nunca deja de ser difícil.

Al país le podrían servir como escarmiento, pero dudo mucho de esto, porque el país no ha cambiado para nada, los que dicen que ya no existe la Venezuela que conocimos, no tienen idea de lo que hablan, o sencillamente mienten. Lo único que ha dejado de existir es una ficción tragicómica, más bien melodramática, para ser sustituida por una de terror. De paso, si estudian la historia, entenderán que no es la primera vez que el país decae en una crisis profunda, autodestructiva, casi suicida.

5.- ¿Ve salida a la actual situación en Venezuela, más allá de la rumorología, generalmente malsana, de redes sociales y “opinadores” de postín? ¿Ve una solución temprana a nuestro padecimiento nacional?

No, no habrá solución rápida a la actual situación, la “temprana”, hubiese podido darse en 2002, a más tardar en 2005, pero lo que impidió que eso fuese así, hoy en día se ha consolidado como una fatalidad que realimenta al poder y que lo pone todo mucho más difícil. Ya no es lucha contra un mero régimen, sino contra un Estado privado y transnacional que es tentáculo de poderes globales, y a su vez tiene los suyos, enterrados en todo poder formal y fáctico.

Organizar, activar y coordinar una operación internacional/nacional de resistencia, conspiración y confrontación final contra el Estado chavista y el Estado rentista, monstruo de dos cabezas transformado en multinacional de males planetarios, llevará años ¿cuántos? es difícil saberlo, pero me sorprendería mucho cualquier resultado positivo de aquí a 5 años.

6.- En su opinión ¿Cuál debería ser la agenda que debería tener un grupo político opositor real que busque una salida al conflicto venezolano?

Las agendas deben ser dos, una pública y la otra debe ser estrictamente secreta.

La agenda pública es exclusivamente civil, y consiste en organizar y capitalizar todas las operaciones políticas, diplomáticas, legales, mediáticas, sociales y culturales, que puedan materializarse en acciones de denuncia, repudio, desprestigio, desconocimiento, aislamiento, sanción, persecución, disidencia y desobediencia, todas operaciones que deben ser pacíficas.

La agenda secreta es civil y militar, y debe ser de infiltración, inteligencia, saboteo, conspiración y guerra, debe materializarse en acciones de guerra asimétrica (resistencia propiamente dicha) en lo preparatorio, y proceder a una intervención y golpe en su fase final, es una agenda que no puede ser pacifica, y por lo tanto, tampoco debe ser difundida. No hace falta explicarlo.

Hará falta un ente central, una clásica junta capaz de coordinar y dirigir todo eso, y esa junta podría tener una fachada pública, incluso institucional, algo que se deberá plantear y discutir con sumo cuidado, tomando en cuenta este mundo de comunicación y conectividad universal al alcance de buenos, malos, y tontos, sobre todo porque lo importante será la fachada secreta.

La junta no tiene por qué ser representativa, no tiene por qué ser “unitaria”, este no es un asunto de representación ni de legitimidad de origen, sino de determinación y legitimidad ante los que deberán hacer la guerra.

7.- ¿Tenemos patria?

No. Tenemos una “matria”, que es puta.
Una puta fea, barata, y cargada de vicios y enfermedades.

8.- ¿Venezuela se acabó? ¿O queda algo aún que rescatar?

Venezuela sigue, porque el proceso histórico de evolución al revés que determina su inagotable vocación para la decadencia, ese proceso no se ha detenido nunca. Queda un territorio y una población que pueden ser transformados, porque la humanidad de por si nunca ha sido garantía de calidad, ni de bondad, ni de nada parecido, aquí y en todo el planeta, y a lo largo de la historia.

La humanidad es algo que existe para ser moldeado por los vencedores.

Entrevista publicada originalmente (en versión editada), el 22 de febrero de 2018 en la antigua página de “La Cabilla” (lacabilla.com).

jueves, 8 de febrero de 2018

Venezuela Dominicana (no heroica)


Obama provocó un daño planetario al debilitar las defensas de occidente en todas sus orillas. Revertir esto llevará tiempo, nos hizo perder ocho años y posiblemente nos agregó ocho más para proceder a las reparaciones, algo que no me extrañaría que actúe en la conciencia de la actual administración republicana.

En Latinoamérica, presidentes como Piñera, Kuczynski y Macri, se encuentran en la misma situación de Trump enfrentando una ofensiva interna inagotable, que obedece a un sistema global.

Si logra mantener el crecimiento de la economía y el empleo, Trump logrará reelegirse y solo a partir de ese segundo mandato podríamos asistir al advenimiento de su versión verdaderamente "hemisférica", más allá de toda retórica y acciones de “soft/hard power” de grado menor.

Y una situación no muy distinta a esta, es la que observo en los países latinoamericanos que podrían ayudarnos.

Mientras esta conjunción no genere un verdadero bloque internacional, de alianza atemporal, no circunstancial, un bloque capaz de enfrentarse al enemigo y plantear guerra en todos los frentes, y en los mismos términos que nos aplican (de guerra irrestricta), no habrá consolidación local ni continental de cualquier avance nuestro. Bastará el menor tropiezo para que el retroceso sea nuestro.

Mientras esto no ocurra a una escala geopolítica significativa, y como alianza permanente en el tiempo, a Venezuela no la salva nadie.

El aislamiento internacional del régimen de Maduro es directamente proporcional a la buena compañía que consigue en las transnacionales del mal.

Venezuela en las Américas: de sucursal cubana a frente internacional y de allí a tumor primario regional, no puede ser que solo cuando la metástasis les moleste en el culo, reaccionen los buenos.

Mientras tanto el teatrino venezolano con coreografía dominicana prosigue, función donde la oposición de la “mesa de la unidad democrática” (MUD) no puede hacer nada ni decidir nada. Y hay algo que se pierde de vista en todo esto: para poder operar políticamente, y optar a las prebendas correspondientes dentro del Estado chavista transnacional no basta con "portarse bien", debes obtener el plácet de los socios: Cuba, Vaticano, Rusia, China, etc., ergo, “yanquis go home”.

La razón de la operación mediática de lavado de cara para mostrar que la MUD salió airosa de la negociación, obedece primariamente a que al mismo Estado chavista no le conviene competir electoralmente, con candidaturas depotenciadas o desprestigiadas ante la opinión pública “mainstream” nacional e internacional, la apariencia importa, especialmente cuando se habla de “escorts”, la verdadera vocación de los dirigentes MUD.

El plan Trump, que Rex Tillerson en su reciente gira ha comenzado a exponer, ha mostrado cartas que suponen acciones más allá de la retórica: la oferta de ayuda a los refugiados venezolanos en Colombia, y de abastecer de petróleo al caribe en caso de embargo petrolero a Venezuela, son ofertas que más allá de su factibilidad, muestran un tipo de diplomacia basada en acciones, en una escalada de acciones, y todas muestran un grado de habilidad diplomática, superior al promedio mostrado por EE.UU. en las últimas décadas .

Por ejemplo, EE.UU. “sopesa” destinar recursos a los venezolanos refugiados en Colombia, y esto de llegar a actuarse podría traducirse en un llamado perentorio a los venezolanos para que corran hacia Colombia (ya saben qué hacer, no se equivoquen), de esta forma se estaría enviando un claro mensaje (de amenaza) que Juan Manuel Santos debe haber sentido como una patada en donde ya saben.

¿Qué te parece Santos, esta oleada de oposición en masa, con fuerza testimonial no desmentible y aprovechable por Álvaro Uribe, de paso mantenida por los EE.UU.?

Ensayemos de todos modos un escenario alterno: un triunfo verdaderamente "uribista" en las próximas elecciones, de todos modos podría provocar un vaciado de migración alborotada hacia Colombia y otros países, y un vaciado "narco-bélico" hacia Venezuela, una crisis "resplandeciente" y un conflicto de pronóstico reservado.

Esta diplomacia de businessmen (Trump/Tillerson) la considero una novedad “refrescante”, y habrá que estar atentos a como se desenvuelve, eso sí, no será desplegada a la carrera.

El plan Trump además, ha mostrado que no se desarrollará sin antes obtener el acompañamiento concreto, sólido, de varias naciones latinoamericanas, sin duda no desean pasar como un policía de vecindario que arremete unilateralmente y en solitario.

Además de resultar impensable que los EE.UU. se lancen en solitario, menos aún la Unión Europea accedería a respaldar una acción polarizada norte/sur, por más que se demuestren las manos metidas de China, Rusia e Irán en Venezuela.

La crisis es continental, concierne a todo el continente americano, y países de este continente deberán “sentirse aludidos” y colaborar y aportar en concreto, si realmente desean sacudirse la amenaza.

En el horizonte se vislumbran acciones que demandan una inversión material importante por parte de EE.UU. y su eventual "joint venture" latinoamericana (Trump así lo exigiría), por eso, siempre hablo de que la operación de intervención en Venezuela, hay que saberla VENDER.

Lamentablemente en la oposición MUD no se detecta nada parecido a “grandes negociadores” centrados en el interés nacional (y regional). Fundamentalmente, su dirigencia se encuentra en manos de patoteros de urbanización y otros subproductos sociales de élite, y en manos de buhoneros de baratijas la que anda de comparsa penosa por Miami, Washington o Madrid. En todos los casos estamos en manos de grupos y micro grupos de artesanos alarmantes, que solo destacan por sus apetitos particulares.

Feliz votación.


domingo, 28 de enero de 2018

Por Ahora


La tesis de acudir a elecciones para forzar el fraude tiene varios inconvenientes, para no decir que es improcedente e inoportuna, más allá de que se desperdició toda oportunidad de aprovecharla en el pasado reciente, por ejemplo, en 2013 (la oportunidad suprema) y en las elecciones regionales y municipales de 2017, aunque en realidad nunca estuvo prevista por parte de una clase política que no desea ruptura sino asimilación al sistema. No hace falta probar esto, los hechos hablan por sí solos.

(Por cierto, observen y registren de una buena vez la conducta grotesca de la “mesa de la unidad democrática” MUD ante las negociaciones en República Dominicana, con su incapacidad patética para mantener un perfil público prudente, con sus esperpénticas filtraciones parlanchinas, creación mentecata de expectativas de todo tipo, absoluta falta de profesionalismo político y diplomático, con sus levantamientos y sentadas de comedia parroquial, con su cuerpo de asesores bocones animando un triste espectáculo en las redes sociales. Los invito a reflexionar sobre todo esto para entender en forma definitiva que ni para una parodia medianamente bien hecha quieren servir, y desde luego hablo de servir a sus propios particulares intereses de clase).

Los inconvenientes, los impedimentos aplicables a la tesis de “forzar el fraude” expuestos de la forma más sencilla posible, son los siguientes:

1. Solo es válida si exponer el fraude, implicase provocar una crisis sin salida, un impasse. La MUD no tiene la menor intención, y el resto de la sociedad no tiene la menor organización. El trabajo que implica prepararlo todo para que el conflicto terminal sea posible y sea eficaz, apenas está comenzando, y comienza muy tarde.

(Nota: me refiero y me dirijo siempre a los que quieren acabar con esto, y no a los “mudistas” que nos quieren llevar a la estafa de una transición gatopardiana)

2. Si el impasse no genera un impacto terminal, realimentará al sistema, un conflicto donde el Estado tiene todas las de ganar.

a. Lo tiene previsto en su diseño: la “ruptura histórica” siempre se ha concebido para que ocurra en medio del caos más profundo, y con violencia.

b. Lo están esperando, y se han preparado para eso. Desechen de una vez toda fantasía que les haga pensar lo contrario.

c. Todas las líneas de abastecimiento de servicios básicos y de comunicación, y de bienes esenciales para el sustento de la población están en manos del Estado.

d. La población ha sido precarizada, se encuentra desguarnecida y debilitada, a esta situación se ha llegado con toda la intención de menoscabar no solo su capacidad de insurgir sino de resistir, algo que ya expuse en mi artículo sobre “la resistencia suicida”.

e. El tipo de conflicto civil que algunos insensatos proponen es precisamente el tipo de conflicto que el enemigo domina, llámese “guerra asimétrica”, “guerra popular”, o “guerra zamorana”.

A los impacientes se les debe recordar que esta capacidad del Estado chavista para realimentarse del caos generado por ellos mismos, o por “los otros”, no durará para siempre, en algún momento impondrán la necesaria etapa de “la conservación” (consolidación), etapa de gradual estabilización que es la que podría abrir las ventanas de oportunidad.

3. Con todo y el pesar que pueda generar, hay que decirlo: no es el momento para actuar, es el momento para comenzar a trabajar, para comenzar a organizarnos...

“Compañeros, lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos debemos plantear no podrán ser cumplidos… vendrán nuevas situaciones”.

Ya saben quién dijo esto... y deberían saber que eso ocurrió 10 años después del “juramento del samán” y que tuvieron que transcurrir siete años más para “coronar” ese “por ahora”, y que esto a su vez no hubiese sido posible sin un trabajo previo de infiltración y conspiración: al final todo el trabajo tardó 40 años, de 1959 a 1999.

La generación del 28, que eran cuatro gatos al principio, tardó 30 años.

Esto que vivimos se puede revertir en menos tiempo desde luego, pero sería bueno comenzar a trabajar en la dirección correcta, llevamos 19 años de retardo.


jueves, 25 de enero de 2018

El Vaticano anuncia elecciones


El país amanece con la devolución de Antonio Ledezma a casa, y el anuncio del Vaticano pidiendo suspensión de la constituyente, no me detendré en lo de Ledezma, porque el drama de un liderazgo sin grandeza, incapaz de estar a la altura del compromiso histórico, no me interesa, en cambio, el anuncio del jefe de la oficina central de asuntos geopolíticos de la izquierda internacional, mejor conocido como Papa Francisco, si tiene su trascendencia.

Yendo al grano, el Papa está dando luz verde a un acelerón en las negociaciones entre el régimen y su oposición oficial, debidamente validada, y en estas negociaciones, falta soltar “el lomito”, lo más ansiado, y la clave para bajar la presión ipsofacto: el anuncio de elecciones presidenciales.

El solo anuncio de la fecha despejaría el horizonte, alejando la tormenta, el tener una fecha de salida surtiría su efecto despresurizante, no solo sobre la oposición oficial, también sobre el mismo Nicolás Maduro, terminando de paso de levantar la muralla que dejará fuera a los radicales de la verdadera oposición, convirtiéndolos en insurrectos perseguibles, en enemigos de la ley y el orden, en enemigos del Estado.

Que el anuncio de elecciones presidenciales sea inminente, cuenta ya con señales poderosas, la primera, la excarcelación de Leopoldo López, necesaria para los cuadres opositores cara a cara, y en conciliábulo íntimo, la segunda señal, más que obvia, es la activación frenética de la campaña presidencial de Henry Ramos Allup, el que tenga ojos que vea.

¿Qué pasó con la vuelta a Ramo Verde de Leopoldo? Aquí solo resta especular, y prescindiendo en lo posible de los efectos ópticos que esta medida nos envía, puede dar lugar a muchas hipótesis, incluyendo la de un acuerdo fracasado entre opositores, el fin de la unidad, lo que explicaría la reacción de Ledezma, la huida de Lilian Tintori, y desde luego, la re-encarcelación de Leopoldo.

¿Cuándo llegará el anuncio de las presidenciales? Eso depende de muchos factores, incluyendo la no interferencia con las elecciones regionales, incluyendo, el nivel de caos necesario para que surta el máximo efecto desinflante.

¿Qué pasará con la constituyente? esta no será retirada, mucho menos después de ceder una fecha para las presidenciales. La constituyente seguirá su camino, ya anunciado y descrito en artículos que podrán encontrar en La Cabilla, la incógnita está en la velocidad con la cual se recorrerá ese camino, el cual también depende de una pugna interna dentro del Estado chavista, entre extremistas y “moderados” (no, no es una pugna entre chavistas y maduristas, es una pugna por el reparto de posiciones de poder, y posesiones territoriales, es una pugna entre clanes mafiosos).

Recuerden que la constituyente pudiera hacer realidad, muchas cosas apetecibles para cualquier micropolítico populista pro legado-de-Chávez, que lo son todos, hoy en día dentro de la MUD, y dentro del chavismo democrático con el cual se van a fusionar en “la nueva unidad”, no se crean mucho esos gritos de alarma, la constituyente pudiera construir todo un parque de diversiones soñado por cada uno de ellos, el parque de diversiones, de una nación de sumisos y dependientes del Estado rentista.

Artículo publicado originalmente en La Cabilla, el 4 de agosto de 2017.

La guerra de los mundos


Venezuela 2018, elección presidencial, candidaturas, campañas y promesas, las cuales, nunca han parado desde hace años, escoja usted la fecha de su comienzo como festividad colectiva recurrente: ¿2006 o 2010?, no puede ser antes porque la candidatura de Francisco Arias Cárdenas en 2000 no fue una candidatura, fue la excreta de un desierto tan estéril como el Valle de la Muerte, la supuración final del cadáver partidista que se “autosuicidó” en 1993 (como diría el mismísimo Carlos Andrés Pérez).

En 2018 veremos candidatos hasta en la sopa, faltaría más siendo un año electoral, donde solo aumentará el grado de desfachatez amoral que se exhibirá, estimulado aún más por una carrera que se declaró corta, con meta en abril. En realidad la carrera, carrera sin obstáculos y con pista ligera, realmente comenzó con la elección constituyente, y como falta el “Caballo II” (Chávez, el primero era Fidel) que era un “stayer” consagrado, a la carrera le adelantan la llegada para que sea la “esprintada” final del cuarto de milla nacido y criado en el haras Cúcuta, y entrenado en la cuadra habanera.

Se irá rematando así el ciclo histórico de elecciones universales y directas, para pasar en algún momento a elecciones indirectas y colegiadas, que serán totalmente controladas por el Estado (comunal). “Geometría del poder” prevista hace décadas por el “Proyecto Nacional Simón Bolívar” y otros planes trascendentes, que nunca han sido secretos, más bien han sido editados y distribuidos profusamente, suerte de “Mein Kampf” en varios volúmenes, que nadie leyó, o tomó en serio, hasta que ya era tarde.

Ergo, todas las elecciones serán transicionales y todos los electos provisionales, hasta que la “constituyente originaria” decida sobre la materia, y el principal engaño, más allá del perverso que promueve el automatismo votante, consiste en no explicar esto. ¿Pero qué se puede esperar de esta supuesta “unidad”, celosamente ansiosa de consensuar una transición nicaragüense, con peronización garantizada de la clase política, Estado rentista (privado y transnacional) para siempre, y al “legado”, o sea a las fuerzas armadas, “ni con el pétalo de una rosa”?

Sin autodeterminación posible en el horizonte todo quedará dentro del sistema. Todo dentro del sistema, nada fuera del sistema. Si ganase el “candidato unitario” de la falsa oposición, lo primero que el mundo escucharía serían campanadas, si, en la Plaza de San Pedro.

Crucificado Maduro, el resucitado será otro.

No nos han vendido otro evangelio sino este, no sé si se han dado cuenta.

Recuerden que Nicolás Maduro representa la última voluntad del “comandante eterno”, es el cosechador designado de la siembra de Chávez, los frutos los proporcionará la constituyente. Su permanencia en el poder dependerá de que instancias supremas le permitan o no continuar la tarea, tarea que hasta ahora ha ejecutado sin que le temblara el pulso, ni por un microsegundo.

Y sin importarle la soledad, mejor dicho, el aislamiento, y a propósito del aislamiento de Maduro, este es un ruego que fácilmente nos podrían conceder, precisamente por el notable empeño de concentrarlo y limitar toda acción a su sola figura y su equipo de “mal gobierno”, una trampa magistral, comenzando por el señuelo.

En cuanto al aislamiento internacional, habrá que ver hasta dónde puede llegar con el permiso de la internacional progresista, su oficina central en el Vaticano, y el de países hermanos como China, Rusia e Irán, y un vasto conglomerado de mafias globalizadas. Dicho aislamiento podría representar la verdadera “bendición papal” ¿no será qué precisamente lo que se busca, es este supuesto “Maduro contra el mundo”?

Bienvenidas las sanciones recientes de la Unión Europea, especialmente por incorporar la “novedad” de Diosdado Cabello, queda insistir en su ampliación a las clases que gravitan en torno al poder, por ejemplo, la clase política “opositora”. Esa si sería una verdadera señal de buena voluntad para liberarnos del mal, es más, anoten esto de una vez: esa sería una “luz verde”.

Mientras tanto, cuidado y el “aislamiento” termine por llevarnos definitivamente a quedar rodeados por el mismo mar de felicidad, que a cierta isla le ha resultado tan bien, sobre todo en celebración y reconocimiento internacional.

Por los momentos, ningún país se atreverá a intervenir una nación que se apresta a celebrar elecciones presidenciales, más adelante, cuando las elecciones sean las de una entrañable república democrática popular, ya veremos. La experiencia de intervenir en países petroleros como Irak y Libia no invita precisamente a la repetición, Venezuela ni está en una “zona caliente”, ni tampoco ha sido abandonada a su destino por la multipolaridad en contienda, y la ausencia de una oposición seria, capaz de vender geopolíticamente la operación necesaria -algo que requiere mucha frialdad y paciencia- es con mucho, la carencia, el “inconveniente” que más oscurece el panorama.

Donald Trump parece estar claro, pero más claro aún está con respecto al hecho de que su permanencia en el poder, dependerá de seguir enfrascado en una campaña electoral permanente, en trifulca constante contra ciertos estamentos a los que quiere acorralados, y que esto dependerá principalmente de su eficacia interna para reactivar la economía y crear empleos. No sé si es aislacionista como algunos afirman, lo que sé es que quiere quedarse y para eso depende de la aprobación que le proporcione esta nueva versión de la “mayoría silenciosa”, que ha sabido seducir y reclutar.

Recuerden que hay que estudiar y conocer al enemigo, y saber también que eso no basta, hay que hacer lo mismo con quienes se supone que deberían ser nuestros amigos.

Constituyente, consenso, corporaciones, comunas, diálogos, transiciones, bendiciones, y más que nada, elecciones, nos ahogarán con elecciones precisamente en respuesta al “aislamiento”, por allí pasarán las escaramuzas, en el campamento minero.

Afuera, nuestra única esperanza, se resume a que ocurra algo mayor.

La guerra de los mundos.

Harán falta más microbios, y menos próceres. 

@FBoccanera