martes, 6 de agosto de 2019

La farsa se repite como historia: el bloqueo (La Farsa, episodio 6)



Este capítulo de la farsa realmente lo empecé a escribir hace 6 meses, cuando publiqué un artículo que se llama: “¡Cuidado con una repetición del bloqueo!”. 

Ayer, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que “bloquea todas las propiedades e intereses del Gobierno de Venezuela que están dentro de la jurisdicción de los Estados Unidos […] autoriza al Secretario de Hacienda, en consulta con el Secretario de Estado, a imponer sanciones a las personas que brindan apoyo a Nicolás Maduro y su régimen ilegítimo. Además, esta acción restringirá la entrada a los Estados Unidos de personas sancionadas. Esta Orden Ejecutiva está dirigida directamente a quienes menoscaban a la Asamblea Nacional de Venezuela elegida democráticamente o al Presidente Interino Juan Guaidó”. [1]

La amplitud de la orden ejecutiva, unida a declaraciones “explícitas” del presidente Trump a la prensa donde reafirma la intención de extender sus efectos, permiten afirmar con pocas dudas, que nos encontramos ante un “bloqueo” en términos no muy disímiles del aplicado por los EE.UU. a Cuba desde 1960. 

Objetivo de este artículo no será exponer semejanzas, diferencias o paralelismos, el hecho es que el bloqueo ha comenzado, en términos concretos, y podría extenderse. Ahora en cuanto a sus efectos políticos, nadie puede dudar que la retórica asociada a esta acción ascenderá hasta dominar “el discurso y el relato”, aunque no necesariamente el curso de los acontecimientos, en otras palabras, la verdadera “hoja de ruta” trazada desde el comienzo de esta farsa, el 23 de enero pasado. [2]

En el artículo citado al principio, hacía la advertencia de que el bloqueo lograría la igualación de la épica castrista con la chavista, y que al régimen chavista le estarían sirviendo en bandeja dos platillos suculentos: una medida en la cual los cubanos son maestros consumados, y la justificación perfecta para pedir ayuda humanitaria a los “países hermanos y amigos”.

El “chavismo universal”, castrista, castrense, “democrático” e intercontinental, se debe estar frotando las manos.

¿El bloqueo afectará a las negociaciones? ¿a las elecciones? Afectará sin duda al sector de oposición instalado en Washington, a la oposición “bonista”, a sectores de la “boliburguesía” fácilmente desechables, y si no creen que son desechables, pregúntenle a Rafael Ramírez, el otrora “omnipotente” jefe de PDVSA.

Esta acción aísla definitivamente a los EE.UU. del contexto dialogante internacional, de hecho, ya se había “constituido en parte” al liderar el reconocimiento “mundial” a Guaidó y sostener toda la operación, de hecho la “liberación de Venezuela” se ha terminado de convertir en una confrontación directa “USA vs Venezuela”, ahora bien, ¿Europa acompañará a los EE.UU. en esta escalada?

El bloqueo “purifica” y favorece al chavismo "universal", y esto ocurre con cero efecto sorpresa. Se trata de algo que no era nada difícil de prever, por lo tanto, un enemigo especializado en este tipo de crisis como lo es el castrismo, ya lo tenía ampliamente “encajado” en sus planes, en su “hoja de ruta”.

El bloqueo no afectará a las elecciones, ni a la campaña electoral permanente, mucho menos a "líderes" que son candidatos eternos, salvo los que se encuentren del “lado equivocado de la dignidad latinoamericana”. La micropolítica electoralista de esta supuesta oposición está determinada por correlaciones de fuerza históricas, no alterables por “medidas” dictadas por Washington. En este contexto, un candidato presidencial de permanente discurso “anti-injerencista” como Henri Falcón, podría salir favorecido ¿Cuántos más se montarán en ese carro?

Lamentablemente el bloqueo de llegar a darse en toda su magnitud podría aumentar las penurias en la población, y ambas partes de esta confrontación así lo desean. Es la parte siniestra de todo esto. Esta “dialéctica” debe tener una base “catastrófica”.

Por cierto, con lo del bloqueo estoy pensando en contrabandistas y traficantes colombianos, el concepto de “porosidad” de la frontera se quedaría corto.

Las FARC celebrarían, el ELN también, a Iván Duque lo meterían en un lío de órdago ¿se imaginan los niveles de descontrol catastrófico en los cuales podría caer Colombia, en su papel de “garante terrestre” del bloqueo? Bloquear un país con fronteras terrestres extensas, no es lo mismo que hacerlo con una isla.

"O dialogamos o nos matamos. Esa es la alternativa y hay que decirlo con todas sus letras”, esto afirmaba el secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, Jesús “Chúo” Torrealba, en 2016.

El mismo personaje reapareció milagrosamente en estos días, al frente de un movimiento que se llama “Tamos Unidos”, el cual declara que “El régimen de Maduro es claramente inviable hasta para los chavistas, y es urgente un cambio que le permita a Venezuela progresar. Pero, el precio de ese cambio no puede ser destruir lo que queda de Venezuela”.

"O dialogamos o nos matamos", Chúo Parte I.

"O dialogamos o nos morimos (de hambre)", Chúo Parte II (Tamos Unidos).

¿No les llama la atención este "timing"?

Al luchar contra una tiranía, el peor error que podemos cometer es ser predecibles.



[2] Invito a repasarla desde el episodio 1: “ 23 de enero, la historia se repite como farsa”: http://federicoboccanera.blogspot.com/2019/01/23-de-enero-la-historia-se-repite-como.html

lunes, 17 de junio de 2019

Cúcuta y la guerra de los 40 candidatos (La Farsa, episodio 5)



Acaba de explotar un “escándalo de malversación” que involucra al gobierno del presidente Juan Guaidó, más específicamente, a dos diputados que al parecer se apropiaron de recursos destinados a la ayuda humanitaria en Colombia.

Cúcuta “hierve”… (si, de apetitos insaciables)

Estamos ante un nuevo episodio de la farsa, esta vez para hacerlo más entretenido, jugaré con acertijos (son fáciles no se preocupen, hasta un seguidor de medios digitales de desinformación y deformación los podría resolver).

Ha ocurrido un disparo a matar, la bala viene de Colombia.

La cara vuelta hacia el norte escandinavo, acertaron en la espalda.

Una bala trapera.

¿A quién apunta?

¿Quién se beneficia? (no, no me refiero al régimen)

Claves del “mandante”:

Comenzó en la televisión.

Humanismo-Progresismo.

Dicen que tuvo un pasado verde, pero presente y futuro son con un nuevo color…

“… las riquezas de la nación, del sol del trópico, de la soberanía, de la armonía y de la justicia”

“… al igual que el sol fuente de luz, riqueza del suelo venezolano, el oro, la soberanía, la armonía, la justicia y la agricultura”


¿Perplejos? ¡no sean Pendejos! echaron Paja, esto es Pujo, sin tapujos.

Esto es venganza. (recordar el 30 de abril)

Y guerra. (la de los 40 candidatos)

@FBoccanera

sábado, 8 de junio de 2019

En Venezuela nunca hay tiempo (La Farsa, episodio 4)



Pompeo el indiscreto

Hace unas horas, el diario “The Washington Post” difundió una grabación de audio que supuestamente registra, la muy sincera impresión que al Secretario de Estado Mike Pompeo le causa la “oposición” venezolana. Al parecer esto sucedió en una reunión a puerta cerrada en Nueva York la semana pasada. De sus afirmaciones me permito resaltar la más patética:

“Our conundrum, which is to keep the opposition united, has proven devilishly difficult,” Pompeo said in an audio recording obtained by The Washington Post. “The moment Maduro leaves, everybody’s going to raise their hands and [say], ‘Take me, I’m the next president of Venezuela.’ It would be forty-plus people who believe they’re the rightful heir to Maduro.”

"Nuestro problema, que es mantener a la oposición unida, ha resultado ser endemoniadamente difícil […] En el momento que Maduro se vaya, todos levantarán sus manos y [dirán] 'aquí estoy, soy el próximo presidente de Venezuela'. Serían más de cuarenta los que se creen el legítimo heredero de Maduro".

De ser ciertas estas declaraciones, se trata de una revelación esperanzadora: solo son poco más de 40 los candidatos presidenciales.

Hay una explicación factible, y es que los contactos del Secretario de Estado con la “oposición venezolana" hayan sido muy restringidos, lo cual explicaría esa cifra tan baja de 40 candidatos, de hecho, mucho se habla de la existencia de un cerco creado por los accionistas de empresas como “Guaidó y Encargados” y “Sucesión PDVSA-CITGO” en contra de la “oposición radical” y sus vertientes esclarecidas: tuitera, mayamera, washingtoniana, brasilera, de resistencia en la Venezuela Heroica, etc, etc.

Pareciera que Pompeo hubiese descubierto el agua tibia, lamentablemente, esto tiene otro significado, que no es remediable ni siquiera sustituyendo a este personaje tan conmovedoramente cándido…

En realidad, si Pompeo hubiese asimilado en profundidad la experiencia que le ha tocado en suerte, debería estar afirmando que en Venezuela no hay políticos, solo candidatos, y tampoco hay partidos, solo empresas de gerencia rentista.

Y los que no son candidatos ni “empresarios”, igual se comportan como candidatos, a cargos secundarios desde luego, y la razón es simple: la extensión del cambural nunca ha sufrido crisis alguna, y sigue habiendo un lugar para todos bajo el sol de la renta.

Para los que no son venezolanos: un “cambural” es una siembra de cambures, en otras palabras, una plantación de bananos, expresión que en la política venezolana alude al reparto rentista de “la riqueza petrolera”, el democrático reparto de cargos, prebendas, dignidades y contratos, típico de los últimos 50 años (no, no comenzó con Chávez) y que estructuralmente se traduce en clientelismo, favoritismo, amiguismo, tribalismo, compadrazgo, transformismo, camaleonismo, putaísmo, nepotismo, proteccionismo, y unos cuantos “ismos” más, ninguno edificante. [1]

Así es, hablo de corrupción estructural, y a esto debería agregarse la cultura derivada de este ecosistema la cual permea a todo el resto de la sociedad: los 40 años de democracia (1959-1999) no formaron demócratas, menos que menos ciudadanos, formaron algo que se ha discutido y debería seguirse discutiendo, y estudiando, porque confieso que no atino a encontrar una definición clara de los venezolanos como "demócratas", sin importar clase social o económica.

La oposición no es el obstáculo

Si alguna diferencia ha surgido en las últimas décadas, es que el sistema del poder en Venezuela ya no depende de los partidos, tampoco de una “clase política”, ambos se han convertido en accesorios.

El golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez (CAP) y el consecuente triunfo de Rafael Caldera en 1993, lograron romper el sistema binario que se había constituido entre los partidos AD y COPEI. En el marco de este colapso cada expresidente jugó su papel: CAP redimensiona la injerencia de su partido Acción Democrática (AD) en el gobierno, poniendo en riesgo su influencia sobre el sistema de poderes, e incluso fue más allá al promover la descentralización, algo que la jerarquía de su partido vio como un atentado contra sus parcelas de poder territorial. [2]

Caldera, uno de los "padres de la democracia", termina desconociendo a su hijo predilecto, COPEI, el otro partido que soportaba al sistema, y acto seguido monta tienda aparte y curiosamente no le pasa lo que le pasó a AD en 1968 cuando al dividirse, precisamente favoreció el primer triunfo de Caldera.

Y Hugo Chávez, el principal beneficiado del derrumbe del sistema binario, terminará de asestarle el golpe de gracia a la importancia de los partidos, al convertir a su partido en un instrumento secundario clientelista-electoral, incluso circunstancial (desechable). De hecho, con Chávez pasamos del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR 200) al Movimiento Quinta República (MVR) y de allí al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Esta operación de recolección y reciclaje de basura política ocurrió en un abrir y cerrar de ojos.

Chávez incluso hará algo más, algo que parece todo lo contrario al totalitarismo: con su ascenso al poder los partidos tanto de gobierno como de oposición comienzan a pulular como hongos, pues no solo no desaparecen los tradicionales (AD, COPEI, y hasta el Partido Comunista que se niega a “fusionarse”) sino que surgen otros, supuestamente de relevo. A todos se les permitirá la existencia, y no solo la existencia, se les oxigenará continuamente al centrarlos sistemáticamente en el debate público, una operación permanente que los mantiene en la arena política, expuestos a la intemperie y al desgaste, la operación hasta su lado “maquiavélico” tiene, pues dialécticamente manipula para que el candidato presidencial siempre sea el imbécil que más convenga al “comandante”. Se establece así un determinismo que impone un solo juego, una sola cancha y solo dos equipos posibles, donde todos, tanto amigos como enemigos terminan obligados a juntarse para competir, y justamente mediante concesiones territoriales, se les asimila y a su vez se les mantiene divididos.

Lo importante, es que “la oposición” siempre se mantenga a la vista, lo más junta posible para no salirse del campo visual, y sobre todo, que nunca pase a la sombra.

Siempre a la luz, nunca en la sombra, nunca de manera subrepticia, solapada, clandestina, lo importante es que a nadie se le ocurra intentar operaciones de ingeniería inversa de largo aliento y bajo perfil, casi mimético, en direcciones opuestas a las que aplicó el castrismo en la academia, los medios, la cultura, la Fuerza Armada, o la otra del narcotráfico infiltrando todos los estamentos.

La base del poder actual.

El obstáculo es la noción del tiempo

Denunciar que la oposición es el obstáculo implica insistir en el “modo abierto”, donde las cosas deben hacerse "por la calle del medio", a plena luz, exhibiendo “claridades”, virtudes y vendiendo buenas intenciones, en otras palabras, la vía pública y publicitaria de los egos incontenidos, de los “clarividentes”, de la esterilidad mediática para enfrentar una confederación internacional de poderes, que es un iceberg del cual solo vemos la punta.

(Es por esto que sigo pensando que Pompeo se quedó corto en la cifra de los candidatos)

El obstáculo reside en que la tarea de hacerle la necesaria guerra al sistema para poderlo derrotar requiere independencia, estudio, planificación, organización, trabajo, prudencia, discreción, paciencia, seriedad, constancia. No es una tarea de exhibicionismo, es una tarea que requiere tomar distancia del debate público, es una tarea alejada de los reflectores sociales, es una tarea de naturaleza conspirativa que sobre todo requerirá de mucho tiempo.

El factor tiempo del cual poco se habla en Venezuela, porque todo debe ser “ya”, “ahora”, en el país que cree siempre “que algo está ocurriendo, o está por ocurrir”, en el país que piensa que una sorpresa, un madrugonazo, alguna astucia repentina, lo va a sacar del marasmo. Y afirmo esto al margen de la emergencia humanitaria, porque siempre es así, en felicidad o tragedia.

Casi nunca se piensa que el castrismo, el chavismo, el narcotráfico, no lograron sus objetivos de un día para otro, eso les llevó tiempo.

Disculpen, pero acabo de hacer una descripción de todo a lo cual le rehúye el venezolano con aspiraciones de notoriedad e “influencia”, eso que apresuradamente y con humorismo inconsciente, muchos juzgan (o autojuzgan) como expresiones de ambición política (los más chistosos hablan de “ambiciones ciudadanas”).

El venezolano no se encuentra peleado con la realidad, si fuese así la astucia sería una rareza, y más bien a la historia del país le ha tocado padecer de un exceso de astucia, de la “viveza” como primera ramificación del gentilicio.

No, la pelea del venezolano siempre es con el tiempo.

[1] Esta cifra de 50 años, es discutible, muy discutible, y podría extenderse a 70, 90 años, e incluso ahondarse hasta el siglo XIX.

[2] AD: Acción Democrática, el partido “socialdemócrata”, COPEI: su sigla poco dice, es el partido demócrata cristiano.

@FBoccanera

jueves, 16 de mayo de 2019

El insoportable teatrino de la crisis venezolana (La Farsa, episodio 3)



Antes que nada se debe afirmar -nunca está de más recordarlo- que la situación venezolana es dramática, pero su descripción no me compete, hay mucho material mediático que refleja debidamente las dimensiones de la tragedia. Dicho esto, considero que mi aporte debe ser otro pues cada uno debe asumir una tarea, y como a mí me ha tocado en desgracia tener que conocer a la clase política venezolana, considero un deber exponer su podredumbre. Para ponerlo de otro modo, soy un destapador de letrinas y desde hace años mis lectores pueden confirmar esta vocación.

Sin embargo y ante los acontecimientos políticos de los últimos días, en este servidor ha sido fuerte la tentación de ponerse a dormir, como siempre para evadir de algún modo la siniestra repetición de una rutina maligna, que solo nos ha llevado a la profundización del desastre, pero esta vez preferí entretenerme con ciertas conjeturas, entre bostezo y bostezo.

Tomemos conciencia de que, aun tratándose de un teatrino con dos títeres muy bien confeccionados, Nicolás Maduro y Juan Guaidó (los creadores hicieron bien su trabajo), las funciones hasta ahora han sido descifrables hasta el aburrimiento, lamentablemente, esto es consecuencia también del hecho que la empresa teatral sabe que su target, es un público nacional e internacional distraído y atontado por décadas de desinformación y manipulación.

Sin embargo, y para poner las cosas en forma un poco más interesante, a la temporada de este año decidí ponerle un título a cada capítulo que iba saliendo:



Pasemos al tercero.

El pasado 30 de abril, Juan Guaidó amaneció junto a su jefe Leopoldo López haciendo un llamado nacional a la rebelión cívico-militar, ahora bien, a estas alturas de la función la pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿a quiénes madrugaron realmente?

Ese mismo día, los EE.UU. no se aguantaron, y se aparecen desnudos por el tablado denunciando que fueron traicionados en una negociación para sacar a Nicolás Maduro por la vía rápida.

Luego de pasar por la vergüenza, a los “yanquis” no les queda otra que abalanzarse a recoger el piadoso taparrabo que les lanzan: la culpa fue de Putin.

Mientras tanto, ese día Leopoldo López se pasea por Caracas haciendo un tour de embajadas que ejecuta sin contratiempos, solo le faltó detenerse a comer una arepa o un “perro caliente”, como primer acto de su campaña en libertad.

López sigue libre bajo cuido de España, lo insólito es que Guaidó su compañero de rebelión también sigue libre y “callejero”, desde luego se trata de un intocable, intocable en muchos sentidos.

Primer resultado del primer acto de la función: fuera los EE.UU., pero también queda fuera cierta oposición no dispuesta a plegarse a Voluntad Popular, el partido de Guaidó y López, una empresa del “Grupo Cisneros” que otros dicen que es del “Grupo Polar”, en todo caso, se trata de grupos que bien podrían llamarse “los grupos de siempre”.

Leopoldo López luego contará que durante su casa por cárcel, se reunió con muchos generales y oficiales de la fuerza armada para hacer grabaciones de audio (¿y de video?) entre otras cosas (desde luego no lo dijo así, pero se sobreentiende). Pero ¿qué significa este mensaje? que no era a ningún militar a quien quería madrugar (como mensaje indirecto pongan aquí lo que mejor les plazca, pero solo asomaré que unos días antes, Henrique Capriles, veterano de mil derrotas pero candidato eterno, insinuaba -con toda la intención de sabotear- que nada de malo tendría que Maduro fuese “candidato”). 

(Con respecto a López, recordemos siempre que se trata de un descendiente de “El Libertador”, que es ni más ni menos, el segundo chavista originario después de Jesucristo, y que su esposa -su Jackie- es promotora incansable del “con Chávez esto no hubiese pasado”)

Ahora en Noruega -país de grata recordación para La Habana, las FARC y Juan Manuel Santos- se encuentran negociando por el lado del régimen, Jorge Rodríguez, el escolta (junto a su hermana) de Leopoldo López saliendo de su reclusión y fitness center en Ramo Verde, y junto al escolta (que ahora recuerdo que también es ministro de información) aparece el gobernador del Estado Miranda, Héctor Rodríguez.

Para que les quede claro, por el lado del “gobierno” tenemos como negociadores al escolta del futuro candidato del chavismo de oposición y al candidato “in pectore” del futuro chavismo democrático.

Por el lado de la “oposición” en cambio, es probable que se encuentren egregios representantes de “partidos de la unidad” que no aceptarán, al menos sin las debidas compensaciones, la imposición de estos candidatos, ergo, “hay que negociar”, y es posible que como primera muestra de buena voluntad por parte del poder, se persiga a los diputados de la Asamblea Nacional para “martirizarlos”, o sea para oxigenarlos ante una opinión pública que una vez más, está dando muestras de recelo por sus “representantes”.

Por cierto, Jorge Rodríguez no solo fue el escolta de López en la primera escala de su viaje hacia la candidatura presidencial, fue también el que a pocos días de iniciarse la farsa del 23 de enero, expuso a la opinión pública el video de la reunión “clandestina” entre los tres chiflados: Diosdado Cabello, el “encapuchado misterioso” (Guaidó) y Roberto Marrero, su chief of staff.

El Mensaje de Rodríguez ahora queda claro: con Diosdado no, eso estuvo mal.

Con Marrero el del video, el régimen se ensaña y lo pone preso, y se ensaña también con el diputado Edgar Zambrano del partido Acción Democrática (AD), el mismo que el 30 de abril se acercó hasta “la base rebelde” para dejar constancia que “AD, no se dejará madrugar”. 

Ambos “héroes civiles” ahora en reclusión, no son otra cosa que un nuevo mensaje a Diosdado Cabello*, el único chavista que se encuentra en campaña electoral desde hace años, y que cuenta supuestamente con maquinaria propia: el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), a diferencia de Jorge Rodríguez y su hermana, la vicepresidenta Delsy Eloína, a los cuales no les ha quedado más remedio que improvisar otra agrupación: “Somos Venezuela”.

* el otro receptor del mensaje sin duda es Henry Ramos Allup, pero no me distraeré con un cadáver insepulto.

Ahora cerremos el telón empapado de sangre y vayamos un poco más allá de los episodios que faltan.

Todo este teatrino inmundo, expone el problema de la supuesta “transición venezolana” que no es otro que el diseño de las futuras elecciones “democráticas”, en donde solo está en juego un nuevo pacto de consenso entre poderes, para establecer un nuevo reparto dentro del ecosistema rentista-mafioso del narcoestado minero venezolano, reparto que deberá incluir la alternabilidad. 

Alternabilidad que en Nicaragua ha funcionado maravillosamente bien, tanto para la “izquierda” como la “derecha” (en realidad, para los diversos dueños de ese país).

El diseño de esas elecciones debe ser cuidadoso, y ser aceptable para todas las mafias que concurran a ellas, sobre todo la escogencia de las candidaturas, la “operación impaciencia” que comencé a describir en el capítulo anterior, ha cumplido su objetivo, por ahora.

Y digo “por ahora”, porque hay demasiados asuntos pendientes, por ejemplo ¿cómo queda esa parte de la oposición que le sirvió en bandeja de plata a Maduro, un candidato de oposición para que pudiese reelegirse “democráticamente”? ¿y la que “se dobló para no partirse”? ¿y cómo quedan los que incluso hasta hace pocos días, se dedicaron a promocionar a Maduro como el “candidato más conveniente”? esta última una jugarreta de impotencia por parte de Henrique Capriles, que sin duda debe haber enfurecido a todos los “chavismos democráticos” que lo apuestan todo a la “re-seducción”, o sea a la operación “Maduro es malo y traidor del legado”, operación de diseño habanero que deberá concluir exitosamente con su salida del poder, para permitir la vuelta del “chavismo bueno”, del chavismo del “legado de Chávez”, ideal al cual todos los partidos deberán apelar para dar cumplimiento a la indispensable peronización (chavización) de toda la política venezolana, paso necesario para viabilizar el futuro pacto de reparto del territorio.

¿Y cómo quedará Diosdado Cabello?

Una “pista”.

Guaidó en declaraciones ecuménicas de hace unas pocas horas, declaraciones que uno no sabe si obedecen a cierta “urgencia noruega” o son para calmar amenazas que de todos modos llevan días en ascenso térmico, con extrema generosidad, con subrayada generosidad, reconoce el derecho inmaculado de todo chavismo, incluso del PSUV, a la vida (electoral), estamos hablando del partido de Diosdado Cabello.

Recordemos que Cabello fue el primer escolta de Leopoldo López, si, fue el que lo condujo directo a la cárcel, en 2014.

Como si de una maldición se tratase, en vez de embocar la salida del laberinto, de nuevo nos encontramos ante el sempiterno desorden civil (el histórico “bochinche”) que al parecer, el minotauro militar no desea resolver saliendo a la calle, o tal vez sabiendo que a “la calle”, por enésima vez la enfriaron, a lo mejor por orden de ellos mismos.

Espero que mis “fantasías noruegas” hayan resultado entretenidas.

Continuará.


miércoles, 1 de mayo de 2019

Rebelión en Venezuela: ¿alzamiento militar o de un telón? (La Farsa, episodio 2)


Ayer supuestamente ocurrió una “intentona”, donde por un lado Maduro debía huir y Leopoldo López encabezar la toma del poder. Cuando el pasado 23 de enero titulé de farsa todo lo que estaba ocurriendo, jamás pensé que llegaríamos a tanto derroche de talento, por parte de todos los elencos.

1. Ayer, los silencios de Guaidó y Maduro no contaban, porque los silencios de los títeres no son importantes. El profundo silencio cuartelario si fue lo relevante (y los EE.UU. pero no por su silencio sino todo lo contrario, más bien se les fue la lengua en forma extravagante).

2. ¿Qué significa el silencio cuartelario? lo sabremos cuando salgan, y eso depende de la cantidad de bochinche civil que se acumule en calles y palacios.

3. ¿Ayer presenciamos el inicio de la "operación impaciencia"? en los civiles es obvia “de lado y lado”, en los militares, la impaciencia supuestamente no debe mostrarse, por muchas razones.

4. El control está en Cuba pero los rusos también juegan, y la reacción de Trump más que la labia del dúo Bolton-Pompeo lo demuestra, pero una vez más, cada uno con su discurso.

5. Pompeo volviendo a insinuar la carta militar (porque los rusos ya invadieron), Trump espetando sanciones “al más alto nivel”. La dialéctica ¿intervencionista? en Washington sigue sin unificarse.

6. Como dicen en las series esto “continuará”, solo recuerden que la clase política en esta escenificación es actriz de reparto que debe seguir un guion, los protagonistas son otros.

7. Algo que no se percibe debidamente, es la cuestión del supuesto “interinato civil” de la transición, donde la presencia de los títeres Maduro y Guaidó no necesariamente está garantizada.

8. Si alguna negociación pudiese darse (negociación afuera porque aquí “no pintamos nada”) será sobre la conducción de la transición, que incluye la cuestión de los actuales títeres presidenciales. A lo mejor ya ocurrió hace tiempo.

9. ¿Ni Maduro ni Guaidó? o “Guaidó si, y Maduro también”, de todos modos lo importante es la estabilización del Estado rentista, con un contrato-consenso donde todos puedan explotar su veta, menos los venezolanos comunes por supuesto, que solo deberán aprobar todo esto votando.

10. Por cierto, si hacía falta demostrar que Guaidó es un títere, mejor dicho, el títere de un títere, fue ayer cuando se mostró como presentador del nuevo show de Leopoldo López.

11.  Pedro Carmona, Carlos Ortega, Antonio Ledezma, Luisa Ortega, Julio Borges, Leopoldo López, el interesante historial de las fugas permitidas por el régimen chavista, solo un alma candorosa puede pensar que fueron "descuidos del régimen".

12. El régimen chavista se cuida mucho de “martirizar” a opositores tan convenientes. Y en el caso de Leopoldo López (la gran apuesta de Gustavo Cisneros) cárcel, reclusión casera y “fuga” configuran una campaña de promoción intensa.

13. Estoy llegando a una conclusión sorprendente: el Palacio de Miraflores debe tener una superficie superior a la de El Pentágono para poder albergar tantas "fuentes cercanas" a tantos periodistas, las cuales, y dadas las distancias en juego, emitían informaciones distintas.

14. Además de las lamentables bajas del día de ayer, de heridos y presos incluyendo un muerto (hasta donde sé), se debe resaltar la acción perversa contra Radio Caracas Radio, el medio más heroicamente opuesto al régimen, un abrazo a todos sus paladines. 

Link al Episodio 3

@FBoccanera


miércoles, 30 de enero de 2019

¡Cuidado con una repetición del bloqueo!



Algunas veces este servidor no sabe qué pensar.

Me pasa a menudo porque pareciera que no hay manera que se entienda, el tipo de enemigo contra el cual estamos luchando.

Con lo que eufemísticamente se llama la “oposición a Maduro”, hace tiempo tiré la toalla al finalmente entender no solo en qué consiste, sino su “consistencia”.

En cambio con la primera oposición a Nicolás Maduro en el exterior, o sea con la oposición representada por los EE.UU., y más específicamente por Donald Trump, opté por esperar un poco dada la naturaleza del personaje.

Algunas veces pareciera que la política exterior de Trump se encuentra secuestrada por ese sector que en los EE.UU. se conoce como los “Neocon”, los “policías del mundo en nombre de la democracia”, lo cual ha llevado a desastres como el de Irak. En todo caso no es objetivo de este artículo ilustrar sobre la historia de esta importante tendencia política, los invito a investigar.

Pero Trump no me parece un “neocon” más bien todo lo contrario, lo veo poco dado al intervencionismo, simpatizante (aunque no militante) del aislacionismo, y en todo caso inclinado a actuar internacionalmente no tanto por el deseo de exportar “valores americanos” sino "negocios americanos".

Sin embargo en el caso de Venezuela, Trump parece un rehén de este grupo: Bolton, Pompeo, Rubio y especialmente Elliott Abrams, personaje con un historial más que discutible cuyo reciente nombramiento parece una confirmación de esta tendencia (Abrams incluso fue opositor de Trump durante su campaña, precisamente porque el candidato no parecía un “neocon”).

A Donald Trump le agradecí muchas cosas en su momento, durante su campaña presidencial denunció con alentadora frecuencia la situación en Venezuela -hasta algunos llegaron a hablar de obsesión- y a poco de llegar a la Casa Blanca sancionó con gran acierto al personaje más siniestro y peligroso del régimen, Tareck el Aissami, algo que saludé con cierto entusiasmo en un artículo que se llamaba “Tareck el Trumpeado”, escrito a dos manos con nuestra colaboradora Aura Palermo. [1]

Todo parecía desenvolverse con cierta coherencia, hasta que comenzó la epopeya manchuriana de Juan Guaidó sobre la cual ya expresé mi parecer, en mi artículo anterior. [2]

Antes que nada me preocupa la posibilidad de una intervención armada, tal como se está planteando, la considero una jugada en extremo peligrosa, una operación semejante no puede ser de coalición forzada, no puede ser precipitada, y sobre todo debe esperar por Colombia y Brasil, países que se van a encontrar pasando por trámites nada fáciles, esto también lo expliqué un poco en mi artículo anterior y prometo extenderme más en el futuro.

Pero lo que más me preocupa en estos momentos es el asunto de las sanciones comerciales, desde luego, los EE.UU. no son los únicos que las están aplicando, hay otros países, comenzando por los de la Unión Europea que las aplican también, y todos las ahondarán porque Maduro seguramente no responderá a las exigencias.

Aun así, me preocupa especialmente el rigor sancionatorio de los EE.UU. por una razón: podrían terminar por incurrir en un error histórico, el “error epocal” que espera el enemigo.

Hablo de la conversión de este conjunto extremo de sanciones, en el “bloqueo”.

El bloqueo lograría la igualación de la épica castrista con la chavista, y al régimen de Nicolás Maduro le estarían sirviendo en bandeja una medida en la cual los cubanos son maestros consumados, de paso, el bloqueo sería la justificación perfecta que necesita Maduro, para pedir ayuda humanitaria a los “países amigos”.

Recuerden que un eventual bloqueo de los EE.UU. es algo nada difícil de prever, por lo tanto, un enemigo especializado en este tipo de crisis como lo es el castrismo, ya lo debe tener ampliamente “encajado” en sus planes.

Al luchar contra una tiranía, el peor error que podemos cometer es ser predecibles.

Fidel Castro era un maestro de las crisis, y Maduro es un producto perfectamente acabado del castrismo, un ejecutor a sangre fría muy bien preparado que conoce la arena internacional, y no ha perdido ocasión para permanecer en contacto con todos sus aliados, algo que ha cuidado mucho, y sus incontables viajes dan cuenta de esto.

Maduro "el burro", el “maburro” siempre subestimado, cuando no objeto de burla.

¿Quiénes podrían responder al pedido de ayuda? Como voy a quedarme en el vecindario voy a dar dos ejemplos: México y Uruguay, estos países podrían estar de primeros, ya tienen intereses establecidos con Venezuela en exportación de alimentos, son de paso países con bastante “simpatía” en el continente ¡y que casualidad! ya se han ofrecido como mediadores.

¿Alguien se atrevería a bloquear esta ayuda humanitaria entre países “hermanos”?

¿Algún país latinoamericano podría ponerse en el plan de impedir el desembarco de esta ayuda pedida por un país bajo bloqueo de los gringos? Recuerden que en latinoamérica el sentimiento antiestadounidense es fuerte, es persistente, es mayoritario, y con Trump se ha exaltado.

¿Y si los "gringos" se entrometiesen impidiendo la ayuda, con un bloqueo naval?

El escándalo mundial.

Desde luego los EE.UU. podrían extorsionar, podrían presionar a Uruguay por ejemplo, ¿pero podrían hacerlo con México?

¿López Obrador se echaría para atrás? o sea ¿se alinearía con Trump, con el del muro? Aquí el cálculo de AMLO podría ser por partida doble: el primer cálculo pasa por la necesaria reelección de Trump para consolidar la “dialéctica mural” que necesita para su épica, y para adivinar el otro cálculo, averigüen un poco sobre la popularidad de Trump en México.

Cuidado y Trump nos construye el otro bloqueo histórico y el otro muro histórico…

El meollo de las sanciones

El meollo de las sanciones comerciales es algo relativamente simple y me sorprende que muchos "analistas" no lo expongan debidamente en sus rodeos explicativos: las sanciones para ser realmente eficaces deben aplicarse a un país aislado internacionalmente, o en creciente proceso de aislamiento, este es el caso por ejemplo, de lo que está pasando con Irán, nación que desesperadamente busca evitar esta situación, y no pareciera estar lográndolo, con las únicas excepciones importantes de Rusia y China, las cuales a su vez deberán meditar hasta qué punto se seguirán comprometiendo, especialmente cuando las naciones europeas inevitablemente cedan a la presión de los EE.UU.


Este no es el caso de Venezuela de ningún modo, por más que se intente resaltar el notable apoyo multinacional conseguido por Juan Guaidó y la Asamblea Nacional. Ningún “país hermano” del Estado chavista ha abandonado a Nicolás Maduro, y dudo mucho que lo haga, a lo sumo se pedirá una “salida dialogada” con gran cinismo, y esto es lo que está planteado, sobre todo porque la identificación Trump-Guaidó como “binomio”, seguramente no le caerá bien a nadie en Latinoamérica y en Europa, pueden apostarlo.

Por último, y como corolario obvio de lo anterior, de no lograrse este aislamiento de forma efectiva, se corre el riesgo de radicalización, y de terminar de arrojar al país infractor a los brazos de enemigos más poderosos, con la muy posible agravante de provocar un despertar de “conciencias humanitarias” o “solidarias”, en muchos otros países que no simpatizan con EE.UU. y menos aún con Donald Trump.

 [1] “Tareck el Trumpeado”, artículo de 2017 https://federicoboccanera.blogspot.com/2017/02/tareck-el-trumpeado.html

[2] “23 de enero, la historia se repite como farsa”, el artículo anterior a este http://federicoboccanera.blogspot.com/2019/01/23-de-enero-la-historia-se-repite-como.html

miércoles, 23 de enero de 2019

23 de enero, la historia se repite como farsa (La Farsa, episodio 1)


En 1868, veinte años después del asalto al congreso, vuelve José Tadeo Monagas, el Chávez del siglo XIX sobre todo por su sumisión al resentimiento y al odio. La anomia que esto crearía, según Jorge Olavarría [1], la resolverá temporalmente Antonio Guzmán Blanco, pero su sistema modernizador comenzará de nuevo a decaer a partir de 1892 para provocar otra anomia, que solo se resolverá en 1898 con la creación e irrupción de un nuevo ejército, el ejército restaurador tachirense.

Y el camino a la libertad de 1898 a 1958 requirió 60 años y un "incidente" importante a mitad de camino, 1928, constituido ni siquiera por una minoría: eran cuatro gatos.

Si ha ocurrido algún "cisne negro" en nuestra historia es “la generación del 28”, eso es lo que debería volver a ocurrir antes que nada.

¿Qué pasará?

¿Que podría pasar hoy 23 de enero de 2019? me lo han preguntado demasiado y en la medida de lo posible, he evadido la respuesta.

No soy vidente, me ha costado mucho sacarme el "ansia predictiva" para poder trabajar con alguna pretensión de seriedad, intentando aprender a distinguir entre capas de información, desinformación y ruido, en un mundo donde hay lavado de cerebros y lavado de la realidad.

Tengo un conocimiento y una percepción, si cuadran lo señalo, si no cuadran me aparto y me pongo a estudiar. El solo trabajo de ponderar lo que percibo es ya bastante, transformar una percepción en evidencia es un proceso de alto riesgo.

Aun así me arriesgaré, si me equivoco será porque lo merezco ¿no creen?

La hoja de ruta

Aquí lo primero que debería señalarse es que el papel que jugará la Asamblea Nacional y su presidente manchuriano Juan Guaidó, ya fue debidamente explicado y difundido en algo que llaman “la hoja de ruta”, a la cual denomino “la hoja de ruta nicaragüense”.

Invito a mis lectores a investigar la historia del poder en la Nicaragua liberada y reconstruida por la revolución de 1979, la ruta de Daniel Ortega a Daniel Ortega en 22 años, con sandinismo originario y derecha “Liberal Constitucionalista” como rellenos suculentos.

El método nicaragüense es perfecto: robó, repartió, y permitió la alternabilidad, incluso con su “enemiga” la derecha. Incluye revolución, transición, elecciones, dictadura, pluralidad, revueltas, represión, urnas para votar y para muertos, un paquete completo, insuperable.

El episodio resistente

La resistencia, de llegar a sentirse traicionada una vez más “por los políticos”, podría desatarse en furia insensata de autoasedio autodestructivo, con planes esperpénticos de tranca y guarimba mil veces descritos al enemigo, con mandos infiltrados hasta los tuétanos, con reservas logísticas mínimas para su autonomía, con todas las líneas de abastecimiento vital y de comunicación en manos del enemigo, es “la resistencia suicida” que ya describí en 2017. [2]

Resistencia cuyas acciones no obtendrán apoyo de la “legítima Asamblea Nacional reconocida internacionalmente”, ergo, tampoco la apoyará Mr. Pence (ni ningún otro).

Si no lo creen, es que entonces no han escuchado las advertencias de Juan Guaidó contra los “violentos”, a los cuales de paso, agrega las calificaciones de “frustrados” y “arrebatados”.

(a partir del minuto 7:37 en el video cortesía de VPI TV)




Aquí no ha pasado nada

Y pudiese no pasar nada, hoy mismo o al cabo de unos días de caos, muertes heroicas de radicales (también radicales chavistas, cuidado con esto) y desgaste autoinfligido, quizás este sea el plan maestro, un plan de demolición de las ilusiones que ya se está alimentando con frases criminalmente irresponsables como “Venezuela un río crecido”, “esta vez es distinto y tú lo sabes”, “ahora o nunca”, “dios con nosotros”, frases equivalentes a las que sirvieron de marco épico a las matanzas de 2014 y 2017, y que siguen siendo proferidas, por no otra cosa que ambiciones candidaturales de apetito inextinguible.

Por último, meternos en una agenda aérea de gobiernos paralelos, sea en el interior o en el exterior, solo sirve a élites atemporales re-empacadas con “nuevo diseño”, que desean enchufarse o re-enchufarse, y esto está tan claro que por respeto a la inteligencia no lo explicaré.

Lo que si explicaré del modo más sucinto posible, es el escenario “transición comenzando hoy mismo”, pero lo haré más adelante.

La repetición del mal es lo siniestro

Dentro del drama lo verdaderamente trágico, hasta el grado de sino maldito, es que siempre nos montamos sobre agendas que no son nuestras ni nos convienen y con goce las reforzamos, y lo peor de lo peor, algunos incautos intentarán meterse como cuña entre la agenda del chavismo de Estado y del chavismo de oposición, en otras palabras, nos meterán, con o sin cálculo, en la posición perfecta para ser aplastados.

Y aquí el papel de los medios será decisivo para llevarnos de la mano a la trampa, basta ver cómo abordaron la insubordinación en el comando de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de Cotiza, evento que se describe una vez más sin explicar lo importante, lo crucial, por ejemplo, que las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) y la GNB son fuerzas armadas con asignaciones teatrales que obedecen a un guion político que puede variar a conveniencia del Estado, el FAES (los malos esta vez) son los que intervienen en Cotiza, limpiándole la cara a la GNB (los buenos esta vez), de forma que los periodistas del sistema puedan alimentar la leyenda de un supuesto apoyo soterrado de los mandos superiores hacia los sublevados, una operación de “pulitura” previa a la eventual salida de los militares a la calle para restablecer el orden, “el hilo”, la ruta a la fiesta democrática, y por lo tanto la ruta de vuelta “al legado”. ¡Fuera Maduro y que viva el ejército libertador!

Mientras tanto, el control social en desarrollo en manos del “pranato” y otras emanaciones “colectivas” del hampa organizada y del crimen organizado, constituye la ruta de “guerra zamorana” hacia el Estado policial, el Estado de terror, esa función no la ejercerán las fuerzas armadas, ellas deben preservarse de esas bajezas.

La fuerza armada oficial en cambio se encargará de controlar el orden público, p.ej. cuando algún sacudón promovido por las otras fuerzas armadas se active a conveniencia para justificar avances, cambios o “rupturas” en el Estado chavista, recuerden, las fuerzas armadas siempre deben aparecer como las salvadoras.

HELP!

Ante todo esto ¿qué país con dos dedos de frente se va a meter en esta trama post-bananera de narconación de mafias, maras, terroristas y clase política 99% socialista?

A los Estados Unidos le basta reconocer a Guaidó y a la “AN legítima”, y su impecable e inobjetable hoja de ruta, efectivamente, ya lo han hecho y con eso ya los han atornillado (no por nada el régimen permitió el triunfo de esta asamblea “opositora”).

No se van a meter en un país donde régimen y oposición apoyan a la fuerza armada, la reconocen como poder (el poder), le garantizan impunidad por ley y la invocan a cada rato.

No se van a meter en un país donde los políticos, todos chavistas de conveniencia en diferentes grados, no ven la hora de pactar una transición y una ruta electoral. (Recuerden, el futuro Estado comunal con población totalmente dependiente del Estado, es el sueño húmedo de todo político rentista-populista).

Además ¿qué es lo que al fin y al cabo pide EE.UU.? pues ¡Fuera Maduro!, no pide más…

Los EE.UU. en sus "proxy-wars" contra el comunismo especialmente durante la “guerra fría” siempre usaron militares y lumpenburguesías, y debe decirse que salvo en Cuba y en Vietnam, el juego les salió bien.

El problema es que Castro, Ortega y el Foro de Sao Paulo tomaron nota, varias notas, especialmente después de Allende, y aprendieron a trancar ese juego. Es la tranca que vivimos.

Donald Trump no se desviará de su alergia al intervencionismo, de su America First, de salirse de los teatros para poder actuar con menos presión, más libertad y más practicidad desde afuera, tal como piensa hacerlo con Siria, y alimentar por los momentos sus “proxy wars” del siglo XXI con ventas de armamento si es posible. En todo caso no hará nada diferente mientras no sea reelecto, mientras no pueda ser un “Trump 2.0”.

No se va a meter Colombia que deberá escoger entre narcopaz y guerra, además nunca podría movilizarse sin asegurar antes su retaguardia, dicho de otro modo, no se moverá mientras Colombia y Venezuela sean un único territorio, sin frontera desde hace décadas, para toda suerte de fuerzas irregulares y terroristas.

No se va a meter Brasil, a Bolsonaro lo esperan sus “12 fatigas” en un país que es subcontinente, incluso más variado que el continente que lo rodea. Quien le pide a Bolsonaro ocuparse de lo externo, incluso como prioridad, no ha entendido lo que la palabra "extensión" significa en Brasil.

Aquí no se va a meter nadie, sin Estados Unidos dando antes la luz verde y mostrando voluntad de acción concreta en esa dirección. Entonces, ¿podría hacerse algo mediante “encargo hemisférico” a Brasil, como lo han insinuado algunos "analistas"? El pequeño problema que le veo a las "encargadurías", es que solo se otorgan después de concretados y establecidos ciertos negocios, y a un volumen satisfactorio (más aún con Trump). Los encargos, son una sociedad.

La transición YA

Ya lo he explicado en artículos anteriores pero toca machacarlo.

Nicolás Maduro fue asignado para cumplir con una misión: ejecutar a sangre fría la etapa "impopular" de la planificación del Estado chavista, rumbo al Estado comunal, Estado que tendrá dos sistemas o circuitos económicos (comunismo versátil).

Como consecuencia Maduro deberá concentrar y cargar con el costo político, esto es crucial para poder escenificar "la vuelta del legado de Chávez", la superación del horror, la instauración del chavismo pacifico-democrático-constitucional con las fuerzas armadas intactas, y posiblemente en el rol estelar de libertadoras, en otras palabras, estoy describiendo la “re-seducción” de la cual Aura Palermo siempre nos habla.

Maduro no está para meterse en peleas de bandos o facciones, no está para crear su propio grupo o tendencia, no está para ser popular, ni para ser amado, y lo más importante, no puede decidir nada sobre su permanencia o su final. Él sabe que deberá cargar su destino a cuestas sin chistar, el fardo del revolucionario.

Una vez que cumpla su misión, será despachado, si alguna certeza puede existir es esta.

La creación del “madurismo”, algo que no existe, de “Maduro el traidor”, y al final del “Fuera Maduro”, son obras maestras de La Habana.

¿Quién lo decidirá? ¿lo decidirá Cuba, la Fuerza Armada, el “Foro”, los socios internacionales del Estado? Eso no se podrá saber hasta que ocurra, aquí lo que interesa es quién ejecutará su salida simulando autodeterminación civil, y activará la transición.

¿Eso podría comenzar hoy?

Difícil saberlo, aunque depende de algo obvio que desde hace dos años se ha expresado en posicionamientos “públicos y notorios” del propio chavismo, pero aún no sabemos cuál puede ser el grado de urgencia a nivel del Estado, solo podemos sospecharlo.

Hay chavistas impacientes, “chavistas críticos”, de oposición y de revancha, y hay chavistas de Estado, chavistas con sangre fría que saben que Maduro antes debe cumplir la ruta impopular, en otras palabras, debe cumplir con una planificación, la del Proyecto Nacional Simón Bolívar que de todos modos tiene una fecha límite: 2021.

Entre los chavistas impacientes están sobre todo civiles, están todos los del “chavismo originario”, del “chavismo crítico” y del “chavismo democrático”, está la fiscal Luisa Ortega, está Rafael Ramírez, está José Vicente Rangel (que no quiere morir sin ver el final) y hasta Elías Jaua no anda tranquilo, y a este grupo de hienas deben sumarse todos los chacales del chavismo de oposición MUD-FA (Mesa de la Unidad Democrática y Frente Amplio), cuya definición final solo espera por el anuncio de megaelecciones convocadas por la Asamblea Nacional Constituyente, por la Asamblea Nacional, o por ambas (quien lo haga no importa, los militares al apoyar a quien sea marcarán el rumbo), elecciones donde en forma variopinta, todos se alinearán a la promesa de "la vuelta del legado" para captar a la masa, así culminará la peronización de la micropolítica venezolana, la verdadera UNIDAD.

Entre los chavistas de Estado (del Estado Venecubano) que insisten en no precipitar los tiempos, deben estar chavistas castrenses y chavistas castristas, pero sobre todo los realmente subordinados a La Habana, encabezados por el verdadero segundo de a bordo, prevenido al bate para cualquier eventualidad: Tareck el Aissami.

No hay dualidad de poderes, no hay guerra de posiciones, podría ocurrir una simulación de crisis orgánica, pero no hay poder alterno, ni situación pre-revolucionaria, porque toda la fuerza está de un solo lado, en la Fuerza Armada. Es la diferencia con 2002, un cambio que se desarrolló a partir de las lecciones que aprende Hugo Chávez del 11 de abril: generales en encerrona privada, en casa (como debe ser) contando con muchísimo cuidado los cañones conforme la discusión avanza, y los civiles mientras tanto, en su "bochinche", en su incapacidad permanente de servir de algo.

Resumiendo

¿Un golpe militar contra un régimen militar? La Fuerza Armada podría sufrir fisuras, por parte de versiones militares del chavista impaciente, especialmente si hay caos, pero no “se van a caer a tiros entre ellos” a lo sumo pedirán una hoja de ruta más “rápida”.

La Fuerza Armada es el verdadero poder, inamovible e indisputable (soberano) y sus órdenes políticas en el ámbito civil deberían ejecutarse por medio del “suprapoder originario”, el regalito imperecedero de los constitucionalistas venezolanos civiles: la Asamblea Nacional Constituyente.

“Este es un problema que lo van a resolver los políticos. No es por la vía militar que se va a resolver […] los políticos venezolanos deben reconocerse, respetarse, dialogar y negociar para llegar a un acuerdo de convivencia”.

Vladimir Padrino López, 28 de mayo de 2017

Mientras tanto, por un lado tenemos a "la política" encerrada en su esfera cloacal.

Por el otro, "lo político", el conflicto en la sociedad, abandonado a su suerte.

Algo es seguro: el orden interno está atado, bien atado.

Y el orden público quedó listo para ser instrumentado por quienes tienen la fuerza, ya saben cómo promover “sacudones” o "caracazos" útiles a la causa. Hoy podría salir la Fuerza Armada contra los “violentos, frustrados, arrebatados” (Guaidó). Hoy podría salir la fuerza armada del hamponato (esos sí podrían caerse a tiros entre ellos) y por lo tanto, además de caer “radicales” podrían caer chavistas. Hoy podría haber caos, tanto inducido como espontáneo.

Ante esto se supone que la “madurez política” podría repetir “el grito de Chúo” [3]:

“o dialogamos o nos matamos”

La historia del 23 de enero, repetida como farsa.

En el transcurso del año desarrollaré muchos de los temas planteados en este artículo. Solo queda recordar algo muy importante:

La guerra que nos hicieron ya la perdimos.

Toca hacer una nueva, no repetir la que ellos ganaron.

"Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad" Romain Rolland.

Nota: ¿Vieron que no me detuve en la eventualidad de Juan Guaidó como “presidente legítimo”? Lo hice porque quise concentrarme en lo importante, no en la escenificación teatral.

[1]: Al respecto consultar mi artículo de 2015 “Las Visitas del Delirio”

[2]: Al respecto consultar mi artículo de 2017 “La Resistencia Suicida” 

[3] "Chúo" es Jesús Alberto Torrealba, exsecretario general de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).